Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Estreno de cine

Crítica de 'La constelación del perro': Ridley Scott plantea un relato postapocalíptico, algo convencional, en el que la humanidad sobrevive entre esperanzas y barbarie

La película, ambientada en 2035 tras una devastadora epidemia de gripe, narra la historia de un superviviente solitario y su perro pastor alemán

Jacob Elordi y Margaret Qualley en un fotograma de 'La constelación del perro'.

Jacob Elordi y Margaret Qualley en un fotograma de 'La constelación del perro'. / EPC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Quim Casas

Barcelona

'La constelación del perro'

Dirección: Ridley Scott

Intérpretes: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley

Estreno: 26/8/2026

Puntuación: * *

Aunque la novela de Peter Heller en la que se basa el filme es de 2012, la sensación que transmite ‘La constelación del perro’ es la de una película pensada después de la pandemia del coronavirus de 2020. Parte de la acción acontece en las afueras de Denver. Estamos en 2035, un futuro a la vuelta de la esquina, como lo estaba la historia de ‘Blade runner’, la obra más importante de Ridley Scott, rodada en 1982 y ambientada en 2019. Una epidemia de fuerte gripe ha asolado la humanidad. Apenas hay vacunas y la gente superviviente se divide más o menos en tres tipos: los personajes solitarios y aislados como los que encarnan Jacob Elordi y Josh Brolin, por un lado, y Margaret Qualley y Guy Pearce por el otro; una comunidad de menonitas repleta de niños y escondida en las montañas, y los tradicionales salvajes depredadores, apodados aquí Segadores, cuya parafernalia carece de originalidad: son tipos rapados con todo el cuerpo tatuado, que remiten a ‘Mad max’, y una suerte de guerreros pictos a caballo.

'La constelación del perro' toma su título de la constelación Canis Major y de la importancia que tiene durante una parte del filme el perro pastor alemán que acompaña a Hig, el personaje que interpreta Elordi, un actor cada vez más difícil de encuadrar en el plano en relación con sus parejas dada su altura. La película no deja de ser un relato postapocalíptico, conceptualmente más próximo a ‘La carretera’ de Cormac McCarthy que al género cinematográfico en cuestión. Lo que le falta es un mayor conflicto: solo tiene débiles pugnas y dificultades diseminadas a lo largo del metraje. Lo que le sobran son los reiterativos planos de la avioneta de Hig surcando los cielos mientras el protagonista espera hacer las paces consigo mismo por algo que hizo en el pasado. Es también un filme indefinido, lo que podría ser interesante dada la propia indefinición de los personajes principales, pero acaba siendo más lastre que virtud.

A pesar de tener una estructura narrativa clásica, es más bien un relato de episodios autónomos. Y en uno de ellos puede surgir un atisbo de esperanza -para Hig más que para la humanidad- con la aparición de Cima y su padre, Qualley y Pierce. O, en otro, de auténtico delirio, como la larga secuencia que acontece en el aeropuerto de Grand Junction. El filme toma allí otra dirección, dislocada y estrambótica si se quiere, pero estimulante y sorprendente, pero no deja de ser la promesa de algo que no acaba de cumplirse. Como sucede con tantas películas de su director con la excepción de ‘Alien’, ‘Blade runner’, ‘American gangster’ y alguna más.

Suscríbete para seguir leyendo

Fuente: El Periódico

TEMAS

Tracking Pixel Contents