Bermejo hizo estas consideraciones en la sesión de clausura de la Conferencia de la OSCE sobre Intolerancia y Discriminación hacia los musulmanes, celebrada en Córdoba y bajo la presidencia del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

El titular de Justicia recordó que el holocausto judío "fue posible porque el antisemitismo se había convertido en una actitud social e intelectualmente aceptable", si bien insistió en que "no nos podemos permitir que ocurra algo semejante con el Islám".

Así, incidió en rechazar "que se siga hablando con pretendida seriedad sobre si el Islám es o no compatible con las instituciones democráticas" y apostó por no convertir problemas de convivencia, que "se resuelven en el marco de los derechos humanos", en "conflictos sin solución".

En la rueda de prensa posterior que ofreció junto a Moratinos, el titular de Justicia aclaró sus palabras y dijo que no creía que se estuviera "en absoluto" en una situación como la que desembocó en el genocidio judío.

Bermejo, no obstante, insistió en que una "sociedad con memoria" necesita saber "cómo empiezan las cosas" para evitar que "se normalice una percepción que es irreal", en referencia a la identificación entre "Islám y ausencia de democracia o terrorismo".

"Ése es el camino que no debe ser comenzado. Por tanto, si nos situamos bien, los fenómenos, afortunadamente, no son comparables", añadió.

En su discurso el ministro de Justicia también hizo alusión al 11-M y aseguró que esta "salvajada" no se tradujo en una reducción de las libertades individuales "de todos, pero sobre todo de los musulmanes", porque la sociedad española "llevaba más de treinta años sufriendo un terrorismo de origen autóctono que nos golpeaba sin descanso", en referencia a ETA.

"Jamás se puede caer en la tentación de culpar a un colectivo, sea religioso, ideológico o nacional, de los delitos cometidos, incluso en su nombre, por individuos fanáticos organizados con el único fin de delinquir y tener poder causando miedo, dolor y muerte a personas indefensas", sentenció Bermejo.

En la clausura Moratinos expuso, en su condición de presidente de la OSCE, una serie de recomendaciones genéricas para combatir la intolerancia hacia los musulmanes.

Entre ellas abogó por una mayor participación política y social de los musulmanes a través de organizaciones representativas en las sociedades en las que viven para mejorar su integración y se comprenda mejor su forma de vida.

El ministro abogó además por condenar "abiertamente" toda forma de terrorismo y rechazó que se identifique al Islám con estos actos de violencia o el extremismo.

Para Moratinos, los representantes políticos tienen un papel decisivo en la lucha contra la intolerancia, por lo que les pidió emplear un "discurso constructivo" que ayude a "rebajar las tensiones", aunque respetando la libertad de expresión.

En la rueda de prensa se preguntó a Moratinos por la situación de las alumnas con velo y qué pasaría si en España se diera un caso parecido al sucedido en Treviso (Italia) a favor del uso del burka.

A juicio del ministro de Exteriores, no hay ninguna discusión ni sobre el uso del velo ni sobre el relativo al burka, por lo que zanjó el asunto: "Como no hay debate, no vamos a abrir un debate que no existe en España".

Subrayó que los episodios concretos surgidos se han solventado con diálogo y apuntó que si alguna vez hubiera algún caso como el del burka, también se resolvería de "forma satisfactoria" como hasta ahora.