Obituario
Murcia despide a Pepe el Mochuelo, alma de uno de los restaurantes más emblemáticos de la huerta
José Sánchez Torralba, fundador de El Mochuelo, fallece a los 87 años tras una vida ligada a la hostelería, la carne a la brasa y la tradición huertana

Ilustración de José Sánchez Torralba, 'Pepe el Mochuelo', junto a la fachada de su mítico establecimiento / Cedida por Las Gastrocrónicas
Murcia despide a José Sánchez Torralba, 'Pepe el Mochuelo', una figura muy ligada a la cocina tradicional y a la memoria de la huerta. Fundador del restaurante El Mochuelo, en Santiago y Zaraiche, falleció el pasado 23 de mayo a los 87 años tras una larga enfermedad.
Su nombre queda unido a un establecimiento que abrió sus puertas en 1967 en los bajos de la vivienda familiar y que, con el tiempo, se convirtió en uno de los referentes de la gastronomía murciana. El Mochuelo nació como un negocio sencillo, pero acabó consolidándose como un lugar de encuentro para varias generaciones y como símbolo de una forma de entender la hostelería basada en el trabajo y la familia.
Según recoge la publicación especializada Las Gastrocrónicas de Paco Hernández, quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre discreto, constante y poco dado a los discursos. "Mientras pueda, no voy a parar", repetía incluso cuando la edad y los problemas de visión ya le impedían conducir. Para él, el trabajo formaba parte natural de la vida diaria.

'El Mochuelo', en una de las fotos que decoran el establecimiento / Cedida por Las Gastrocrónicas
De matachín de cerdos a hostelero
La biografía de José Sánchez Torralba refleja la dureza y el esfuerzo de toda una generación. Criado por su padre, Antón, tras la temprana muerte de su madre, Isabel, empezó a trabajar siendo todavía un niño. A los diez años ya colaboraba en las tareas familiares y poco después se dedicó a moldear figuras de Belén, un oficio artesanal que fue perdiendo espacio con la llegada de la producción industrial.
La familia vivía de las catorce taúllas de huerta y de distintas actividades vinculadas al entorno rural. Vendían aceite, embutidos y piensos, criaban vacas, gallinas y gusanos de seda, y aprovechaban todo cuanto daba la tierra. En ese contexto, José aprendió oficios muy diversos: fue matachín de cerdos y borregos, panadero de horno moruno y, finalmente, hostelero.
Sus hijos, Carmelo, Isabel y José, evocan aquellos años como una etapa de trabajo intenso, marcada por los madrugones, el sacrificio y la colaboración familiar. Una vida exigente, pero sostenida por valores como la responsabilidad, la unión y el esfuerzo compartido.

El embutido casero es pare del éxito de El Mochuelo / Cedida por Las Gastrocrónicas
Un negocio que supo reinventarse
En los años setenta, la llegada de los grandes supermercados a Murcia puso en dificultades a muchos pequeños comercios. José Sánchez Torralba entendió que debía adaptarse para sobrevivir. Apostó entonces por la elaboración de embutidos propios y por ampliar el negocio con comidas, una decisión que acabaría marcando el futuro de El Mochuelo.
Aquel cambio permitió al restaurante crecer sin perder su identidad. Mientras otros negocios tradicionales desaparecieron, El Mochuelo se mantuvo como un referente de la cocina de la huerta y de la gastronomía popular de la Región.
En los 60, José apostó por la elaboración de embutidos propios y ofrecer comidas
Hoy, el establecimiento sigue siendo uno de esos espacios donde aún se reconoce el pulso de la huerta en medio de la transformación urbana. Un rincón que ha resistido al paso del tiempo y nos permite sentirnos como en una barraca sin necesidad de esperar a las Fiestas de Primavera.
La continuidad de una familia
El sobrenombre de 'Pepe el Mochuelo' procedía de un antepasado de Los Garres que tenía un mochuelo en casa. Con los años, aquel apodo acabó asociado no solo a José, sino también al restaurante y a una manera muy concreta de entender la cocina y la vida.
Le sobreviven su esposa, Victoria Moñino Sánchez; sus hijos, Carmelo, Isabel y José, que continúan al frente del negocio; y sus nietos Jorge, Iván, Valeria, Victoria, Irene, Pedro José y Natalia.

Pese a los grandes edificios que lo rodean, El Mochuelo, sigue manteniendo su esencia en plena huerta de Santiago y Zaraíche / Cedida por Las Gastrocrónicas
Gracias a su amplio legado familiar, podremos seguir disfrutando de sus carnes a la brasa, su embutido artesanal y su sabroso pulpo al horno, sin olvidar recetas tradicionales como el conejo con tomate y, en días de lluvia, de sus ricas migas.
José Sánchez Torralba fue enterrado en el cementerio de Nuestro Padre Jesús. Su legado continúa en El Mochuelo, en la memoria de quienes compartieron mesa en el restaurante y en una tradición familiar que sigue manteniendo vivo un pedazo de la huerta murciana.
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