Terroristas y también deportistas. Martin Sarasola, el presunto etarra que fue detenido el pasado Día de Reyes en las cercanías de la localidad guipuzcoana de Mondragón corrió la San Silvestre en Azpeitia horas después de perpetrar, junto con Portu y con el huído Mikel San Sebastián, el atentado en la T-4 de Barajas en el que ETA mató a dos personas hace algo más de un año. Además, el pasado 31 de diciembre, seis días antes de ser detenido, Sarasola corrió de nuevo la carrera, precisamente en compañía de San Sebastián. Debía pesarle mucho la conciencia, porque Sarasola no pudo acabar los 8,3 kilómetros del recorrido.

Sarasola aparcó la furgoneta bomba cargada de amonal un día antes del atentado, el 29 de diciembre de 2006, después fue hasta San Sebastián de los Reyes, donde le esperaba su compañero Portu para volar hasta la localidad navarra de Lesaka y estar muy lejos cuando explotaran los 800 kilos de amonal que mataron a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Pero lo que da idea de la frialdad con la que actuán los etarras, miembros legales de ETA -es decir, no fichados por la policía- es que pocas horas después, según revela una información publicada ayer por el diario 'Gaceta de los negocios', es que el día siguente a la explosión que dinamitó de facto el proceso de paz Sarasola corrió la San Silvestre de Azpeitia (Guipúzcoa) con toda normalidad.

Vestido con camiseta y pantalón gris y con su dorsal de inscripción, Sarasola corrió por las calles de Azpeitia mientras los cuerpos sin vida de Estacio y Palate continúaban entre los escombros de la T4 de Barajas. Aunque al etarra debía pesarle mucho la conciencia porque no fue capaz de completar los 8,3 kilómetros del recorrido. De hecho la defensa pretendía usar la participación de Sarasola en la carrera para argumentar que él no pudo dejar la furgoneta, algo que cae por su propio peso ya que la furgoneta-bomba fue aparcada en el parking de la T-4 un día antes de que explotara.

Pero el afán deportista de este frío terrorista volvió a quedar de manifiesto el pasado 31 de diciembre, cuando volvió a correr la San Silvestre de Azpeitia ignorando que tan sólo seis días después no podría correr lo suficiente para escapar de los agentes de la Guardia Civil que le detuvieron junto a Portu en las cercanías de Mondragón.

En esta ocasión Sarasola estaba acompañado de un compañero muy especial, Mikel San Sebastián, el tercer integrante del comando Elurra, en busca y captura desde el mismo día de las detenciones de Portu y Sarasola, y que completaba el también huído Joseba Iturbide. Sarasola corrió con el dorsal 136, mientras que San Sebastián lo hizo con el número 137 y con una camiseta blanca con un emblema contra la dispersión de presos etarras que le delataba.

Hoy Sarasola y Portu declararán ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1, Santiago Pedraz, precisamente por su implicación el atentado cometido el 30 de diciembre de 2006 en el aparcamiento de la T-4 de Barajas. El magistrado instruye este sumario debido a que se encontraba de guardia en el momento en que se produjo la explosión.

Los dos detenidos prestaron ya declaración la pasada semana, en esta ocasión ante el magistrado de guardia cuando se produjo su detención, Fernando Grande-Marlaska.