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Patrimonio

Un holograma de Juan el Pobre da la bienvenida a la ermita enclavada en el corazón de la Sierra de Carrascoy de Murcia

Las obras de modernización pretender ofrecer una experiencia más inmersiva a través de pantallas y sistemas de proyección

El concejal de Turismo, Comercio y Consumo, Jesús Pacheco, visita la ermita de San Antonio El Pobre.

El concejal de Turismo, Comercio y Consumo, Jesús Pacheco, visita la ermita de San Antonio El Pobre. / A.M.

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Judit López Picazo

Judit López Picazo

Finalizan las obras en el centro de visitantes de San Antonio el Pobre, enclavado en el corazón de los montes de El Valle y Carrascoy, con las que se ha dotado al espacio de un holograma del ermitaño Juan el Pobre, figura estrechamente vinculada a este lugar, y un gran mural artístico.

El objetivo de esta actuación, impulsada por el Ayuntamiento de Murcia y financiada con fondos europeos, es ofrecer a los visitantes una experiencia más inmersiva.

Novedades

Con esta meta, se han digitalizado y modernizado los contenidos del centro y se han instalado varias pantallas de gran formato y un sistema de 'videomapping' que permite proyectar imágenes sobre superficies en tres dimensiones, como pueden ser edificios.

Además, los espacios expositivos se han actualizado de forma integral para ofrecer a los visitantes una experiencia más inmersiva, lo que incluye la renovación del mobiliario.

También se han sustituido los antiguos vinilos expositivos por nuevos elementos gráficos diseñados para "aportar mayor luminosidad, amplitud y dinamismo al recorrido interpretativo", detallan desde el Consistorio en un comunicado.

Un gran mural artístico inspirado en el santo decora la entrada

La intervención, enmarcada en el plan estratégico de modernización de centros de visitantes, se completa con una nueva iluminación ambiental pensada específicamente para reforzar la puesta en escena de los contenidos.

En cuanto al gran mural artístico, decora la entrada del recinto, a modo de bienvenida, y está inspirado en la figura de San Antonio el Pobre y en la historia de este espacio singular.

Enclave espiritual

Los montes de El Valle y Carrascoy han sido durante siglos un territorio de retiro, silencio y espiritualidad que atrajo a numerosos ermitaños en busca de una vida apartada, dedicada a la oración, la contemplación y la penitencia.

Entre ellos destacó Juan el Pobre, ermitaño que habitó durante el siglo XVII en la cueva que todavía se conserva en este enclave. "Según la tradición, durante una grave epidemia de peste que afectó a Murcia, Juan permaneció en oración ante una imagen de San Antonio Abad implorando el final de la enfermedad. Cuando la epidemia comenzó a remitir, muchos vecinos atribuyeron aquel hecho a su intercesión y a la protección del santo, convirtiendo el lugar en un importante centro de devoción popular", relatan desde el Ayuntamiento.

Ya en el siglo XVIII, se construyó la actual ermita barroca sobre el entorno donde había vivido el ermitaño, donde se conserva la cueva como un testimonio de aquella forma de vida ligada al recogimiento y la contemplación.

Ermita de San Antonio El Pobre, en  el corazón de El Valle y Carrascoy.

Ermita de San Antonio El Pobre, en el corazón de El Valle y Carrascoy. / A.M.

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