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Catástrofe ferroviaria

La Guardia Civil envía a sus principales especialistas en criminalística a investigar en la zona del choque de trenes

Una comisión independiente de ingenieros y expertos ferroviarios se hará cargo de buscar las causas del siniestro, con las comunicaciones de los maquinistas como una de las evidencias clave

Así trabaja la Guardia Civil en el lugar del accidente de trenes en Adamuz (Córdoba)

Lucía Feijoo Viera

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

La Jefatura de Policía Judicial de la Guardia Civil, la misma que rige a la UCO, interviene ya en el caso del accidente ferroviario de Adamuz, después de que Interior haya decidido enviar a los agentes de la Unidad Central de Criminalística del instituto armado a la zona del siniestro. Los especialistas, enviados desde la Dirección General del cuerpo en Madrid, trabajan desde primera hora de la mañana en la recogida de muestras biológicas y otro tipo de investigaciones forenses, así como en la acumulación de detalles del accidente para el juzgado, confirman fuentes de Interior.

De momento no hay investigación criminal puesta en marcha, solo la forense, aclaran fuentes próximas al caso. La búsqueda de restos biológicos y otras evidencias por parte de especialistas en criminalística de la Guardia Civil en la zona del desastre ferroviario de Adamuz avanza lentamente por lo minucioso del trabajo, comentan a este diario fuentes del dispositivo policial. Llegadas las 14 horas,, a los agentes encargados de la investigación forense les quedaba aún un vagón entero por revisar. Es del Alvia y tenía a esa hora restos humanos por rescatar sin que la maquinaria enviada hubiera podido aún excarcelarlos.

Son en total 120 agentes de la Guardia Civil los que han sido movilizados por el siniestro de Adamuz, entre guardias de seguridad ciudadana, especialistas del GRS (Grupo de Reserva de Seguridad), Agrupación de Tráfico, pilotos de drones y los inspectores oculares de Policía Judicial. No hay expertos en explosivos en el equipo ni se investiga, en principio, un sabotaje como origen del accidente, aclaran las mismas fuentes, saliendo al paso de uno de los bulos que ha circulado durante la jornada.

Mirar a fondo

Los trabajos policiales in situ están, indican las mismas fuentes, "en la fase de inspección ocular, toma de imágenes y redacción de informes" para el Juzgado de Instrucción 2 de Montoro (Córdoba), si bien los agentes de la Comandancia de Córdoba permanecen atentos a primeras informaciones sobre avisos que pudieran cursarse en o desde la Agencia de Infraestructuras Ferroviarias sobre un mal estado de la vía. Ahora lo prioritario es la toma profesional de imágenes y la inspección y custodia de evidencias, pues los vagones tendrán que ser retirados y la vía, tarde o temprano, limpiada y rehabilitada para la circulación.

La Policía Nacional ha activado a las unidades de criminalística de las jefaturas de Córdoba, Sevilla, Huelva, Madrid y Málaga, confirman en Interior, para el caso de que fuera necesaria su asistencia a los agentes de la Guardia Civil.

Estado de uno de los trenes siniestrados entre cuyos restos investiga la Guardia Civil

IGAT

En relación con esta fase de la investigación, la Guardia Civil ha habilitado oficinas en Madrid, Huelva, Málaga y Córdoba -según ha anunciado este lunes- para la recogida de otras muestras biológicas, en este caso las de familiares en busca de desaparecidos, con el fin de cotejar restos rescatados de la vía del tren y de los vagones siniestrados.

Difícil reconocimiento

La captación de datos técnicos del accidente y de las circunstancias técnicas que rodearon al mismo está por ahora centrada en la revisión que, internamente en sus compañías, hacen los técnicos de ADIF y de Iryo y Renfe, dos de cuyos convoyes colisionaron en la tarde de este domingo después de que el tren de la firma italiana descarrilara en Adamuz. Hay además obligación de una investigación pública y autónoma que corresponde a una selección de investigadores auxiliares en proceso de alistamiento para la Comisión de investigaciòn de Accidentes Ferroviarios (CIAF), órgano independiente que se ha de encargar de la pesquisa principal, como establece la legislación europea para este tipo de catástrofes de transporte, y como confirmó en la noche del siniestro el ministro Óscar Puente.

La CIAF se compone de cinco expertos y un presidente, Ignacio Barrón de Angoiti, todos ligados al mundo de las infraestructuras de transporte. Los vocales y el presidente están en el lugar del siniestro desde la madrugada. Entre sus labores, indicar qué piezas han de ser extraídas de vagones, tendido y vías para su posterior análisis. Entre sus objetivos, reconstruir qué pasó entre las 19:39 horas del domingo y los minutos hacia atrás y hacia adelante hasta la colisión.

El accidente arroja un saldo de 39 muertos, según el recuento oficial. Los técnicos han de resolver detalles en torno a las dos principales hipótesis manejadas durante la noche: la influencia que pudo tener un cambio de agujas o un supuesto deterioro de la vía en el descarrilamiento que inició la tragedia. Una de las principales evidencias que van a reclamar es el conjunto de comunicaciones entre los conductores de los dos convoyes siniestrados y los puestos de control y sus centrales de operaciones.

Entre tanto, la investigación forense: una porción de los cuerpos están irreconocibles, según fuentes próximas a la investigación, y se hicieron con ellos levantamientos judiciales de cadáver sin poder constatar identidad de los fallecidos. La mayor parte iban en los dos vagones más afectados en el siniestro, los de cabecera del Alvia Madrid-Huelva, que llevaban a bordo 37 y 16 viajeros respectivamente, y en los que perdió la vida el maquinista del tren de Renfe. Un total de 500 viajeros, entre los dos trenes, se vieron afectados a distintos niveles por el accidente.

En los cuatro casos, la Guardia Civil ha desplegado esos puntos de atención a familiares y toma de muestras de ADN en las sedes de las respectivas comandancias. En el comunicado difundido este martes, el instituto armado pide a los familiares en busca de damnificados que acudan con DNI o pasaporte y fotos recientes.

A los comparecientes se les requiere, además, información de rasgos físicos relevantes, cicatrices, tatuajes, que ayuden a identificar los cuerpos.

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