06 de enero de 2013
06.01.2013
40 Años
40 Años

No a un sucesor a dedo

06.01.2013 | 05:00

Los socialistas hemos hecho balance de 2012, hemos sopesado lo que teníamos y lo que tenemos como ciudadanos y la conclusión es que nos han llevado a base de mentiras, de políticas ineficaces lejos de esas promesas electorales ahora más vacías que nunca; han sumido a la ciudadanía en la desesperanza.
Sólo han necesitado un año para no dejar títere con cabeza y hacer todo lo contrario de lo que dijeron, metiendo la tijera a los derechos, conviertiendo el país en un estado de pago (pago por la educación, por la sanidad, por la justicia, etc.).
Ni pizca de diferencia con lo que padecemos y vivimos en nuestra región con Valcárcel y los suyos. Nos han llevado a las peores cifras posibles de nuestra historia: casi el 30% de activos en paro, más del 50% de jóvenes en desempleo, el 30% de la población en el umbral de pobreza. Si en España todo está peor que hace un año, en nuestra región todo está peor que hace diecisiete años, cuando el PP llegó al Gobierno regional.
Ante este desgobierno regional, con un presidente huído en Europa, creemos que no podemos esperar a que se nombre un sucesor a dedo, creemos que se debe dar la oportunidad a la ciudadanía de decidir en las urnas a quien quiere como presidente. Lo más sensato es convocar elecciones anticipadas.
El articulo 27.4 del Estatuto de Autonomia de la Región de Murcia dice "[...] el Presidente, previa deliberación del Consejo de Gobierno y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá acordar la disolución de la Asamblea Regional con anticipación al término natural de la legislatura. La disolución se acordará por Decreto, en el que se convocarán, a su vez, elecciones [...]".
Este año las razones son múltiples para aplicar este artículo de nuestro Estatuto. En primer lugar porque Valcárcel está en Europa y es imposible atender desde allí la difícil situación de nuestra Comunidad Autónoma, que precisa y merece un presidente a tiempo total.
En segundo lugar porque el modelo de crecimiento explotado por el Partido Popular ha fracasado. Estamos ante un final de ciclo, en el que la falta de rumbo del PP y de soluciones para un cambio de modelo productivo para nuestra región es evidente y todos los posibles sucesores han participado de forma activa en las políticas que nos han llevado a la pésima situación actual.
Y en tercer lugar porque tras diecisiete años de gobierno, el PP dejará la Región de Murcia peor que como se la encontró en 1995: una deuda de 4.349 millones de euros, una tasa de paro del 28,9%, un PIB del 82% de la media de España, un punto por debajo de nuestro Producto Interior Bruto en 1995 y, en definitiva, una región a la cabeza de los peores indicadores y a la cola de los mejores.
No es aceptable ningún sucesor, sólo lo que es democráticamente justo: acudir a las urnas y que la ciudadanía hable. Valcárcel planea hacer carrera política en Europa y casi el 60% de la ciudadanía murciana ve bien que se vaya de la presidencia. Pero a su vez, pretende elegir a 'pito, pito, gorgorito...' al próximo presidente regional. Algo inadmisible que no se puede tolerar.
Con estas cifras y un presidente desaparecido no queda más que permitir a la ciudadanía decidir quien les gobernará. Y ahí estaremos los socialistas, con propuestas solventes y velando por los intereses de toda la región.
El PSRM es consciente de que el momento es delicado. No se resigna a que la Región de Murcia reciba un trato hereditario, como si se tratase de un bien patrimonio del PP, que no lo es en modo alguno. Y por eso propone que se hagan las cosas como se debieran hacer. Un sano y saludable contraste entre propuestas de los partidos políticos parece que es lo más indicado. Y en esto, no pensamos en nuestro interés partidario, ya que estamos en la clave del interés de la región, que es la que nos importa y por la que trabajamos sin descanso. En coherencia con todo ello, la propuesta que formulamos de adelanto de elecciones es lo más saludable que podemos ofrecer a esta región en estos precisos momentos. Elecciones y que el que más convenza, gobierne. Claro que sí. Práctica democrática y no digital.

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