05 de agosto de 2017
05.08.2017
La Opinión de Murcia
Rosa Roda News

Con el agua al cuello

05.08.2017 | 04:00
Con el agua al cuello

Huele a debilidad, desorientación y falta de liderazgo político en la Región de Murcia y a que Génova da por perdido el gobierno regional en 2019. Solo así se entiende que Rajoy, con la agenda como excusa, se siga negando a una reunión con los regantes murcianos y a que su ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, se empeñe en comparar de manera desafortunada e hiriente la sequía que padece la cuenca del Segura desde 2015 con la del Duero; o que haya relegado a la comunidad de Murcia a los últimos puestos cronológicos en su ronda de contactos autonómicos con motivo de un hipotético Pacto Nacional del Agua como si lo que Murcia tenga que decir sobre agua fuese irrelevante.
Con una nave comandada a pachas por un hombre pendiente de dos juicios por corrupción que le pueden llevar a la cárcel, su asesor, también pendiente de juicio, y un joven indie que en su toma de posesión declaró que no sería un presidente de conflictos, resulta hasta ilógico que aún no sucedan más cosas en una región donde incluso la patronal CROEM de Albarracín habla ya de situación insostenible y advierte de que la «falta de agua está poniendo en riesgo TODA la agricultura de la región», mientras desde San Esteban siguen disculpando y justificando los desplantes de Rajoy y de una ministra que ya ha hecho buena a Cristina Narbona sin que ningún dirigente popular la haya despellejado en Twitter.

A lo máximo que se ha atrevido el consejero de Agricultura, Paco Jódar, es a decir suavemente que «Tejerina confunde el tocino con la velocidad». De Narbona, a la que en 2005 casi agreden en Murcia tras un acto sobre la nueva cultura del agua, llegaron a afirmar recientemente los populares murcianos que «su designación como presidenta del PSOE era una declaración de guerra contra Murcia»; como si Rajoy fuese el gran estadista que está luchando por solucionar de manera definitiva el déficit estructural que padece la cuenca del Segura. Más bien al contrario, está practicando la política hídrica de Zapatero porque no ha recuperado el trasvase del Ebro aunque se comprometió a ello y tampoco quiere hablar de nuevos trasvases.

Lamentablemente Rajoy ha gallegizado la política española consistente en no hacer nada para que los problemas se resuelvan por ciencia infusa y así le va al campo murciano donde organizaciones agrarias como COAG dan por perdida la batalla de los trasvases y ya abogan por la desalación como principal fuente de agua que es a lo que el gobierno de la Nación está empujando al sureste español. A eso y a un cambio de modelo productivo sin una alternativa clara a la potente industria agroalimentaria murciana que, recuerden, está dando salida laboral a miles de personas que carecen de cualificación para recolocarse en otros sectores. Un detalle que obvia interesadamente Podemos aunque dice ser el partido del empoderamiento de los desfavorecidos.

El Sindicato Central de Regantes ha calificado de ´demencial´ la subida de tarifas del acueducto Tajo Segura que el Consejo de Ministros del gobierno de Rajoy aprobó el pasado 9 de junio, precisamente el Día de la Región de Murcia. Un nuevo sistema tarifario que, en la práctica, significa que los regantes murcianos pagarán más de 12 millones de euros al año por el acueducto aunque no reciban un metro cúbico de agua. Es decir, pagarán por el derecho a recibir anualmente 421 hm3 al año, algo que en la larga historia del trasvase solo ha ocurrido en dos ocasiones.

Una medida tan inoportuna como fuera de lugar que el gobierno de Rajoy intentó suavizar aprobando el mismo día un Real Decreto de medidas extraordinarias para paliar los efectos de la sequía. Este RD supuestamente exime a titulares de explotaciones agrarias del pago del canon de regulación de la cuota de la tarifa de utilización del agua, sin embargo esa exención no se ha aplicado aún aunque muchos agricultores no han podido regar por falta de agua y han sufrido graves pérdidas de producción bruta en los cultivos.

