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El PP refuerza el pulso contra la 'inquiokupación' tras dividir el Gobierno el decreto ómnibus

Los de Feijóo consideran que han doblado el pulso de Moncloa tras haber votado no al decreto que incluía la subida de las pensiones y otras medidas

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (i), y el presidente de la Comunidad Autónoma y candidato a la reelección, Jorge Azcón (d), durante una rueda de prensa, en el Aeropuerto de Teruel.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (i), y el presidente de la Comunidad Autónoma y candidato a la reelección, Jorge Azcón (d), durante una rueda de prensa, en el Aeropuerto de Teruel. / Javier Escriche - Europa Press

Madrid

El Partido Popular (PP) se reafirma en su postura de haber votado en contra la semana pasada del llamado decreto ómnibus, a pesar de los ataques continuados del Gobierno y de la izquierda culpándoles de impedir la revalorización de la paga de los pensionistas para el mes próximo. En Génova estuvieron convencidos desde el primer momento de que la estrategia gubernamental de elaborar un decreto extenso y prolijo introduciendo varias y dispersas materias bajo el epígrafe del escudo social se desinflaría pronto, y que Moncloa tendría que deshacer el desaguisado impulsando un nuevo decreto 'limpio', como le exigían, en una gráfica expresión, los populares.

Bastó escuchar a Alberto Núñez Feijóo este martes en Teruel, donde protagonizó una rueda de prensa en el aeropuerto de la capital aragonesa junto al presidente autonómico y candidato de su partido a las elecciones del próximo domingo, Jorge Azcón, para cercionarse. "Lo que sí queda claro es que el Gobierno estaba intentando utilizar a los pensionistas para solventar sus problemas políticos", afirmó al ser preguntado por el volantazo que a esa misma hora acababa de dar el Consejo de Ministros, dando luz verde a nuevos decretos para superar el rechazo al ómnibus que además del PP y Vox también expresó con su voto en la Cámara Baja Junts per Catalunya.

Nuevos decretos que trocean o dividen -'limpian', de seguir la analogía establecida por el propio PP- el ómnibus, separando en especial la gran manzana de la discordia, que no fue otra que las medidas para vetar o bloquear desahucios, que ahora quedarán limitadas para quienes tengan menos de tres pisos en propiedad, mientras que antes no existía tal límite, como denunciaron tanto la derecha española como la catalana.

Actualizar las pensiones sin aceptar "chantajes" de Sánchez

Para el primer partido de la oposición y su líder, Feijóo, haber resistido las presiones que les acusaban de estar votando contra los pensionistas (el pasado viernes hubo incluso una pequeña manifestación en la puerta de la sede de Génova 13 de jubilados) ha sido una estrategia adecuada, y desde ese punto de vista creen haber doblado el pulso a Moncloa. "Se puede y se debe actualizar de forma automática las pensiones, y no aceptar los chantajes del presidente Sánchez", sintetizó el líder de los populares, que afirmó además que los pensionistas ya no volverán a fiarse del jefe del Ejecutivo.

En realidad, lo vivido la última semana no es muy distinto de lo que sucedió el año pasado por estas fechas, cuando el primer ómnibus decayó y luego el Gobierno tuvo que retomarlo para salvar la actualización de las pensiones. El PP ha insistido desde entonces en una pedagogía contra a ese tipo de decretos, que incluso empieza a cuajar en sectores no desafectos al Gobierno, dada la creciente creencia de que no es una técnica parlamentaria que encierra una cierta trampa o 'chantaje', según el lenguaje del propio Feijóo, la de forzar a los grupos de la oposición a votar a favor de medidas con las que no están conformes solo porque en el mismo texto legislativo se incluyen otras de mayor consenso, como sin duda es la revalorización de las pensiones.

Pero además de todo ello, al PP esta crisis le permite reafirmarse en uno de los reclamos que con mayor fuerza empiezan a introducirse en su estrategia opositora, fruto de un convencimiento absolutamente personal de Feijóo, y que es la denuncia de la llamada 'inquiokupación'. "Estamos aceptando que, con una simple decisión administrativa, el Gobierno pueda obligar a un propietario a mantener un contrato de alquiler, impedirle recuperar su inmueble o sancionarle fiscalmente por no destinarlo al uso que ellos deciden", clamó en las redes sociales la vicesecretaria de Organización del partido y eurodiputada, Alma Ezcurra, una de las personas más relevantes del equipo que configuró Feijóo en el congreso nacional de la formación celebrado el pasado verano en Madrid.

En esta última materia se avecina además conflicto con el PNV, con el que Génova insiste en mantener una dura pugna alejada del guante blanco con el que se trata a Junts, algo que lógicamente despierta todo tipo de especulaciones. Feijóo mostró su perplejidad por la conducta de los de Aitor Esteban, que votaron a favor del ómnibus pero con los que ahora se habrían negociado las modificaciones en la cuestión de los desahucios. Y dejó claro que no piensa transigir con lo que considera un atropello a la Constitución e incluso a la democracia: "De verdad que no vamos a cumplir la Constitución, y que un señor que ha trabajado, y que se ha comprado una casa, y con el esfuerzo y el ahorro ha podido comprarse su segunda casa y vive, entre otras cosas, o solo, de esas rentas, ¿no tiene derecho a que le paguen la renta?", se interrogó retóricamente al respecto. Una manera de erigirse en defensor de los pequeños propietarios en la que el líder de la oposición insistirá.

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