17 de abril de 2017
17.04.2017
El Castillete

Salvados

16.04.2017 | 19:32
Salvados

No, con este título no quiero referirme al exitoso programa de Jordi Évole en la Sexta, sino a la condición que hemos adquirido las murcianas y los murcianos, frente al ominoso futuro que nos acechaba, gracias al gesto impagable de Pedro Antonio Sánchez (PAS), cuya cabeza ha ofrecido en bandeja el PP para evitar un mal mayor. Efectivamente, la inmolación (de momento) del ahora diputado murciano era, nos dicen, la única salida posible para evitarle a la región la tragedia de una moción de censura que habría planteado al Partido Popular el terrible dilema de tener que elegir entre la cabeza de un presidente honorable y eficaz o el advenimiento al ejecutivo regional de un presunto tripartito (PSOE, Cs y Podemos) encarnación de todos los males habidos y por haber.

Lógicamente, el sentido del deber y la responsabilidad para con su pueblo, empujaron al PP a adoptar una dolorosa e injusta medida (la caída de presidente), a fin de evitar el advenimiento del apocalipsis en ésta nuestra región. El Partido Popular, para salvarnos, sacrificó a PAS, y éste, de buen grado, aceptó el sacrificio. Fue una metáfora de la Semana Santa que acabamos de pasar, con Pedro Antonio en el papel de quien asume abnegada y resignadamente su crucifixión con la noble y heroica intención de redimir a su pueblo.

Un relato de esta naturaleza, que tiene su encaje en el ámbito de las creencias religiosas, resulta sumamente peligroso e inquietante en la esfera de lo público y lo político. Efectivamente, considerar a los rivales políticos como indignos de recabar el apoyo de la gente porque representan la encarnación del mal, a la vez que otorgarse a sí mismo la condición de redentor insustituible del pueblo, es algo propio del peor populismo que la historia nos ha mostrado. Revela una visión totalitaria de la política, que nos retrotrae a esos lamentables tiempos en los que el poder dictatorial consideraba a la oposición democrática como la 'anti-España' (aquí sería la anti-región), y por tanto cualquier medida que se aplicara contra ésta estaría plenamente justificada para 'salvar' la nación (o la región).

Claro que esta visión mesiánica y excluyente de la política se soporta, como siempre ha sido, en la mentira. Pedro Antonio nos dijo que había que impedir a toda costa el acceso del tripartito al gobierno regional. Falso, porque no había ningún trío partidario en el horizonte. Todo el mundo sabe que una alianza política entre Ciudadanos, PSOE y Podemos es absolutamente imposible en esta región (y, en general, en España). Ciudadanos nació para cerrar el paso a Podemos en un contexto de presunto desgaste del PP(que finalmente ha sido menor de lo esperado). Y el PSOE, en una situación de hegemonía en el campo de la 'izquierda', no se deja condicionar por la formación morada a efectos programáticos. Por tanto, no había 'peligro' de tripartito. El partido de Albert Rivera tiene la necesidad de mostrarse como alternativa regeneracionista, pero en última instancia deviene soporte de gobiernos conservadores, bien se trate del PP (Madrid), bien del PSOE (Andalucía). Y aquí en nuestra región, al permitir que PAS siga siendo diputado, está echando por tierra el artículo 54 de la Ley de Transparencia, en virtud del cual el político que resultare imputado debe cesar de todos sus cargos institucionales.

Lo cierto es que el PP va a seguir gobernando esta región, con PAS al acecho para recuperar el gobierno en cuanto la Justicia le dé vía libre, y en estos momentos manejando los hilos de San Esteban por completo y sin ningún complejo. Y además con unas buenas perspectivas electorales en el horizonte, lo que confirma a la región como la reserva espiritual de una derecha que ha hecho del despilfarro, la corrupción y la precariedad social sus estándares de gobierno.

Frente a ello, sólo cabe la recomposición del campo progresista a partir de la unidad en su seno y de la formulación de un programa de gobierno que conquiste el corazón y la cabeza de la mayoría social murciana.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook