Tras meses de avances, aunque no sin obstáculos, el sector de la hostelería está recuperando este mes de julio los niveles de ocupación que tenía antes de que estallara la pandemia. Así lo vaticina el análisis a mitad de mes de los datos de afiliación a la Seguridad Social que ofrece el ministerio a cargo de esta competencia, una radiografía que presenta ya un patrón muy parecido al de un julio precovid. Esta conclusión encaja a la perfección con un mercado laboral que, según la estimación presentada este miércoles, mantendrá su racha al alza y seguirá generando empleo, aunque lo empezará a hacer a menor ritmo que los meses de antes.

Crecimiento significativo

Tal como recordó el máximo responsable del ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, el sector de la hostelería tenía crecimientos significativos antes de la covid, pero fue el tejido productivo que más se vio afectado por la pandemia y sus derivadas. Se destruyeron, ha apuntado, 300.000 empleos en pocos meses. Sin embargo, la ocupación en este ámbito «se ha recuperado por encima del 20% desde los mínimos que se alcanzaron en el invierno 2020-2021», ha explicado Escrivá, «y este mes de julio alcanzaremos ya niveles similares a los de antes de la pandemia». En torno a 1,7 millones de trabajadores. De todos modos, las profesiones que más empleo generan son la informática y las actividades científicas.

En total, si todo avanza según indica esta estimación, se habrán afiliado a la Seguridad Social 14.000 nuevos trabajadores a final de mes, con lo que la población ocupada se mantendrá por encima de los 20 millones de personas. En base a datos siempre estacionalizados (es decir, que tienen en cuenta las características propias del mes y del momento del año), esta cifra es mucho menor a la de junio, cuando la estadística crecía en más de 115.000 personas; a la del julio del año pasado (91.500 nuevos ocupados) e incluso algo inferior a la del mismo mes antes de la pandemia (15.500 nuevos afiliados).

«Julio es un mes cada vez menos estacionalizado de lo que lo era antes», ha justificado el ministro. «Los hábitos están cambiando: los junios son cada vez más altos y los julios lo son menos», ha agregado, apuntando a que con toda probabilidad el punto álgido para la contratación se trasladará progresivamente a junio o incluso a Semana Santa.

Contratación indefinida

De todos modos, este responsable gubernamental ha mantenido la lectura optimista. «Estos primeros siete meses del año son siete meses con un crecimiento medio del empleo similar al crecimiento entre 2017 y 2019», ha sentenciado Escrivá, haciendo especial hincapié en lo «abrumador» que es el «decantamiento hacia los contratos indefinidos».

Según sus cálculos se están firmando un 10% más de contratos de este estilo de los que habría si no se hubiera acordado la reforma laboral, una brecha que no para de crecer en sectores donde predominaba la temporalidad: el de las comidas y bebidas, el de los servicios de alojamiento y el de la construcción. Además, «si miramos todos los contratos que se registran, lo medimos desde el principio de este año hasta el 18 de julio y lo comparamos con antes de la pandemia y la reforma laboral, la duración media de los contratos ha pasado de 19 a 23 días», ha remachado el ministro, para demostrar que este aumento de la contratación indefinida no es ficticia, sino que se está traduciendo en mayor estabilidad y duración.