Me encanta la posibilidad que tengo de poder escribir cada jueves en este púlpito y transmitir todo lo que aprendo de las personas que escucho, de las que observo con muchísima atención, de las que a su vez acompaño en un cambio personal y/o profesional.

Una cría de 15 años se va conociendo, sabe que es muy orgullosa, que tiene rencor acumulado y que necesita cambiarlo. Y desde la aceptación de su manera de ser, su carácter, su personalidad, su manera de comunicar, siente y sobre todo quiere moldear todo lo que le pueda hacer mejorar.

Ahora estamos dándole vueltas al orgullo, si es bueno o no tenerlo, y qué tiene que ver con la dignidad y la humildad. Ella llama "orgullo insano" a ese que le hace apretarse las clavijas para pensar que todo lo que le dicen va en su contra, a ese orgullo que no le deja abrir las puertas de la comprensión y que le ciega hasta llegar al cabreo extremo, a ese orgullo al que le presta demasiada atención y que le resta más de lo que le suma.

Lo más bonito, lo más impactante, lo más increíble es que ella misma es consciente de que ya no quiere dar pasos atrás. Ahora el camino se construye hacia delante generando comprensión, generando paciencia y, sobre todo, orgullo positivo. El 'orgullo insano' es movido por la vanidad, el rencor, la arrogancia, etc., y para muchas personas, el pensamiento de la debilidad, igual a falta de orgullo, es latente. Sin embargo, es todo lo contrario; cuando sueltas algo que sabes que te hace daño te vas a sentir más fuerte, y más elevada será tu seguridad cuando seas capaz de aprender, de elogiar, de observar, de aceptar, de comprender€

Ese orgullo que nos sirve para recuperar nuestra autoestima, para hacernos valer, para creer en nosotros y para sentirnos fuertes emocionalmente, será el que debamos incorporar a nuestras vidas para desplegar las inmensas alas con las que contamos.

¿Has visto las tuyas?