23 de abril de 2017
23.04.2017
La Redondilla

Juego de cromos

23.04.2017 | 04:00
Juan Redondo

No están en lo que están o en lo que tenían que estar. La Junta de Portavoces de la Asamblea Regional se tiene que volver a reunir mañana para fijar de forma correcta el desarrollo del Debate de Investidura, porque los ´voceros´ de los cuatro partidos desconocen hasta sus elementales reglas del juego. Está dicho desde antes de Sancho Panza que en casa del herrero cuchillo de palo.

Son errores humanos, que suponen su coste al erario público y una imagen de ligereza y frivolidad. Los cuatro portavoces se juegan lo suyo en el interno de sus organizaciones políticas en esta crisis institucional que lleva colocando a la Región en portada de todos los medios de comunicación nacionales y referencia obligada hasta en los programas de humor. Tienen un presente cuestionado y en las casas de apuestas no se les augura un futuro prometedor a corto y medio plazo.

Entre los populares la crisis regional sigue abierta, aunque ´el sacrificio´ de Pedro Antonio Sánchez en favor de su delfín, Fernando López Miras, podría apaciguar temporalmente el huracán de la Cuaresma. El nuevo frente de corruptelas abierto en Madrid con la Operación Lezo, con el expresidente Ignacio González y compañía en prisión, podría significar una variable del interés en favor de ex presidente Sánchez. Pero a Mariano Rajoy, que ya tendrá que declarar en los tribunales por Gurtel, se le acumulan los problemas. Son muchos frentes abiertos para un partido que le crujen las juntas corruptas por todos los lados y por muchas comunidades autónomas en los procesos judiciales, con una financiación más que dudosa, con cuentas opacas y cajas que a este paso van a copar todas las letras del abecedario.

En este contexto, hay que hacer sacrificios para salvar a la familia y ante las presiones de Ciudadanos para la regeneración, Murcia es un laboratorio experimental y Pedro Antonio Sánchez no es un gran peso pesado en el interno nacional.

Fernando López Miras, como sustituto, ha sido la gran sorpresa. Es un joven treintañero, con un currículum académico muy justito -abandonó Económicas en los primeros cursos y alargó la licenciatura en Derecho su tiempo- y con una experiencia profesional y laboral más justito todavía. Un compañero de estudios económicos reconoce que para la política tiene sus habilidades, pero gestionar la Presidencia de la Comunidad con un presupuesto de más de cuatro mil millones de euros, una población de millón y medio de habitantes y cerca de cien mil funcionarios es mucho tomate y que quizás en una pequeña empresa de diez trabajadores podría hacer su papel.
Pertenece a una generación de políticos profesionales en los partidos tradicionales, con escasa o nula experiencia en la actividad privada, que han crecido desde las ramas juveniles de los partidos, en cargos públicos. Apadrinados por otros políticos que uno años antes habían realizado el mismo camino, unos en el interno del PP y otros en el PSOE. Y que tanto unos como otros han «pasado de la niñez a los asuntos», y que sin cargo no tienen donde volver.

El vecino del Barrio de San Antolín, que regenta un pequeño taller, que sabe de abonar impuestos y costes sociales, pagar en blanco a empleados y suministradores, de algunas facturas pendientes y de ajustar presupuestos con pocas alegrías, que se preocupa de situación de exclusión social de sus vecinos por la crisis, no entiende el parón político, ni la mala imagen que proyectamos, ni los derroches y el aluvión de corruptelas, ni del poco peso que tenemos en Madrid. Y tampoco de las negociaciones políticas.

Esta semana se tendría que decidir un gobierno estable para los próximos dos años. Las negociaciones entre los representantes del PP y Ciudadanos están ahí: ni avanzan, ni retroceden. «Se mezclan churras con merinas y confunde el aserrín con el pan rayado».

De momento dice el vecino que esta resultando una partida entre jugadores profesionales, con envites, órdagos y faroles. Y es que aquí todos se juegan personalmente mucho. A lo largo de la semana se verán nuevas variables, porque el acuerdo está claro que se producirá y López Miras tiene todas las cartas par ser presidente. ¿Tendrá que hacer Pedro Antonio Sánchez un acto de generosidad como en su día lo llevaron a cabo Cámara, Bascuñana o Juan Carlos Ruiz? Esa es la cuestión.

Las Fiestas de Primavera terminaron con el Entierro de la Sardina. Mucho ruido de pitos y también muchos balones fuera. En política el pescado ni está vendido ni de momento enterrado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook