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40º aniversario de la constitución. Entrevista

Miquel Roca: "La Constitución instauró un sistema homologable con los modelos democráticos más exigentes"

El político y abogado catalán, uno de los tres padres de la Constitución vivos, considera que fue un "privilegio" formar parte de la redacción del texto

05.12.2018 | 13:27


Miquel Roca. Foto: Germán Caballero.

Miquel Roca, uno de los tres padres de la Constitución de 1978 que siguen vivos, valora el texto en su 40ª aniversario como la puerta que condujo al país desde la dictadura a "un sistema homologable con los modelos democráticos más exigentes", y rechaza el calificativo de "régimen del 78". En una entrevista en la que recuerda cómo se gestó el consenso de la Transición, admite que el texto es reformable, pero siempre con "mayorías muy sólidas". Y también que el artículo 155 se aprobó sin pensar que llegaría a ser aplicado: "Nunca habíamos pensado que se utilizaría".

- Hace 40 años de la constitución; se ha consolidado una estructura política, una forma de gobierno, definida por ella como fruto de la transición. ¿Se puede hablar de "régimen del 78"?

Es banalización peyorativa, que busca "sonar" a régimen franquista. Es una inmensa tontería e indica que los que lo dicen no vivieron el franquismo. Quienes lo conocieron saben que, entre todos, el 78 conseguimos un sistema democrático absolutamente homologable con los regímenes democráticos más exigentes y más auténticos que podían existir en la Europa occidental en ese momento.

- ¿La constitución redimió la actual monarquía de su origen en la Ley de sucesión del franquismo?

Siempre he dicho que lo más importante de la constitución del 78 es la disposición final derogatoria, por la que toda la legalidad del franquismo quedaba anulada, todo lo que se opusiera a la constitución perdía cualquier tipo de fundamentación jurídica. Toda monarquía tiene un hecho de continuidad sucesoria, pero esta encuentra en la constitución una legitimidad nueva. El pueblo constituyente hace ex novo esta apuesta, sin ignorar la existencia de unos hechos históricos y una voluntad de superar traumas que ayudaban a la decisión.

- ¿Ser ponente de la constitución lo vivió como un privilegio o un martirio?

¡Un privilegio, naturalmente! Nunca había pensado que participaría en la redacción de una constitución. Fue una oportunidad, con su punto de azar, que espero que nadie vuelva a tener, porque ojalá no se repita la circunstancia de estar saliendo de una dictadura larga y dura, con las raíces en una guerra civil traumática que había dejado muchas heridas civiles en el conjunto de la sociedad.

- Pero estaban en una olla a presión. Al crearse la ponencia, en agosto de 1977, aún no se habían firmado los pactos de la Moncloa, había tensión social, inflación fuera de control, paro, fuga de capitales, ruido de sables, ETA mataba, y en septiembre salió un millón de catalanes salieron a la calle. ¿Todas estas cosas no condicionaban?

Lo que pasaba influía en nuestra tarea, pero en una línea: teníamos que hacerlo rápido y bien. Si había tres días de vacaciones, en medio ETA en mataba a alguien. Más de cien muertes al año. Esto presionaba. Los pactos de la Moncloa fueron tan importantes, para el sistema, como la propia constitución. Marcelino Camacho, al pasarme los papeles en el acto de firma, me dijo: "Miguel, esto es la hostia". Como quien dice acababa de salir de la prisión, y estaba firmando unos pactos que establecían qué se haría, de común acuerdo, en los campos económico, social y político. Hoy todavía recibimos peticiones de universidades de todo el mundo para que les vayamos a explicar los pactos de la Moncloa. Todo el mundo tiene una constitución, pero que elementos del mundo sindical, económico y político sean capaces de generar un tipo de acuerdo como aquel es bastante insólito. Por tanto, lo que pasaba nos influía, no nos condicionaba pero nos influía, porque teníamos que dar respuesta.

- ¿Las nuevas generaciones son conscientes de cuáles eran las circunstancias?

No, y a menudo me pregunto si es un defecto o una virtud. Es una virtud si se interpreta que permitimos a la juventud ser libre sin sentirse condicionada por lo que nosotros vivimos o sufrimos. Pero puede ser un defecto si no se entiende ni valora lo que representó aquella etapa. Un país que no cultiva la memoria tiene mucho ganado para repetir sus errores. Nosotros los habíamos tocado muy de cerca; yo no viví la guerra pero la guerra estaba en casa, se olía, y es el tipo de cosas que se fija en la memoria. Así se explica que gente tan diversa quisieran darse la mano. La imagen de la Pasionaria y Rafael Alberti bajando de sus escaños para constituir la mesa de edad del Congreso de Diputados, coincidiendo con gente que tenía sus orígenes en la otra parte, es muy poderosa. Quien diga que es una imagen acobardada es que no entiende nada de la historia, y eso es muy malo.

