En esta tercera y última entrega de la conversación de El Periódico de Catalunya, del grupo Prensa Ibérica, con el excomisario José Manuel Villarejo, y ante lo que en breve será la comunicación de la primera sentencia del caso Tándem -la Fiscalía Anticorrupción solicita 83 años de cárcel para él-, se aborda la relación del policía con la examante del rey Juan Carlos I, Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Villarejo sostiene que no filtró esos audios y que fue una operación para frustrar su salida de prisión que el juez Diego de Egea, entonces instructor de Tándem, se disponía a aceptar.

Es el 1 de junio de 2018. Pedro Sánchez ha ganado la moción de censura. Y cuarenta días después, el 11 de julio, estalla el asunto Corinna-Juan Carlos I [pieza Carol] cuando dos periodistas que tenían muy buena relación con usted publican los famosos audios. Antes, el comisario Enrique García Castaño, el Gordo, había declarado que usted tenía previsto filtrar esos audios. Pero, esos días, su abogado negociaba su libertad con el juez De Egea que mostraba buena disposición. ¿Qué ocurrió?

A mí me iban a poner en libertad. Me vino a ver mi abogado a primeros de julio y me lo anunció. Me ha pedido el juez, me dijo el letrado, que aprovechemos el 1 o 2 de agosto para hacerlo en vacaciones y evitar así el ruido mediático.

Y la filtración retrae al juez y usted se queda en prisión.

Es lo que le dije a mi abogado en la prisión ese día: nos han dado una puñalada trapera. ¿Quién sabía que me iban a poner en libertad? El juez, los fiscales. Yo sé por dónde vino la filtración. Absolutamente. Eso no fue una vendetta de Villarejo. En todo caso, esa vendetta podría haberla hecho una vez en libertad. Eso fue para evitar mi salida.

Usted ha mencionado que sabe por dónde vino la filtración. Cuando habla de los fiscales, ¿a quién se refiere?

Hay un fiscal que tiene los papeles desde el primer día, todo absolutamente. Me refiero a José Grinda. Los periodistas conocían que me iban a poner en libertad y no era difícil saber las consecuencias para mí de esa filtración, es decir, que me quedaría en prisión. Uno de ellos era íntimo de Grinda al punto de que en cierta ocasión se ofreció a encauzar las tensiones que había entre nosotros. Una asociación, Transparencia y Justicia [la misma que denunció a Esperanza Aguirre por un incidente de tráfico en 2014 en la Gran vía madrileña y que retiró los cargos -por mediación del juez decano José Luis González Armengol- cuando la estaban por sentar en el banquillo por desobediencia] de la que yo formaba parte, se personó en sumarios donde se imputaba a Grinda asuntos de pederastia. En resumen: filtrar esos audios iba contra mí. No tiene ningún sentido que yo lo hiciera.

Filtrar esos audios iba contra mí, no tiene ningún sentido que yo lo hiciera

Usted llega a Corinna zu Sayn-Wittgenstein a través de una persona a la que conocía, el expresidente de Telefónica, Juan Villalonga.

Es una persona a la que conocía, pero había perdido el contacto. Retomo las relaciones gracias a…

Adrián de la Joya.

Eso es.

En una comida con la entonces 'número dos' del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la secretaria general, Esperanza Casteleiro, hoy directora del Centro, usted le dice que Corinna ha grabado a Félix Sanz Roldán y que usted lo ha escuchado cuando la visitó en Londres, en abril de 2015. Pero eso en el audio completo no está. Usted le propone decir que le ha grabado y ella dice que no.

Perdón, si hubiese habido un video, se hubiera visto la gesticulación. Y me hace un gesto como diciendo 'no me compliques la vida'. Yo oí a través de unos auriculares que me puso esta señora durante segundos unas palabras en un inglés horroroso del señor Sanz Roldán con Corinna. Es verdad. Es más: como era muy lista me puso los auriculares para que yo no pudiera grabarle. 

Como sabe, hay un procedimiento civil por acoso en Londres en el cual Corinna parece dispuesta a aportar información sensible sobre la conducta de Juan Carlos I. Asegura que cuenta con pruebas. En su demanda señala que ha trasladado de Mónaco sus archivos.

Hay una conversación en la que digo 'oye me dicen que tienes los archivos' y menciono algunos sitios usando la técnica que en inteligencia se llama 'tirar al matorral para que salga el vietnamita', y ella me dijo 'no te preocupes ni siquiera yo sé dónde, tengo la documentación, la tienen mis abogados'.

Desde el punto de vista de inteligencia del Estado, ¿Corinna era un problema reputacional, económico, de seguridad?

Corinna suponía un problema de desestabilización. Lo que llamo la Operación Farinelli son los inhibidores de testosterona usados dentro de la medicación administrada a Juan Carlos I, buscaba terminar la relación del monarca con Corinna físicamente hablando, pero el asunto es que era una relación muy fuerte. Y que funcionó. Él le abría puertas, pero ella y su equipo trabajaba y repartía.

Corinna suponía un problema de desestabilización

Usted obtuvo el nombre de la fundación en la que Juan Carlos I ocultó los 100 millones de dólares en Suiza en 2015 antes de conocer a Corinna. En un informe se refería a Locum. Se trata de Lucum.

Quizá porque fonéticamente lo que oigo me suena Locum.

Usted nos dice que la entonces ministra Dolores Delgado le envió emisarios a la prisión de Estremera. Ella niega cualquier contacto con usted fuera de lo que ya ha trascendido.

Bueno, sí, del Ministerio de Justicia, decían cómo se podían solucionar las cosas, colaborar. Uno de sus emisarios me pidió que fuese contra la Corona y dije que no, que por ahí no.

¿Qué interés podía tener para pedir eso?

Probablemente porque hay un espíritu socialista que aboga por la república.

¿En el PSOE realmente existente?

Vemos el Gobierno de manera diferente.

Pero es que usted había comentado a Baltasar Garzón, la pareja de Delgado, sus conversaciones con Corinna. Por tanto, ¿qué sentido tenía que la entonces ministra le pidiera que fuera contra la Corona?

Se lo explico. Yo nunca en el juzgado he reconocido la veracidad de los audios. Con anterioridad, cuando quise investigar, a través de notas en 2015, las cuentas de Juan Carlos I, me ordenaron no hacerlo por escrito. Pero mi objetivo era corregir, encauzar, no encubrir, no tapar, ciertas conductas, no desestabilizar. Mantuve la confidencialidad invocando mi condición de abogado. No contesté a nada. Y tengo mucha información que no está judicializada. Lo mismo que el tema de Guatemala [la extradición del empresario naviero Ángel Pérez-Maura o pieza Pit número 4 del caso Tándem] también he dicho que hablaba con el señor Garzón y con la señora fiscal entonces [Delgado] entre abogados, y yo estaba jubilado.