Según el presidente del Sindicato Central de Regantes, Lucas Jiménez, se trata de un Real Decreto «tan vacío como enrevesado» que contempla ayudas en diferido y permite que la Confederación Hidrográfica del Segura lo interprete de tal forma que ha decidido no aplicar la exención del pago y esperar a otoño por si le da por llover, cae la mundial y los regantes reciben de golpe toda el agua a la que tienen derecho de tal forma que el Ministerio se ahorra el dinero de la exención. Es decir, que el gobierno de Rajoy y Tejerina aprobó un Real Decreto que sus acólitos en Murcia celebraron para enmascarar el plato fuerte del Consejo de Ministros que era el nuevo sistema tarifario del acueducto Tajo-Segura del que ahora se conocen detalles y, no lo duden, acabará incrementando las tarifas de agua potable en una región que ya paga el agua más cara de España.

Un desatino político en toda regla del que ahora quieren desmarcarse los populares murcianos diciendo que «es inoportuno dada la grave sequía». Incluso se han puesto a disposición de los regantes «para frenar esa medida». No les queda otra con un asunto tan delicado a 21 meses de unas elecciones autonómicas que pueden llevarles al otro lado del muro donde habitan los otros.

Eso ha tenido que decir el secretario de agricultura del PP, Jesús Cano, ante el nuevo rejonazo del ministerio porque al presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, no se le ha oído decir nada al respecto aunque, supuestamente, aún no se ha ido de vacaciones.

Recientemente se le ha visto paseando en barco y contemplando las aguas del Mar Menor de las que ha dicho, tras observarlas detenidamente, que «están claras y limpias». Que es exactamente lo que su director general del Mar Menor, Antonio Luengo, dicta que hay decir para no crear alarmismo o incurrir en el amarillismo periodístico del que se queja el diputado Bernabé, en alusión los medios de comunicación que no cuentan que el Gobierno regional ha conseguido recuperar el Mar Menor en un año. Lo malo es que once científicos del denominado Comité de Asesoramiento Científico se han empeñado en estropear los titulares al denunciar la publicación de noticias ´falsas´ sobre la recuperación de la laguna salada porque, según dicen, el citado comité «no ha presentado informes recientes sobre el estado de la comunidad bentónica del Mar Menor». Ojalá el próximo verano el mar más observado y fotografiado del mundo haya recuperado sus banderas azules.

Murcia es una región con el agua al cuello que huele a debilidad, desorientación y falta de liderazgo político, quizá por eso Rajoy no ha tenido tiempo de recibir oficialmente a López Miras en Moncloa, se niega a reunirse con los regantes murcianos, la ministra Tejerina dice memeces comparando lo incomparable, el gobierno de la Nación incumple la agenda de medidas pactadas en el Decreto de Sequía, deniega la cesión de derechos entre cuencas y la Confederación Hidrográfica del Segura, precisamente ahora, multa a los agricultores que han estado comprando agua de la desaladora de Valdelentisco para salvar sus cultivos.

La falta de agua amenaza a miles de empresas y de puestos de trabajo en Murcia, Almería y Alicante, aunque hay agua de sobra en determinadas zonas de España. Un dato: 80.000 hm3 de agua dulce se vierten cada año al mar en este país. El agua, como el gas o el petróleo, es un recurso natural que se puede transportar de un lugar a otro y cuyo reparto compete exclusivamente al gobierno de la Nación. El sentido común indica que no debería ser complicado, pero se antoja imposible en un país dirigido y legislado por políticos sin visión de Estado que se han rendido a intereses partidistas.

En España no se hace política, se perpetra. La central nuclear de Garoña no se ha cerrado por cuestiones técnicas que deberían haber sido las únicas razones de su clausura. Se ha cerrado por cuestiones políticas sin que el Gobierno tenga un plan energético de Estado. Y la politización del agua acabará impidiendo nuevos acueductos en España y cerrando el trasvase del Tajo por el que los regantes murcianos llevan pagados 67.000 millones de pesetas sin que el Gobierno tenga un plan hídrico de Estado, pero ya lo dijo Groucho Marx: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados».

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