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Transporte

Óscar Puente: «A López Miras solo le falta hacerme la ola cuando visito la Región»

Con la vista puesta en 2030 para el AVE a Cartagena y el inicio del Arco Norte a partir de 2026, asegura que la Comunidad es una de las autonomías con mayor impulso estatal en materia de infraestructuras

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España, Óscar Puente

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España, Óscar Puente / José Luis Roca

-¿Cuándo llegará el AVE a Cartagena?

-A ver, espero que en 2030 pueda estar. Es verdad que en esa primera fase a 2027 Cartagena no está, pero estamos trabajando a fondo para que esté un poquito más adelante.

-¿Baraja el Ministerio una fecha para la conclusión del Arco Norte?

-Acabamos de licitarlo, ¿qué más quieren? Falta inaugurar el último tramo del Arco Noroeste, que está a punto. La obra fue a Consejo de Ministros la semana pasada, que es el siguiente paso. Hay que pensar que acabamos de terminar el Arco Noroeste y ya hemos licitado el Arco Norte. En Murcia estamos invirtiendo un dineral y creo que el público es consciente. Cuando voy allí, al presidente de Murcia, Fernando López Miras, solo le falta hacerme la ola. Estamos haciendo un trabajo muy potente en materia de infraestructuras.

-¿Cuánto va a tardar en ejecutar la infraestructura?

-Yo en estos estadios de procedimiento no doy plazos, pero la obra va a empezar este próximo 2026. Fue al Consejo Ministro el día 3 de diciembre. Ahora se va a licitar, se firmará el contrato, por lo que calculo que por mayo empezaremos la obra, antes del verano. Trataremos de ir lo más rápido posible.

-Usted es el séptimo ministro que promete plazos para el Corredor Mediterráneo, ahora 2027. Catalanes, valencianos y murcianos tienen la sensación de ‘déjà vu’.

-Hoy el 82% del Corredor está ejecutado o en ejecución. Cuando llegamos, el 60% no tenía ni un papel. Estamos en los últimos años para completarlo. En 2027 estará operativo entre Almería y la frontera francesa (pasando por la Región de Murcia). No pido que crean mis palabras, pido que miren la obra. Está ejecutada, certificada y a la vista. Muchas infraestructuras no se ven hasta que se terminan, por eso hay que hacer pedagogía. Todo está calendarizado para que en 2027 haya alta velocidad entre Valencia y Barcelona, y con Alicante y Castellón. Luego habrá que buscar los trenes.

-Hay un ambiente enrarecido en el gobierno de coalición, peticiones de cambios en el Ejecutivo, ¿Cómo ve la situación?

-La gente enseguida se pone nerviosa, no piensa bien y hay cierta precipitación en las propuestas. En primer lugar, creo que es indiscutible que el Gobierno de coalición está transformando este país. En segundo lugar, no hay dudas de que existe un cuestionamiento de su legitimidad en origen desde la propia moción de censura. En tercero, hay una incomprensión por parte de la derecha de la pluralidad de este país y de la necesidad de entenderse con formaciones políticas que tienen una forma distinta de ver España. A todo eso se le añaden nuestros propios problemas y errores: han aflorado casos de corrupción no vinculados con el Gobierno actual, y episodios en los que algunas mujeres han revelado haber sido sometidas a acoso o a comportamientos impropios por parte de algunos dirigentes del Partido Socialista.

-¿Esta situación puede poner en cuestión la continuidad del Gobierno de coalición?

-No. Tenemos que mejorar nuestros controles frente a la corrupción. No sé si hay mucho margen, porque los procedimientos son tremendamente exhaustivos y tampoco han impedido que haya personas que se los salten o aprovechen el más mínimo resquicio para cometer ilegalidades. En el tema del acoso, lo que estamos viviendo es una transformación cultural. Estamos transitando de una concepción profundamente machista del mundo hacia una sociedad igualitaria. Ese proceso conlleva episodios dolorosos, pero también necesarios para avanzar.

-Entonces, ¿debería Yolanda Díaz abandonar el Gobierno si considera que la situación es insostenible?

Eso sería coger la parte por el todo y no ponderar la importancia de la transformación que se está llevando a cabo. Hay mucha gente que necesita un Gobierno de estas características para mejorar su vida y sus condiciones de igualdad. Nada es perfecto. De lo que se trata es de potenciar lo bueno y corregir lo malo que hay.

-Hay informaciones que apuntan a que Sumar quiere separar la obra pública de su ministerio para blindarla frente a la corrupción.

-No tengo constancia de eso, pero obsesionarse con los procedimientos o las estructuras es obviar la naturaleza humana. Los problemas no van por ahí. Los partidos debemos mejorar en la selección del personal y en los controles sobre las personas.

-¿Se puede gobernar sin presupuestos y un apoyo parlamentario frágil?

-Siempre soy partidario de separar el ruido de las nueces, y las nueces están donde están: un país creciendo al 3%, con el último año de ejecución de los fondos europeos en 2026 y unos presupuestos de 2023 prorrogados pero modificados mediante ampliaciones de crédito. El Gobierno está bien pertrechado para seguir gobernando.

-¿Entonces?

-Aquí hay una confusión entre Ejecutivo y Legislativo heredada de cuando los gobiernos eran monocolor. Hoy eso no es así. El Ejecutivo aprueba cada martes decenas de medidas con impacto real. Llevamos aprobadas 52 leyes en lo que va de legislatura. El Gobierno puede culminar la legislatura con o sin presupuestos.

-¿Percibe fuego amigo dentro del PSOE o movimientos pensando en un escenario post-Sánchez?

-Claro que hay fuego amigo. Hay gente que se apunta a un bombardeo. Vemos a uno en una tertulia todos los martes echando una manita, vemos al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano Page, que es un opinador y a mí me da una rabia tremenda, porque yo soy un jugador de equipo La gente interesante en política es la que juega en equipo. El que va a su bola es nocivo para una organización.

-¿Habrá remodelación del Gobierno?

-Es una decisión exclusiva del presidente del Gobierno. Por lo que él transmite, en público y en privado, está satisfecho con el Gobierno que tiene y no tiene intención de hacer cambios más allá de los derivados de procesos electorales.

-En los últimos días, ha coqueteado con la idea de volver como alcalde a Valladolid. ¿Es algo real?

-Yo solo he tenido un sueño en mi vida: ser alcalde de mi ciudad. Mi vocación ha sido siempre Valladolid. Sigo trabajando por ella indirectamente y no me gusta lo que veo. Eso me hace plantearme la posibilidad de regresar. No oculto que mi ciudad sigue en mi cabeza y en mi corazón, y veremos qué decisión tomo.

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