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La Opinión de Murcia

Obituario

Atanasio López Mengual, camarada y amigo, fue muy castigado por la vida

Sufrió la pérdida de dos de sus hijos en un temporal en el mar y más tarde la de su mujer, que no pudo sobrevivir a una terrible enfermedad

José Luis Martínez Valero, Atanasio López Pascual y Pedro Guerrero Ruiz presentado los Versos de retallo

Vivimos tiempos terribles, de potentes virus, de amigos que se nos van para siempre, de enfermedades, temporales de la vida que no vienen en balde, sino que dejan huellas oscuras, como decía Vallejo en sus Heraldos Negros: «abren zanjas oscuras en el lomo más fuerte, son tal vez los bárbaros atilas que nos encarna la muerte; son pocos, pero son». Estamos deseando quedar tranquilos con nuestras vidas y nuestras gentes. A cuántas personas les ha tocado el dolor, la tristeza, el alejamiento o hasta la pérdida de seres queridos, y de amigos, del alma. En cualquier lugar de nuestro país podemos encontrar esos duelos, ese dolor que sufre la gente en ocasiones terribles. Vengo a decir esto porque hace dos días ha fallecido mi amigo Atanasio López Pascual, persona muy querida por toda mi familia, y por quienes lo conocieron y lo apreciaron, tanto a él, como su mujer, María Ángeles Martínez-Abarca Guerrero, que no pudo sobrevivir a la enfermedad que le afectó seriamente, personas muy queridas por mi familia y amigos. Nuestro más sentido pesar a ellos, a la familia de Atanasio, hijos y nietos. Recuerdo bien al matrimonio Atanasio-Maruja, personas amables y cercanas para todos nosotros. Atanasio quedó primero aislado del amor de su vida, y ahora ha sido él quien ha viajado lejos de aquí, quien ha fallecido de nuestro trato, que nos ha dicho adiós, pero que jamás se irá de nuestro recuerdo. Porque estará en nuestra memoria.

Hombre inteligente, corrector del libro y editor al cuidado de ‘Poemas Inéditos’, de Eliodoro Puche, su amigo y el poeta de Lorca; él, Atanasio, también deja escrito su libro de hermosos poemas, los ‘Versos de retallo’ que ahora recuerdo en su lectura, en Lorca, junto a su familia y los amigos de la cultura, con sus muchos amigos y personas cercanas. Y es que Atanasio ha sido un hombre conocido también por su sufrimiento humano, terrible, y su vida, como su poesía, es de versos terribles los retallos que nacen del alma encendidos por el dolor del recuerdo cuando se ahogaron dos de sus hijos en el mediterráneo arrasados por las aguas maliciosas, y los velamos en aquel tanatorio de Cartagena, en Lo Campano. Después fue Maruja, su esposa. Y ahora, en el velatorio de Espinardo, en su tranquilidad absoluta, en su profundo silencio mortuorio, en su velatorio familiar de Espinardo está mi camarada y amigo Atanasio López Pascual. Y yo le miraba, porque su cara era tranquila, como si descansara, por fin definitivamente, de tanta tristeza, de tanto dolor, de tanta terrible y dramática vida que era en aquel espejo de hombre bueno, al que nunca le olvidaremos de aquellos golpes terribles de la vida, pero que nunca se irá para nosotros, porque no le olvidaremos jamás, y le recordaremos, y así es como permanecerá entre nosotros siempre.

De Atanasio también recuerdo aquel día de junio en que fue detenido por la Policía franquista, detenido y encarcelado, interrogado dolorosamente en Lorca; pero él, aunque fue un conocido antifranquista, también fue un prudente militante comunista al que jamás, los de la BIS, pudieron sacarle de su boca información alguna, jamás sobre otros camaradas. Por eso también deja un rastro público de hombre valiente. No había nada de maldad en él, tan sólo amaba la libertad, por eso fue castigado demasiado porque luchó por la libertad, que no es poco, sólo que era un hombre de sentidos valores morales y sociales, y tuvo un profundo interrogatorio y una dura cárcel. Atanasio López Pascual, quería ser libre, era de izquierdas como tantos y tantos, Fue por eso que quisimos en Lorca, que a docenas de lorquinos nos diera él y solo él aquel carnet del PCE cuando no lo quisimos de la mano de aquel grupo de lorquinos o murcianos ajenos a nuestros sentimientos políticos, porque solo a él respetábamos y seguíamos entonces, como ahora.

En el juicio del TOP, en Madrid, estaban los lorquinos Paco Ros (director del IES de Lorca y familia de uno de los detenidos Manolo ‘El embarre’) y mi tío Pedro Ruiz, que nos contaron el juicio. El juicio, presidido por el asesino juez Gómez Chaparro, del Tribunal de Orden Público, fue un disparate contra un hombre bueno, respetuoso, de izquierdas, un humanista, junto a otros camaradas, gente también buena y querida por Lorca. Al día siguiente de ser juzgado, fui a ver a Maruja, la mujer de Atanasio, por si necesitaba algo, pero según mi tío Pedro él ya tenía abogados; aunque en el juicio ya tuvo la desfachatez, aquel desalmado juez, de enviarle a la cárcel unos cuantos años, como a otros camaradas, también detenidos. Lorca estaba no solo sorprendida, sino afectada. Soy testigo de muchas lamentaciones. Malos tiempos para nuestra ciudad y nuestros amigos. Pasaron los años de cárcel y volvíamos a ver a Maruja y a Atanasio también, mi hermano y yo. Estuvimos con ellos en el entierro de dos de sus hijos que murieron en el Mar Mediterráneo en un día de terrible oleaje debido al temporal marítimo. Triste ver aquella familia despedirse de dos de sus hijos; la pena la llevaron en sus rostros desde aquel tanatorio de Cartagena y durante toda su vida posterior. Dicen que son tiempos de sufrimiento. Y lo son. Pero en nombre de mi familia y en la de mi hermano Pepe y la suya, quiero testimoniar nuestro pesar por el fallecimiento de Atanasio López Pascual, mi pesar a su familia, y pensar que Atanasio no morirá nunca mientras funcione nuestra memoria, porque el recuerdo, nuestro recuerdo, la mantendrá viva, junto a una de las personas más buenas y honestas que Lorca siempre recordará, y nosotros echaremos muy de menos como lo hará la hidalguía de nuestros paisanos. Descanse en paz nuestro querido Atanasio, hombre valiente, un intelectual, un poeta y magnífico editor del último libro de Eliodoro Puche, ‘Poemas inéditos’, editado por el Círculo Cultural Narciso Yepes, bajo su supervisión, junto a Pedro Ruiz, otro amigo del alma, con quien tanto quería. Un abrazo de parte de mi familia y amigos de Lorca, y el dolor de pesar a su maravillosa familia con un abrazo, de corazón, al bueno y querido compañero y amigo Atanasio López Pascual, y al resto de su magnífica familia para que con su recuerdo y amor descansen en paz, como él lo hará ahora ya definitivamente. Por fin descansa su vida y su cuerpo, tan pequeño y casi sin peso. Y su enorme ternura y desde nuestro profundo sentimiento hacía él y todos los suyos. De corazón.

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