El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, espera que en la reunión que mantendrán los líderes europeos en Granada el próximo 6 de octubre se acuerde un plan para reforzar la autonomía estratégica de la UE y evitar su excesiva dependencia de terceros países que han provocado recientes problemas de suministro.

Sánchez ha avanzado ese objetivo en su intervención en una jornada organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la autonomía estratégica de Europa, un asunto que ha reiterado que será una prioridad de la presidencia española de la UE en el segundo semestre de este año.

El jefe del Ejecutivo ha destacado los grandes beneficios de la apertura internacional pero también ha precisado que ha provocado consecuencias negativas como tener una excesiva dependencia de terceros países en cuestiones estratégicas.

Unas consecuencias que ha subrayado que han quedado patentes a causa de la pandemia de coronavirus o de la guerra en Ucrania y que se han convertido en una grave amenaza para la competitividad de las empresas o el bienestar de los ciudadanos.

Como ejemplo de ello ha citado la falta de material sanitario para hacer frente a la covid al producirse principalmente fuera de Europa, los problemas en las cadenas de suministro de productos alimentarios, materiales de construcción y microchips, o la excesiva dependencia de muchos países de la UE del gas ruso.

"No hay nada malo en tener una economía abierta con un gran peso del comercio internacional, pero no es bueno depender en exceso de un mismo actor en bienes que son esenciales", ha recalcado.

Por ello ha insistido en que va a hacer de este asunto una de las prioridades de la presidencia rotatoria de la UE con el objetivo de reindustrializar Europa y España.

La intención es recuperar empleos y capacidades estratégicas que ha dicho que nunca se debieron perder y apostar por sectores de futuro en ámbitos como la digitalización o la transición ecológica.

Tras recordar que la Unión Europea ya está trabajando en esa dirección, ha enunciado la hoja de ruta que va a seguir España durante su presidencia.

La base es la puesta en marcha de un proyecto que ha trasladado a todos los socios comunitarios y que ya cuenta con la participación de 25 Estados miembros (faltan por ahora Irlanda y Hungría) y 50 ministerios de toda Europa.

El proyecto, dirigido por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia del Gobierno, pretende determinar las vulnerabilidades de la UE en materia de energía, alimentación, sanidad y tecnologías digitales.

Tras ese análisis se aspira a buscar respuestas consensuadas a los problemas detectados tanto en diversas reuniones de los ministros de la UE en áreas concretas como las de energía, finanzas o competitividad, como en el Consejo Europeo extraordinario que se celebrará en Granada el 6 de octubre.

"Esperamos que ahí se pueda aprobar una declaración conjunta que permita seguir avanzando", ha explicado Sánchez, quien ha adelantado que en los días previos a esa reunión impulsará también un foro abierto de la ciudadanía.

Un foro en el que representantes de todos los gobiernos europeos, empresarios, académicos, sindicalistas y de la sociedad civil puedan exponer su visión sobre el futuro estratégico de la UE.

En esas cumbres y reuniones España defenderá que "Europa no puede quedarse cruzada de brazos y debe responder con contundencia y confianza".

Pero al mismo tiempo, Sánchez ha advertido de que hay que dejar claro que no hay que renegar de la interdependencia porque es buena en sí misma.