Fiesta de los disfraces y de las máscaras, fiesta de la evasión. Y no hay peor disfrazar que la máscara de la mentira, de la manipulación. Muchos de nuestros políticos llevan la máscara de la mentira y de la manipulación y forman parte de su vida, de tal manera que tal vez ellos se crean sus propias mentiras. Nos hablan de paz cuando nos están hablando de guerra, nos hablan de trabajo cuando nos están hablando de paro, precariedad y buscar empleo en otro lugar. Llega un momento en que no sabemos cuando nos mienten o nos están diciendo la verdad. Ahí empieza la corrupción.