31 de agosto de 2017
31.08.2017
Offshore

Cuba, un país castrado

02.09.2017 | 00:16
Cuba, un país castrado

Cuando se acabó la mamandurria de los rusos con la caída de la Unión Soviética, Cuba vivió un inédito período de cierta apertura económica en el que, en otras cosas, se plantearon recuperar a cubanos del exilio para impulsar los negocios y el emprendimiento en la isla. En ese período ´especial´, un inversor amigo mío cubano, criado en Nueva York, viajó a La Habana, invitado por las autoridades de la Isla. Entre muchas anécdotas de aquel viaje, me contaba una que no he olvidado. Mi amigo preguntó a sus interlocutores si aquella apertura económica llevaría en algún momento a una mayor apertura política y, en última instancia, a la democracia. La respuesta que recibió fue contundente: «¿Te imaginas, compañero? Si aquí hubiera elecciones, el gobierno se llenaría de negros comemierda». Es curioso que a estas alturas de la historia queden occidentales de izquierdas que aún se traguen los mitos y mentiras consagrados por la propaganda de los Castro. Entiendo la suerte que tuvo el Che, al que los Castro se quitaron de en medio enviándolo a pegar tiros a la jungla boliviana, al hacerse inmortal gracias a la mítica foto de Alberto Korda. Gracias a esa foto, se convirtió en héroe a un criminal cuya más conocida afición era asistir a las ejecuciones sumarias de prisioneros, y tuvo el descaro de pedir «más pelotones de fusilamiento» desde el púlpito de las Naciones Unidas en diciembre de 1964. Los Castro han conseguido en sesenta años de dictadura caribeña arruinar una de las economías más ricas del continente americano creando de paso un régimen racista (solo hay que mirar la escasa presencia de negros o mulatos en altos cargos del gobierno), homófobo (recordemos el destino de Reynaldo Arenas, condenado por homosexual) y, por supuesto, terriblemente ineficiente. Eso sí, con médicos bien formados que el Régimen utiliza como moneda de cambio en Venezuela para conseguir petróleo barato e influencia política. Si Cuba fuera de verdad un paraíso para la medicina, ¿cómo es posible que la mitad de los facultativos enviados a Venezuela hayan desertado? Como sin duda haría la mitad de la entera población cubana si les dejaran.

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