"Desde el bando progresista se ganó mucho"

- ¿Quien cedió más?

En el tema de la descentralización del poder, hoy en Madrid se dice muy a menudo que "ya cedimos demasiado en aquel momento". En el tema social, que todo el mundo se interrogue sobre el cambio brutal que ha supuesto la legislación de la democracia. Desde el bando progresista se ganó mucho, y a veces estamos facilitando que algunos tomen conciencia de ello y quieran recuperar el espacio perdido.

- ¿Hoy sería posible ese consenso?

No es fácil. Lo peor sería que el progresismo cayera ingenuamente en la trampa de no preservar lo que se ganó. Si se quiere hablar de reformar, que sea sabiendo qué puntos en concreto, y si en cada uno de estos puntos obtendremos mayorías muy sólidas.

- Al cabo de cuarenta años, ¿qué le parece que ha envejecido peor?

A veces me hablan de algún concepto de derechos o libertades que debería modificarse, y yo respondo: dígame algún derecho que no sea respetado por culpa de la constitución. Puede deberse a otras decisiones, a políticas concretas, pero no a la constitución. Permite una interpretación flexible, y eso es positivo. La flexibilidad permite que los cambios no representen desestabilización institucional.

- Una cuestión muy concreta: el Senado.

Hay que cambiarlo porque lo hicimos mal, ya que no teníamos experiencia. Nos podemos poner de acuerdo, y en cambio de eso no se habla. Se habla sobre todo de aquello en que no nos podemos poner de acuerdo.

- ¿Alguna propuesta concreta, para el Senado?

No tengo ninguna, pero el modelo alemán, ya que en otros aspectos nos pusimos de acuerdo siguiendo referencias alemanas, me parece un punto de partida.


"El 155 está pensado para responder a una alteración del orden constitucional"


- ¿El artículo 155 se debería haber desarrollado legislativamente?

Estoy muy tranquilo con que no se haya hecho. ¡Imagínese que lo desarrollan o que lo modifican ahora! De hecho, nunca habíamos pensado que se utilizaría, y menos en Cataluña. Es un artículo pensado para responder a una alteración del orden constitucional al margen de la constitución.

- ¿Quedó bien encarrilado, el tema de Cataluña?

Quedó bien encarrilado hasta el Estatuto de 2006 y sobre todo la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010. Aquí hay un cambio cualitativo que pone en crisis el modelo.

- ¿Hay salida al embrollo dentro de la constitución?

Le tengo que decir que sí, porque lo creo, pero para liderar esta lectura hay un acto de coraje, de valentía, muy importante para un bando y por el otro. No olvidemos que el 6 de octubre de 1934 se proclama el Estado catalán, la República pone en prisión a Companys y su gobierno, y luego los amnistía, y regresan, contentos y satisfechos, para continuar funcionando con el Estatuto que en 1934 había quedado suspendido. Companys tuvo capacidad de liderazgo para decir: en un momento determinado hice aquello, y ahora vuelvo a lo que había antes de mi pronunciamiento. Yo no estoy en la política activa, pero la reflexión es que la constitución, con voluntad de las dos partes, tiene márgenes que nos permitirían encauzar el problema de una manera diferente.

- De los siete "padres de la constitución" quedan tres, todos nacidos en 1940. ¿Se siguen viendo?

Sí, y estos días mucho más, debido a todos los actos de aniversario. Tenemos muy buena relación personal, pero al final de los trabajos la relación era buena entre los siete. Fue importante que todos entendiéramos el papel que cada uno tenía que jugar. Y hay que decir que tanto en Fraga como en Carrillo hicieron un esfuerzo extraordinario para llevar la constitución a sus bases.

- Cinco diputados de AP votaron en contra. Ahora, en cambio, sus continuadores políticos han convertido la constitución en una trinchera a defender con uñas y dientes.

Ello significa que la constitución es un marco de garantías para todos, pero que unos lo han aprendido más rápido que los demás. Detrás de ciertas posiciones constitucionalistas está el deseo de una lectura regresiva de su contenido, y eso ni me gusta ni lo puedo apoyar. Nosotros deberíamos ser capaces de hacer una lectura progresista y no dejar el tema de las lecturas sólo a la regresiva.