29 de julio de 2017
29.07.2017
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Un cóctel en el faro

"El problema surge cuando a la coctelera añades elementos de sospechosa combinación; entonces lo que puede ser una refrescante bebida se convierte en un cóctel molotov de los que explotan, que es lo que ha sucedido en Cabo de Palos"

28.07.2017 | 19:33
Un cóctel en el faro

El verano es tiempo de cócteles de aperitivo o al atardecer. Mi suegro dice que el Dry Martini me sale de cine. No es difícil: se trata de mezclar ginebra y martini seco en su justa medida y servir el brebaje bien frío acompañado de una aceituna lavada. El problema surge cuando a la coctelera añades elementos de sospechosa combinación; entonces lo que puede ser una refrescante bebida se convierte en un cóctel molotov de los que explotan, que es lo que ha sucedido con el faro de Cabo de Palos. Un asunto sobre el que el presidente de la Autoridad Portuaria, Antonio Sevilla, no quería responder preguntas (eso advertía su responsable de prensa en los actos públicos a los que asistía), aunque los periodistas, que son unos mal mandados, no dejaban de interpelarle como sucedió hace unos días durante la presentación del acondicionamiento de la carretera del muelle de la Curra donde Sevilla. Incómodo con el asunto, respondió: «Sobre el Faro de Cabo de Palos ya he dicho todo lo que tenía que decir». Pero nada más lejos de la realidad a tenor de lo que el pasado martes desvelaba en exclusiva Onda Cero.

Antonio Sevilla se tenía callado que una empresa denominada Faros del Levante SL, de alojamientos y casinos (lo de casinos es importante) y constituida el 20 de marzo de 2017, había registrado el 31 de marzo ante la Autoridad Portuaria una petición para convertir el faro de Cabo de Palos en un hotel. Tan sólo dieciocho días antes de que el Grupo Parlamentario Popular registrase el 18 de abril en el Congreso una proposición no de ley sobre uso turístico, residencial y/o científico del faro de Cabo de Palos que se acabó aprobando el 28 de junio con el inestimable apoyo de Ciudadanos, que ahora se siente engañado.

Faros del Levante SL, constituida expresamente para hacer negocio (hotelero o de juego) con el faro de Cabo de Palos, pertenece a Aurelio Solana Ayala, que no es primo del exdiputado el PP Andrés Ayala, aunque este último sí es su asesor legal y, curiosamente, sabe de juegos y de casinos porque, según eldiario.es, compatibilizó su escaño en el Congreso con la posesión de acciones en varios casinos gestionados por el grupo Orenes, que le ha nombrado consejero en tres sociedades. Aún así, Ayala forma parte de la oficina nacional anticorrupción del PP.

Un cúmulo de casualidades que mezcladas en una coctelera dan un brebaje de difícil digestión, pero pueden explicar a cuento de qué a mediados de abril el Grupo Parlamentario Popular se mete en ese charco del faro con una proposición no de ley que da cobertura a una propuesta de hotel planteada por el empresario Solana Ayala a quien, curiosamente, conoce desde hace años el presidente de la Autoridad Portuaria, Antonio Sevilla; y lo conoce porque Puertos del Estado, que preside José Llorca (amigo de Andrés Ayala) ha sido colaborador de la gira de espectáculos Las minas flamenco tour con la que otra sociedad del citado empresario cartagenero recorre los puertos y faros de toda España desde hace algunos años. Igual por eso, Sevilla olvidó informar al Consejo de Administración del Puerto de la citada propuesta empresarial y solo admitió la existencia de la misma cuando Onda Cero le preguntó. Propuesta, dice, que fue rechazada el 17 de julio «porque el faro está habitado por cuatro trabajadores del puerto y no hay disponibilidad de espacio». Sin embargo, Sevilla también olvidó informar de esa denegación a los fareros con los que se reunió el 20 de julio. Al contrario, el técnico de señalización marítima Jesús Álvarez asegura que en ese encuentro les apremió a negociar su salida del faro. «En ningún plan de gestión de la Autoridad Portuaria se había planteado o mencionado hasta ahora la necesidad de sacar a los técnicos de señalización marítima del faro. Todo se precipita cuando el PP aprueba su iniciativa en el Congreso pidiendo exactamente lo mismo que plantea esa empresa», se queja Álvarez.

El presidente de la Autoridad Portuaria, cuya comparecencia en el Congreso ha solicitado el Grupo Parlamentario Socialista, que sospecha que estamos ante un presunto de caso de tráfico de influencias, asegura que no conocía ningún detalle de la empresa y que no consideró necesario informar de la propuesta de hotel al diputado del PP, Teodoro García, que, a su vez, jura que no sabía nada de esa solicitud empresarial. Sinceramente, cuesta creer que el Parlamentario se aventurase a defender una proposición no de ley (PNL) sobre un faro habitado y en activo sin consultar primero con la Autoridad Portuaria de la que depende la instalación. Y cuesta creer que Sevilla haya permitido que un diputado de su propio partido político se entere por la prensa del negocio que una empresa planteaba hacer en el mismo faro cuyo uso turístico defendía en el Congreso.

