Universidad de Murcia
Baixauli prescinde de un peso pesado de los tres últimos rectores
Joaquín Ataz cesa como letrado jefe de la Asesoría Jurídica por un cambio en la gestión y organización de una de las administraciones más relevantes

El rector de la Universidad de Murcia, Samuel Baixauli, y el letrado jefe de la Asesoría Jurídica cesado, Joaquín Ataz. / L.O
El rosario de ceses y nombramientos que acompañan en la última semana la llegada del nuevo equipo rectoral a la Universidad de Murcia (vicerrectores salientes y secretarios de decanatos, entre otros), presidido por el catedrático de la Facultad de Economía, Samuel Baixauli, ha llegado hasta la destitución de un peso pesado de la administración universitaria que los tres anteriores rectores sí mantuvieron en el cargo. Fuentes cercanas a la institución aseguran que el nuevo rector destituye al actual letrado jefe de la Asesoría Jurídica de la UMU, Joaquín Ataz Ruiz, uno de los puestos más relevantes dentro de la estructura administrativa y que lleva desempeñando durante 13 años ininterrumpidos, atravesados por tres rectores: José Antonio Cobacho, José Orihuela y José Luján. La noticia ha caído como «una bomba», aseguran las fuentes, en los foros internos de la Universidad que ya han tenido conocimiento de la noticia.
Ataz llegó a la Asesoría Jurídica en 2011 y, solo dos años después, pasó a dirigir los servicios jurídicos en los últimos meses de Cobacho. Continuó después durante el mandato de Orihuela Calatayud e, incluso, en las dos legislaturas de José Luján. El último rector lo mantuvo en el puesto a pesar de que Ataz desempeñó un papel activo en el equipo del catedrático de Filosofía, Emilio Martínez, que se batió con Luján en 2018 durante la carrera electoral por dirigir la UMU.
El nuevo equipo creará un vicerrectorado específico de dirección política y organizativa que operará junto a la Asesoría Jurídica
Desde la Universidad de Murcia confirman a La Opinión esta decisión, que aún no ha sido publicada en el Tablón Oficial de la Universidad de Murcia, y evitan hacer comentarios al respecto recordando que se trata de un puesto de libre designación del que ciertamente puede disponer cada nuevo equipo que entra a dirigir la institución. En la resolución a la que ha tenido acceso este periódico, las razones son más precisas. Una de las obsesiones del nuevo equipo es que se agilicen y simplifiquen los procedimientos burocráticos y adelantarse a los riesgos jurídicos para prevenir el conflicto.
Para ello, se creará un vicerrectorado específico de dirección política y organizativa que tendrá que tener una relación más intensa y fluida con la Asesoría Jurídica, lo que rompe con la forma de trabajar anterior en la que no parece tener cabida el que había sido su principal gestor. En ese contexto, la resolución del cese carga en Joaquín Ataz la decisión de desligarse del puesto. En el documento oficial, el rectorado refuerza su versión de que el cesado quiso dejar el cargo al intentar acceder a otro puesto de libre designación en la Consejería de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Trasnformación Digital. Sin embargo, Ataz acabó quedando fuera del concurso.
A las preguntas de esta redacción, Joaquín Ataz no ha querido pronunciarse. Tampoco si recurriá la decisión ante un tribunal. Solo se ha mostrado visiblemente afectado tras dejar la dirección de un servicio nuclear de la Universidad, que había desempeñado durante más de una década y que ahora queda en el aire. El nuevo perfil deberá hacer frente a este reto de Baixauli de simplificar la carga burocrática, adelantarse a los riesgos jurídicos antes de que ocurran y gestionar un mecanismo jurídico al que se le añade el engranaje del nuevo vicerrectorado.