10 de junio de 2017
10.06.2017
Rosa Roda News

PP: partido en pause

09.06.2017 | 21:05
Rosa Roda

Todavía resuenan las palabras del Fiscal General, José Manuel Maza diciendo «mientras yo sea Fiscal General no permitiré que se acuse injustamente a un inocente» en relación a Pedro Antonio Sánchez y la trama Púnica de corrupción.

Maza debería hacérselo mirar porque le han desacreditado dos jueces: Eloy Velasco, de la Audiencia Nacional, y el magistrado del TSJ de Murcia Enrique Quiñonero, que sí han visto en la actuación del ex presidente hechos punibles constitutivos de delito: cohecho, fraude y revelación de información reservada. Por no hablar de la UCO de la Guardia Civil de la que se llegó a decir desde el Partido Popular que «manipulaba pruebas». Un dislate.

Maza, tras el revelador «Pedro Antonio dónde estás» del reprobado ministro Catalá durante el congreso nacional del PP de febrero, intentó dar carpetazo al asunto púnico murciano pero parece que la operación 'Salvar al soldado PAS' no termina de salir según los planes. Quizá no contaba con la indiscreción del propio Pedro Antonio Sánchez en una emisora de radio provocando con ello que todos los medios de comunicación nacionales pusieran el foco sobre el político murciano pero, sobre todo, sobre los tejemanejes de la Fiscalía General que han terminado con la dimisión de Manuel Moix al frente de Anticorrupción. Ya lo dijo Maza: «el señor de Murcia se podía haber callado, pero es que les gusta presumir de que saben mucho y de que son muy poderosos».

El juez instructor, que de no haber visto nada habría archivado directamente tal y como establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ha emplazado a las partes para que en diez días formulen escrito de acusación solicitando la apertura de juicio oral o el sobreseimiento de la causa. Con que una parte acuse, PAS irá a juicio. No parece probable que el instructor se contradiga a sí mismo aceptando las peticiones de sobreseimiento que realizarán las defensas tanto de Sánchez como de David Conesa, que también está procesado. Un asesor que es de todo menos un joven mileurista sin apenas capacidad de decisión e influencia. Conesa se incorporó a la consejería de Educación en abril de 2014 con un sueldo de 15.000 euros que Pedro Antonio Sánchez dobló hasta los 29.000 euros en solo dos meses. Antes había sido su mano derecha en el Ayuntamiento de Puerto Lumbreras con un salario de 21.680 euros, formó parte de la candidatura del PP a la Asamblea Regional en 2015 por la circunscripción número 3, fue miembro del consejo RTRM en representación del PP y desde el último congreso del partido es secretario del comité electoral.

Que el juez Enrique Quiñonero, con inusitada celeridad, dictara auto de procesamiento contra Sánchez a las dos horas de escucharle «declarar para aclarar» ha pillado con el pie cambiado a los populares que todavía intentan digerirlo porque contaban con el archivo exprés por aquello de que ese juez es de los considerados complacientes porque lo propuso Valcárcel. No habían contado con que, de vez en cuando, hay jueces que recuerdan que su esencia es la independencia.

En Fiscalía, donde hay profesionales de voluntad inquebrantable, existe cierta expectación sobre qué hará la fiscal de la Audiencia Nacional Teresa Gálvez, que se desplazó hasta Murcia para dirigir el interrogatorio a Sánchez. Dado que la Fiscalía es un estamento jerárquico, está maniatada por el Fiscal General. Debe obedecer a sus superiores que concluyeron que no hay motivos para acusarle porque no llegó a contratar nada y, por tanto, no se produjo perjuicio a las arcas públicas. Gálvez, que se ha postulado para ser la nueva Fiscal Jefe Anticorrupción en sustitución de Moix, tiene dos opciones: acatar órdenes contra su criterio y contentar a Maza o elevar informe a sus superiores solicitando el encausamiento de Pedro Antonio Sánchez a tenor de su declaración con lo que demostraría que está por encima de presiones políticas y es idónea para el puesto al que aspira aunque eso disguste al reprobado Fiscal General.

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