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Crisis sanitaria

El hantavirus 'infecta' las relaciones entre el Gobierno de Canarias y la oposición

El debate sobre la evacuación del MV Hondius agrava la fractura política entre acusaciones de "prepotencia", "alarmismo" y "sumisión a Madrid"

Pleno del Parlamento de Canarias Preguntas de control al presidente Fernando Clavijo sobre la crisis sanitaria del MV Hondius. Al resto de consejeros se les preguntará y comparecerán para abordar otros asuntos.   | 12/05/2026 | Fotógrafo: Andrés Gutiérrez Taberne

Pleno del Parlamento de Canarias Preguntas de control al presidente Fernando Clavijo sobre la crisis sanitaria del MV Hondius. Al resto de consejeros se les preguntará y comparecerán para abordar otros asuntos. | 12/05/2026 | Fotógrafo: Andrés Gutiérrez Taberne / Andrés Gutiérrez Taberne / ELD

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Santa Cruz de Tenerife

La crisis sanitaria, que mutó en enfrentamiento institucional, provocada por el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius que fue evacuado en Tenerife derivó este miércoles en el Parlamento, de forma clara, en una ruptura entre el Gobierno de Canarias y la oposición. Justo en el inicio del último año de la legislatura, el hantavirus adelantó la larga precampaña que se avecina.

No solo es que el presidente Fernando Clavijo insistiera en que "la confianza se ha roto" con el Estado, como también reconoció el martes en el mismo hemiciclo, sino que esa desconfianza la hizo extensible al PSOE canario -cuyo líder es el ministro Ángel Víctor Torres- "y a su acompañante de NC", dos formaciones políticas a las que acusó de "agachar la cabeza" y practicar el "seguidismo" de todas las dicrectrices que emanan de Moncloa.

Precisamente, quien resaltó el tono pre electoral del debate fue Nicasio Galván (Vox), que aprovechó la crisis para reclamar a Clavijo una ruptura política con el PSOE y con el presidente Pedró Sánchez, al que recordó que CC "apoyó en su investidura pese a que le avisamos de que iba a ningunear a Canarias".

"¿Va romper con el PSOE y con el Gobierno de España?"

"¿Va a romper con el PSOE ahora y con el Gobierno de España?" preguntó Galván al presidente Clavijo, que no negó tal posibilidad, pero que delegó a "una decisión de mi partido".

Clavijo compareció, al igual que el martes, visiblemente molesto y lanzó una batería de reproches al Ejecutivo central y al PSOE canario, denunciando falta de información, imposiciones desde Moncloa y una actitud de “arrogancia y prepotencia” hacia Canarias, por lo que el debate concluyó con la evidencia de dos relatos irreconciliables. Para Clavijo y los grupos que sostienen al Ejecutivo (CC, PP, ASG y AHI) , el Archipiélago fue tratado como un territorio subordinado, sin información suficiente y obligado a asumir riesgos decididos desde Moncloa de forma unilateral. Para la oposición de izquierdas, el presidente convirtió una emergencia sanitaria internacional en un campo de batalla político, sembró alarma y debilitó la imagen solidaria de las islas.

"Arrogancia, seguidismo y prepotencia"

"Lo que ha recibido el pueblo canario fue arrogancia, seguidismo y prepotencia", afirmó Clavijo desde la tribuna parlamentaria. El presidente insistió en que el Ejecutivo autonómico nunca se opuso a la solidaridad humanitaria, sino a la forma en la que se gestionó la operación: “Todas nuestras sugerencias fueron rechazadas. Pedíamos garantías de seguridad, PCR antes del desembarco, que la evacuación se hiciera en un solo día y no se nos hizo caso”.

El tono duro de la intervención de Clavijo contra el Gobierno de España tuvo en todo momento una idea central: Canarias actuó para proteger a su población, pero fue apartada de las decisiones esenciales.

"Todas las decisiones adoptadas por este Gobierno ante la llegada del crucero MV Hondius tuvieron un único objetivo: garantizar la seguridad sanitaria de los canarios y proteger a la población", insistió.

Clavijo, insolidario alarmista

Ante estas manifestaciones presidenciales, la oposición arremetió sin posibilidad de tregua. El portavoz socialista, Sebastián Franquis, acusó a Clavijo de haber gestionado la crisis desde la “mentira, el alarmismo y la confrontación política”. Según Franquis, sí hubo comunicación entre administraciones, con “22 llamadas y 14 reuniones de coordinación” vinculadas al operativo.

El dirigente socialista fue más allá y situó el debate en el terreno humanitario. "Un presidente puede discutir protocolos, reclamar información o exigir coordinación institucional. Lo que no puede hacer es negar ayuda a 150 personas en una emergencia sanitaria”, afirmó. Y remató: "Canarias ha sido solidaria, el que no ha sido solidario ha sido el Gobierno de Canarias".

Franquis acusó además al presidente de “alimentar el miedo” al introducir en el debate la posibilidad de que roedores del buque alcanzaran la costa: "La ciudadanía canaria ha estado a la altura. Sus profesionales también. Usted y su Gobierno, no".

