El Rey Don Juan Carlos, en su tradicional mensaje navideño, apeló al sosiego y la moderación para superar tensiones y divisiones y para buscar el más amplio consenso en el marco de las reglas, principios y valores de nuestra Constitución. Además, pidió un diálogo sincero y responsable que favorezca siempre lo que nos une y no lo que nos pueda separar. Por otro lado el monarca reclamó a todos los partidos la máxima cohesión en la acción exterior para no debilitar al Estado.

Don Juan Carlos resumió su mensaje de esta manera: "Frente a las tensiones y divisiones debe prevalecer por parte de todos la firme determinación de intentar superarlas desde la moderación y el sosiego, mediante la búsqueda del más amplio consenso en el marco de las reglas, principios y valores de nuestra Constitución".

El jefe del Estado recordó que España es una gran nación gracias al gran consenso que permitió alumbrar la Constitución y subrayó que lo conseguido en las últimas décadas, "que no tiene precedente en términos de paz, progreso y libertad", es fruto de los sacrificios de todos los españoles, que supieron superar tensiones y divisiones y mirar al futuro.

Igualmente recordó que la modernización vivida en España y la envidiable estabilidad política, económica y social que venimos disfrutando, no podrían explicarse sin el respeto y la lealtad a las reglas, valores y principios de la Constitución.

Dicho esto, Don Juan Carlos definió España como un país organizado territorialmente en el respeto a su rica pluralidad y diversidad, aunque junto a los avances existen también "algunas dificultades". Para resolverlas reclamó "diálogo responsable y sincero dentro del respeto a nuestro marco constitucional, favoreciendo siempre lo que nos une y no lo que nos puede separar".

Por otro lado, el monarca pidió la "máxima cohesión" de instituciones, fuerzas políticas, y agentes económicos y sociales para defender los intereses de España y los españoles en el exterior, ya que "si no somos capaces de sumar fuerzas, debilitaremos nuestra capacidad de acción y de negociación exterior y serán otros quienes se beneficien de esa debilidad", dijo.

El monarca no dejó a un lado la lucha antiterrorista, de la que dijo que sigue siendo un objetivo "prioritario e inaplazable" para el que reclamó incrementar los esfuerzos ante la persistencia de "los instigadores, encubridores y autores materiales" del terrorismo en sus objetivos, amenazas y extorsiones.

También tuvo un recuerdo para los más humildes y desfavorecidos de la sociedad y pidió un compromiso para luchar contra la pobreza, la marginación y la exclusión social, y mantenerse vigilante "para corregir desigualdades". Luego mencionó el "drama de la inmigración ilegal", y pidió que no se tolere que prospere el tráfico de seres humanos ni que la inmigración "sea sinónimo de muerte, explotación o discriminación".

Don Juan Carlos hizo referencia al 30 aniversario de su proclamación como Rey que se cumplió este año, y destacó que con ese motivo han dominado en él "sentimientos de satisfacción por lo mucho que ha cambiado España; de admiración y gratitud a los españoles por su continuado esfuerzo, su generosidad y solidaridad", así como fe en el futuro. Además, resaltó que para la Corona el año ha concluido con "el muy feliz nacimiento de la Infanta Leonor, que amplía y garantiza la continuidad en la sucesión".

Para terminar, reiteró "la permanente necesidad de actuar con grandeza de miras para seguir haciendo de España un país cada vez más moderno, unido, justo y solidario, preparado para alcanzar nuevos éxitos. Os animo a trabajar con ese espíritu y con ese horizonte, contribuyendo, día a día, al desarrollo de vuestros pueblos y ciudades, de vuestras comunidades autónomas, y en suma del conjunto de España".