Entre 1917 y 1935, las instalaciones de la Universidad de Murcia, incluidas aulas, laboratorios y biblioteca, quedaron ubicadas en el edificio de las antiguas Escuelas Graduadas del Carmen.

En septiembre de 1917 habían sido inauguradas, en el centro de Santo Domingo de Murcia, las escuelas Graduadas Andrés Baquero, García Alix y Juan de la Cierva. También debería haber sido puesta en servicio una cuarta, la del Carmen, pero ésta había sido transformada en el local de la Universidad de Murcia, un hecho que no sentó nada bien en numerosos ámbitos, por considerarse mucho más importante y necesaria para los murcianos de entonces la enseñanza primaria que los estudios universitarios, reservados a una escasa élite por aquella época.

Vicente Llovera, comisario regio de la Universidad de Murcia en aquellos tiempos, había conseguido aquel local, que ponía momentáneamente fin al colapso que sufría el centro de estudios, ubicado en un Instituto Provincial de Segunda Enseñanza atestado de alumnos y profesores. Y lo había conseguido prometiendo utilizar los propios fondos de la universidad, adeudados a la misma por el Estado, para emprender otras construcciones que paliaran la carencia casi absoluta que tenía el populoso barrio del Carmen de centros de primeras letras.

Ante esto, el rector Loustau se defendía arguyendo que las numerosas gestiones de la Universidad de Murcia para conseguir los fondos necesarios para construir las escuelas, adeudados al centro por el estado, habían resultado infructuosas, añadiendo que la universidad seguiría insistiendo ante el ministerio, y concluyendo que «es hoy el Estado quien tiene que proveer a todas estas necesidades culturales de Murcia; la Universidad lucha sin descanso y no hay que dudar de que pronto el Barrio del Carmen poseerá las escuelas que tanto necesita».

La imagen corresponde a una tarjeta postal en la que se puede apreciar la nueva sede de la Universidad de Murcia, instalada junto a la iglesia.