El próximo 25 de agosto el faro de Cabo de Palos (a 79 euros la entrada) iba a ser el escenario de un espectáculo flamenco que, para evitar suspicacias, han trasladado al muelle Alfonso XII de Cartagena, porque estaba organizado por Aurelio Solana Ayala, que es el mismo empresario que ha planteado el hotel en el faro. Amigo, por cierto, del diputado del PP Francisco Bernabé, que en 2013 le encargó la promoción en el extranjero del Festival del Cante de la Minas de La Unión a través de la sociedad limitada Las Minas World Wide Tour. El mundo es un pañuelo.

Los integrantes de la plataforma Salvemos el Faro dicen que han ganado una batalla, pero que no ganarán la guerra hasta que el faro de Cabo de Palos no esté blindado frente a privatizaciones, mientras el diputado Teodoro García dice que «el faro está privatizado ahora porque no se puede entrar», y sigue defendiendo que «el faro se convierta en un museo o en un parador que dé prestigio al entorno si los estudios técnicos lo permiten y siempre mediante concurso público».

Sin un faro que les guíe. Mientras tanto, y sin un faro que les guíe en la procelosa oscuridad judicial, cunde el desconcierto en el Gobierno regional. En primer lugar por la bicefalia PAS-FERNAN (así es como en realidad llaman a López Miras sus amigos) y porque quien está haciendo de hilo de transmisión con los consejeros desde San Esteban es David Conesa, que está procesado por la Púnica y será juzgado junto a su jefe, Pedro Antonio Sánchez. Conesa está asignado a Presidencia como personal eventual de gabinete y un sueldo anual de 43.000 euros. Él es el encargado de llamar a los consejeros para darles instrucciones y hasta órdenes, a veces con un tono demasiado imperativo. Sí, el mismo joven asesor mileurista sin apenas atribuciones y capacidad de decisión durante su etapa en la consejería de Educación.

Que nadie espere el despido de Conesa ni la dimisión de Pedro Antonio Sánchez porque ninguno de ellos, dicen en Génova, ha metido la mano y, por tanto, no han incurrido en un delito de corrupción política. Fin de la cita y a esperar juicio y sentencia, que aseguran que será absolutoria casi con la misma seguridad con la que en su día dijeron que todo se archivaría.

Ya dijo PAS que antes de arrojar la toalla, se la tragaba. Y en esas anda el lumbrerense con tal de que no ganen los malos, malísimos socialistas. No se da cuenta de que quien puede acabar perdiendo en 2019 es su partido. Con la nueva ley electoral, nos podemos encontrar dentro de dos años con seis grupos parlamentarios en la Asamblea, uno de ellos encabezado por Pepe Cavite de Cartagena. El voto de la derecha se va a fragmentar entre PP, Cs y el partido de Garre, que ya veremos si no se desfonda lastrado por las malas compañías que se le arrimarán cuando vean que el barco que ahora habitan, se hunde.

¿Cuatro papeletas?
El PP de la Región de Murcia tendrá una oportunidad si Rajoy adelanta las elecciones generales a 2019 y las hace coincidir con las autonómicas y municipales. No descarten que el año que viene le sea imposible aprobar el techo de gasto de 2019, se vea obligado a prorrogar los presupuestos y con esa excusa, convoque elecciones generales. Una idea que Génova no descarta. En ese caso, el partido de Garre tendría muy complicado presentar candidatura a la Asamblea y al Congreso. Tendría que apostar por la Cámara Baja, donde un partido como el suyo sí tiene razón de ser. De esa forma, el PP murciano taponaría una vía importante de pérdida de votos. Por otra parte, al coincidir con unas generales, los votantes tendrían que coger cuatro papeletas para meter en la urna: Congreso, Senado, Asamblea Regional y Ayuntamiento. En ese caso, los populares murcianos confían en el tirón de Rajoy de tal forma que quien decida votarle como presidente del Gobierno de España, no cambie de papeleta para el Parlamento regional.

El PP de PAS y puede que mañana de FERNAN, también cuenta con el hundimiento de Ciudadanos, un partido tan carente de unión (el 20% de sus concejales se han ido, decepcionados) como de criterio político. El trapicheo de las facturas en el que incurrieron cuando solo llevaban semanas elegidos demuestra de qué pasta están compuestos sus dirigentes en la región de Murcia. En Cs hay diputados que no se hablan entre sí y militantes que nunca han logrado ver un censo oficial.

El verano es tiempo de cócteles, pero de los que refrescan, no de los que explotan impregnando las paredes de sospecha ante una sociedad que hace tiempo que perdió la inocencia. Con la que está cayendo, el PP debería vigilar más qué cócteles hacen los suyos. Hay mezclas que huelen mal y saben peor.

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