Acabando el siglo XIX en Murcia y Cartagena han surgido, o se han ido consolidado, nuevos festejos identitarios, frente a los ya tradicionales, que subrayarán aspectos propios de la localidad, conformando una nueva imagen iconográfica que tendrá su reflejo en la edición de los carteles festeros: Entierro de la Sardina, Batalla de Flores y Bando de la Huerta en Murcia, Veladas Marítimas en Cartagena.

La Feria de Cartagena tiene lugar desde finales de julio a mediados de agosto, y se celebra en honor de la Virgen del Carmen y Santiago; es, por tanto, una fiesta veraniega. Desde 1899 El Real de la Feria está situado frente al mar; allí Ayuntamiento y sociedades recreativas construyen sus pabellones y recintos. Las Veladas Marítimas encajaban bien con el entorno, la temporada de verano y el carácter de la ciudad. Las Veladas se remontan al último decenio del siglo XIX.

Se trata de un desfile nocturno de barcos que recorría la dársena del puerto hasta el muelle de Santa Lucía, decorados y engalanados de forma temática. La tradición del festejo, según indican los cartageneros, se remonta a los festivales cartagineses dedicados a Isis, en los que personajes disfrazados desfilaban junto al mar; aunque no es desdeñable obviar su carácter italiano, sobre todo si tenemos en cuenta la gran colonia de comerciantes genoveses que residía en la ciudad de Cartagena desde el siglo XVIII.

Las Veladas repartían premios a las patachas mejor engalanadas; y constituyeron la parte principal de las fiestas de Cartagena, hasta que languidecieron, perdieron originalidad desde la segunda década del siglo XX y terminaron desapareciendo.

La prensa cartagenera mostró reiteradamente su disconformidad con la difusión que se hace de sus procesiones, y de sus peculiares festejos. Pues para las fiestas de verano, que incluyen las fantásticas Veladas Marítimas, se solía recurrir a menudo a carteles proyectados o impresos en la casa Ortega.

Reproducimos aquí el anunciador de Grandes festejos, Temporada de Verano y Fantástica Velada Marítima de 1934, que el profesor de dibujo y pintura en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena, Andrés Barceló, realiza ese año y, como no podía ser de otra manera, se imprime en la litografía valenciana: Amorcillos y Nereidas juguetean y navegan a lomos de tritones y peces fabulosos en la ensenada del puerto, bajo la mirada atenta de una matrona recostada entre flores e instrumentos musicales; es un cartel de grandes dimensiones, 115x161 cm, que semeja pintura de género mitológico y pareciera haber sido realizado décadas antes, en pleno modernismo.