04 de diciembre de 2016
04.12.2016
La Opinión de Murcia
Achopijo

Gloriaca y lo auténtico

04.12.2016 | 04:00
Gloriaca y lo auténtico

Cuando vuelves a ver a un amigo de toda la vida es como si no hubiera pasado el tiempo. Esa sensación de que todo sigue igual es la amistad en su estado más puro. Cuando hablas con Gloria Olmos (Murcia, 1973) se produce una sensación parecida, porque hay algo en ella que inspira cercanía, o quizás es otra cosa, un talento natural para algo, que, una vez conoces un poco su historia, queda claro para qué es. Las hermanas Olmos lo descubrieron, y se han dejado llevar por él hasta convertirse en una idea con forma de bolso único en el mundo. Si hay una palabra para describir qué es Gloriaca esa palabra es auténtico, como ella es. Como son los más de siete mil bolsos Gloriaca que son sólo uno, porque ella no ha repetido un solo modelo, porque es imposible, porque ni siquiera intentándolo podría traicionarse a sí misma.

«Ha venido gente a ofrecerme de todo para repetir, pero no lo he hecho, ni lo voy a hacer», y sonríe como quien prefiere saltar por el infierno antes que variar la ruta que empezaron hace cuatro años con Gloriaca. «Viene gente al taller que llora cuando encuentra su bolso, o cuando descubre que ya no está», explica, y vuelve a reír, orgullosa pero con toda la relajación del mundo, porque Gloriaca es una consecuencia que ya está escrita, pase lo que pase, porque Gloriaca es lo que es, y nada ni nadie va a cambiar su esencia, porque entonces ya no sería Gloriaca. Esa esencia es la que, seguramente, porque esto de la moda y el éxito es fugaz e incontrolable, ha llevado a los bolsos de Murcia a ser conocidos por medio país y más allá, que en el rato que pasé allí charlando una guiri se probó una decena de ellos, y no me hubiera sorprendido que al final se los llevara todos.

Y no es habitual que pasen estas cosas, porque de la nada al éxito manteniendo una idea de trabajo tan clara, es un ejemplo que siempre podemos usar, pero hacerlo tangible, darle forma, como cada día hace Gloria en su taller, dejándose llevar por la inspiración, es algo inaudito. ¿Durará? No lo sabemos. Lo que está claro es que hoy Gloriaca es una referencia y un caso digno de estudio. Y aquí, en una Murcia en la que cada día hay más ejemplos de innovación, ideas que se hacen realidad. Y eso, amigos, es para mirar al futuro con optimismo. ¿Un Gloriaca? Vale.

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