Clavijo no es Canarias

También Luis Campos (NC) acusó a Clavijo de actuar “desde la mentira, el alarmismo político y una absoluta falta de altura institucional”. Campos reprochó al presidente haber borrado la dimensión humana de la crisis:"De eso es de lo que estamos hablando, de una alerta sanitaria con seres humanos dentro de un barco, no de un material radiactivo flotando en medio del océano".

El líder de NC-BC cuestionó la imagen proyectada por el Ejecutivo y rechazó que la crisis fuera un "día triste" para Canarias, como había sostenido Clavijo este martes en sede parlamentaria. "No se equivoque. Para usted es probable que fuera un día triste. Se lo ganó a pulso", afirmó. Y añadió una de las frases más duras del debate: “Usted no es Canarias, abandone ese concepto mesiánico. Usted representa a Canarias y, en esta ocasión, lo ha hecho de una manera lamentable, vergonzosa e insolidaria”.

"Canarias no pidió cerrar la puerta; pidió abrirla con seguridad"

Frente a esas críticas, los socios cerraron filas con Clavijo. El portavoz de CC, José Miguel Barragán, defendió que Canarias “actuó con responsabilidad, prudencia y respeto institucional”. "Jamás nadie podrá tachar a Canarias de insolidaria", proclamó, antes de advertir contra lo que definió como un "relato simplista" desde Moncloa y el PSOE canario.

“Canarias no pidió alarmar; pidió saber. Canarias no pidió cerrar la puerta; pidió abrirla con seguridad. Canarias no pidió abandonar a nadie; pidió atender esta situación sanitaria internacional sin poner en riesgo a la población ni a los trabajadores del operativo”, sostuvo Barragán.

La portavoz del PP, Luz Reverón, durante su intervención en la tribuna de oradores.

La portavoz del PP, Luz Reverón, durante su intervención en la tribuna de oradores. / María Pisaca

Desprecio sistemático del sanchismo

El PP elevó todavía más el tono contra el inquilino de Moncloa. Luz Reverón denunció el "desprecio sistemático de Pedro Sánchez con Canarias" y e insistió en la "prepotencia, opacidad y ninguneo absoluto" del Estado hacia el Gobierno autonómico. “Para el sanchismo, Canarias es un territorio para usar y tirar, un cachito de tierra en el Atlántico”, afirmó. También acusó al PSOE canario de haber “agachado la cabeza frente a Madrid defender a Sánchez y a Torres antes que a Canarias”.

Desde AHI, Raúl Acosta resumió el fondo político del debate: "El asunto esencial es la quiebra de la confianza con el Estado". Su reflexión apuntó directamente a la dimensión territorial de la crisis: "Estamos pagando ser la puerta sur de Europa".

Por último Jesús Ramos (ASG), defendió la prioridad del Gobierno canario de preservar la salud pública y reclamó más transparencia. "No hay peor temor que la falta de información", afirmó, antes de advertir de que “el rigor científico debe ser fundamental”.

Responsabilidad, humanidad y máximo celo

Al igual que sus socios, y frente a la batería de acusaciones de la oposición de izquierdas, Clavijo sostuvo que su Gobierno actuó "con responsabilidad, humanidad y máximo celo", pero marcó una línea divisoria entre la cooperación y la obediencia. "Una cosa es la solidaridad y otra muy distinta es aceptar la improvisación, la falta de información y la imposición cuando están en juego la seguridad de la población y de los profesionales que intervienen en un operativo de estas características", advirtió.

Clavijo aseguró que el Gobierno canario conoció la situación del MV Hondius "como probablemente toda la ciudadanía, a través de los medios de comunicación", y que desde el primer momento reclamó explicaciones al Estado: por qué el crucero no continuó hasta Países Bajos, por qué no se resolvió la crisis en Cabo Verde y por qué no se practicaron tests de PCR a todos los pasajeros y tripulantes antes de llegar a Canarias.

El presidente Fernando Clavijo sentado en los escaños de sus socios del PP conversa con los principlaes dirigentes del Grupo Popular.

El presidente Fernando Clavijo sentado en los escaños de sus socios del PP conversa con los principlaes dirigentes del Grupo Popular. / Álex Rosa

La confianza institucional está rota

“Eran preguntas razonables, preguntas necesarias y preguntas que el Gobierno de Canarias hizo una y otra vez. Lo que obtuvimos fue arrogancia, prepotencia, imposición y ocultación de información vital”, insistió el presidente.

La frase que resume el choque institucional llegó después, cuando Clavijo sostuvo que "la confianza institucional se ha roto". Para el presidente, el problema no fue solo el operativo de evacuación de los pasajeros del crucero, sino la forma en que se decidió. "Colaborar no es aceptar sin más. Colaborar es compartir información, debatir soluciones y asumir responsabilidades de forma conjunta. Y eso no ocurrió al nivel que Canarias exigíó", sostuvo.

Y sobre la polémica decisión en la noche del sábado 9 de mayo de no avalar el fondeo del Hondius en el puerto de Granadilla al día siguiente, también fue categórico para zanjar ese debate: "El Gobierno dio un paso al lado, no atrás, para no entorpecer el operativo ya decidido por el Estado. Eso es lo que hizo el Gobierno de Canarias: colaborar. Lo que no quisimos hacer fue ser cómplices de una decisión tomada sin información, sin respeto institucional y sin atender ninguna de las garantías que habíamos solicitado".

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