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Patrimonio

La iglesia de San Antolín de Murcia, camino a ser un Bien Catalogado

La Comunidad invoca esta figura de protección en el templo, uno de los más antiguos de la Diócesis de Cartagena que conserva obras de Francisco Salzillo, Roque López, Nicolás Salzillo y Muñoz Barberán

Fachada de la parroquia de San Antolín, en la plaza Pedro Pou de Murcia.

Fachada de la parroquia de San Antolín, en la plaza Pedro Pou de Murcia. / Juan Carlos Caval

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Judit López Picazo

Judit López Picazo

La parroquia de San Antolín, en la plaza Pedro Pou de Murcia, inicia su camino hacia la declaración como Bien Catalogado por su Relevancia Cultural, según informó la consejera de Turismo, Cultura y Deportes, Carmen Conesa, al Consejo de Gobierno.

El templo, uno de los más antiguos de la Diócesis de Cartagena, conserva obras de Francisco Salzillo, Roque López, Nicolás Salzillo y Muñoz Barberán, entre otros autores. Y estos son algunos de los motivos en los que se fundamenta la decisión de la Dirección General de Patrimonio Cultura de iniciar el procedimiento para declarar al inmueble como Bien Catalogado, que quedan recogidos en un informe técnico del Servicio de Patrimonio Histórico.

El estudio acredita la relevancia cultural del inmueble por su historia, arquitectura, riqueza artística y estrecha vinculación con la identidad del barrio y de la ciudad de Murcia. En este sentido, el expediente también pone de relieve la importancia de San Antolín como uno de los principales centros de la religiosidad popular murciana, al albergar la sede de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, protagonista de una de las procesiones más emblemáticas de la Semana Santa murciana cada Lunes Santo.

Historia

La iglesia de San Antolín es una de las parroquias más antiguas de la Diócesis de Cartagena, con referencias documentales desde el año 1396 y registros bautismales conservados desde 1599.

El histórico templo barroco, diseñado por Jaime Bort -autor también de la fachada principal de la Catedral de Murcia- fue consagrado en 1774, aunque fue demolido en 1937 durante la Guerra Civil, suponiendo una de las mayores pérdidas patrimoniales sufridas por la ciudad.

Tras la contienda, el párroco Antonio Sánchez Maurandi impulsó la reconstrucción del templo con el apoyo de los vecinos del barrio. Las obras se desarrollaron entre 1945 y 1961 bajo la dirección del arquitecto Pedro Cerdán Fuentes y con una destacada intervención artística del pintor Manuel Muñoz Barberàn. El resultado fue un edificio singular que combina referencias a la arquitectura paleocristiana con una relevante aportación artística del siglo XX.

Con todo, la Comunidad invoca esta figura de protección en la iglesia murciana con el objetivo de "reforzar la conservación de uno de los templos más representativos del patrimonio histórico y religioso de la capital".

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