Superados los años de reconversión industrial de finales del siglo XX, Cartagena afronta su futuro convertida en una ciudad que conservando una renovada actividad industrial, es al mismo tiempo un relevante centro de servicios, con una clara vocación hacia el turismo. La construcción de edificios con factura arquitectónica de vanguardia y la recuperación de otros ya mencionados para centros de visitantes, le confieren a la ciudad un nuevo aire.

Con el objetivo de mostrar este patrimonio arquitectónico contemporáneo y vanguardista, el Ayuntamiento de Cartagena ofrece un itinerario con el que poder visitar los principales edificios que representan esta corriente. El Refugio-Museo de la Guerra Civil es el primero en aparecer. Estas galerías, excavadas en el interior del cerro de La Concepción para refugios antiaéreos, quedaron sin acabar por el final de la guerra. Podemos continuar por el Ascensor-Pasarela, que salva u desnivel de 45 metros creado cuando la calle Gisbert se abrió en 1878 creando un tajo en el cerro que permitió la comunicación con el mar.

La ruta prosigue en el Auditorio y Centro de Congresos El Batel, apostado junto al cantil del muelle como una pieza más del paisaje portuario de contenedores comerciales, y de ahí nos marchamos al Monumento a los Héroes de Santiago de Cuba y Cavite, erigido a la memoria de los marinos españoles fallecidos en la guerra hispanoamericana donde se perdieron los grandes territorio ultramarinos contra los buques norteamericanos en 1898.

Antes de concluir el itinerario en el Museo Carmen Conde y Antonio Oliver, es de visita obligada la Asamblea Regional, cuya fachada posee numerosas influencias arquitectónicas, como la veneciana del Renacimiento y un cierto aire modernista lo que la conecta con la arquitectura levantina.