En 2005, un portavoz de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ya lo advirtió: «El mercado soportaría sin quejarse un precio de 90 euros el barril». Por entonces, el precio oscilaba entre los 35 y 45 dólares; esta semana el barril de Brent cotiza sobre los 90 euros. Si a esto le sumamos que el jodido Euribor empieza a tocarnos las narices mes a mes con sus pequeñas pero continuas subidas (lleva nueve meses subiendo, excepto septiembre, y la diferencia de enero 2011 con enero 2010 es de más de un cuarto de punto, 0,273) nos encontramos ante una cuesta que durará enero, febrero, marzo.

Dicho y hecho, mientras la sociedad internacional, europea y nacional seguimos hablando de lo que interesa a los avariciosos y despóticos mercados financieros —ampliar la edad de jubilación, flexibilización del mercado de trabajo, recortes salariales, rescate financiero de países a cambio de medidas drásticas en su economía, eliminación de derechos, nuevos y más duros procesos de regulación de inmigrantes, etc. —, éstos no sólo han salido de rositas de la crisis, sino que encima se están riendo del mundo entero.

Nosotros seguiremos llenando el depósito del coche al mismo ritmo que les llenamos las arcas a la industria petrolera, facilitando el despido sin hablar de formación, recortando derechos a cambio de dejarnos parte de nuestra dignidad en el camino.. Ya ni nos acordamos de la regulación de los mercados financieros; desmantelar los paraísos fiscales no es ni siquiera ya una utopía; del impuesto a las transacciones monetarias están partiéndose el culo en algunos oscuros despachos, lo mismo de esa esperanza que tenía el 95% de la sociedad acerca de ´que más pague el que más tiene´, y lo peor de todo es que hay todavía miserables que tienen la desfachatez de defender políticas neoliberales al mismo tiempo que atacan sin piedad cualquier intento de unificación de los trabajadores como medida de contrapeso en cualquier negociación; eso sí, a la crítica no tienen tan siquiera la dignidad de proponer la más mínima alternativa, seguramente porque carecen de ella.

Aquí en nuestra Comunidad, desde que el Gobierno regional decidió meterse en un barrizal hemos dado demasiados pasos atrás, es como si de pronto no importase nada que tenemos casi 200.000 parados; se nos olvidó seguir diseñando nuestra política industrial; de la internacionalización de productos, ni hablar; de investigación y desarrollo, más de lo mismo, y de política y estrategia agrícola y turística mejor correr un estúpido velo. Aquí y ahora sólo cuenta hablar del sector público y si algún jeque invertirá en nuestra Región. Esperemos que ahora, con la llegada de las elecciones autonómicas y municipales, alguien deje caer gotas de buenas ideas, que falta hace.

No sé si recuerdan que la Ciudad de los Contenidos Digitales llenó primera páginas, que el Plan Estratégico y los Hitos 2020 iban a significar la ´rehostia´ para esta Región, que el famoso Pacto por la Educación sería la piedra angular de nuestro futuro sistema educativo y que la guinda que colmaría el pastel la pondría la Paramount con un proyecto que generaría unos 20.000 puestos de trabajo, es decir, que aportaría más empleo que todos los hospitales y centros de salud de la Región de Murcia juntos.

Quien también lo ha conseguido ha sido el Gobierno regional: sembrar el desánimo y empezar a mandar al paro a muchos interinos de la Administración autonómica, gente que pagaba su hipoteca y se alimentaba gracias a ir de pueblo en pueblo y de plaza en plaza cubriendo bajas, y ahora se ven abocados a formar parte de una larga y triste bolsa de trabajo que tardará meses y meses en ponerse en movimiento de nuevo. Y otros muchos cientos de interinos empiezan cada mañana mirándose al espejo y preguntándose cuándo le tocara a él o a ella. Si para esto ha servido la Ley de Medidas Extraordinarias, que más de un diputado regional del Partido Popular vaya haciendo examen de conciencia en vez de ir tanto a misa a ganarse el jubileo.

Nota: Muchos Ayuntamientos ya están estudiando tomar medidas similares o incluso mayores que las del Gobierno regional. El efecto dominó ha comenzado.