07 de abril de 2017
07.04.2017
La Opinión de Murcia

JUEZA Y 29 AÑOS

06.04.2017 | 20:32
JUEZA Y 29 AÑOS

o hace mucho escribía que la jueza no es la mujer del juez, sino un miembro más de la carrera judicial por méritos y derecho propio, por lo que la Real Academia de la Lengua Española pronto pulirá el término dando esplendor a la primera de las acepciones. Y es que hubo una época donde las mujeres accedían muy poco a esa carrera como tampoco a la del ministerio fiscal, siendo los hombres los acaparadores de esos puestos.

Las cosas cambian, y lo hacen tanto que en la actualidad ya hay más mujeres juezas que hombres jueces. Incluso de formarse las primeras generaciones durante muchos años en Madrid en su Escuela Judicial, donde trabajaba su carismático bedel Cancio, se ha pasado a formarse en Barcelona en la misma Escuela. Y solamente la primera de las generaciones formadas en Barcelona tuvo más hombres que mujeres (15 por 10). En las demás siempre ha habido más mujeres, hasta llegar al 65 % actual.

Y ahora, en el vigésimo aniversario de dicha Escuela, se publica por el Consejo General del Poder Judicial una estadística creíble porque se basa en datos objetivos (no como esas sobre intención de voto que se las inventan o dicen lo que quieren que diga quien las paga, porque no dan ni una en el clavo). Y en esa estadística se afirma que el perfil de los 3.000 magistrados que se han formado en la Escuela Judicial de Barcelona es de una mujer de 29 años, nacida en Andalucía o en Madrid, sin experiencia laboral previa y sin un familiar que previamente haya ejercido una profesión del ámbito jurídico. Lo último es lógico porque si tu padre, madre, hermanos u otro familiar tuviesen un buen despacho de abogados, el meterse al cuerpo y sobre todo a la mente, de ocho a diez horas diarias de estudio durante cuatro a siete años, de media, una vez acabada la carrera, con la incertidumbre de no saber si aprobarás la oposición, lo más probable es que sigas la ruta familiar y te quedes en, y a la larga con, el despacho de abogado o procurador. Lo de la edad también es normal, pues no llega al 10 % las/los que ingresan con menos de 25 años y el 1,64 % por encima de los 40 años. Tampoco me ha sorprendido que sean Madrid (unos 527 juezas/es) y Andalucía (unos 517) las Comunidades que hayan dado más jueces. Madrid porque es donde está el poder y es más fácil, digamos, crear vocaciones. Y Andalucía porque son ocho provincias que dan para mucho con Facultades de Derecho a porrillo. La última Comunidad, dice la estadística, es Baleares, con 24 vocaciones judiciales.

Esta Escuela Judicial, que forma parte de la Red Europea de Formación Judicial, y ya podíamos aprender de Europa y crear más plazas de jueces (pero de los de oposición), porque España está a la cola de Europa en las inversiones para las instituciones judiciales, así como en número de jueces por cada 100.000 habitantes (11.2 en España y 21.2 en Europa). Pues bien, a pesar de todo eso, somos la sede principal del Aula Iberoamericana, que es una iniciativa puesta en marcha por el Consejo General del Poder Judicial por encargo de los presidentes de las Cortes Supremas y los Tribunales Supremos de Justicia Iberoamericana. O sea, somos una maravilla para ellos. Y a lo mejor no les falta razón, porque estamos tratando de dar respuesta, con los medios humanos y materiales que tenemos, a las exigencias de un Estado democrático y de Derecho.

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