Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gastronomía

Cierra en Murcia una panadería de toda la vida tras casi medio siglo y su mensaje de despedida está conmoviendo al barrio

Durante décadas fue mucho más que un sitio donde comprar pan, y ahora su despedida ha devuelto al barrio muchos recuerdos compartidos

Una pastelería histórica en Murcia echa el cierre.

Una pastelería histórica en Murcia echa el cierre. / L. O.

Juanjo Raja

Juanjo Raja

Una inscripción pegada en la entrada del local lo ha dicho todo. Una de esas panaderías de toda la vida que huelen a pan caliente y a barrio de verdad, ha echado el cierre en su local de la calle Mariano Girada, en el corazón del barrio San Nicolás de Murcia.

Lo que comenzó en 1980 como un negocio familiar llega a su fin por la jubilación de su propietario, después de casi 45 años formando parte de la rutina diaria de cientos de familias murcianas.

La despedida no ha llegado a través de redes sociales ni de ningún comunicado oficial. Ha sido un texto escrito con el corazón, firmado por el equipo del establecimiento y pegado en el cristal del local, el que ha corrido como la pólvora entre los vecinos del barrio.

"Hemos visto crecer a niños que hoy vienen con sus propios hijos"

En esa carta, el personal de la Panadería Confitería San José repasa medio siglo de historia compartida con sus clientes: las Noches de Reyes, los miles de nazarenos rellenos para endulzar la Semana Santa murciana, los días normales de cada mañana, e incluso el confinamiento de la pandemia, vivido también, cómo no, junto al mostrador. "Hemos visto crecer a familias, a niños que hoy vienen con sus propios hijos".

"San José no ha sido solo una panadería. Ha sido un punto de encuentro, una rutina diaria, una charla rápida, un 'lo de siempre', un pan caliente bajo el brazo camino a casa", recoge el texto. Una descripción que cualquier vecino del barrio reconocerá al instante.

La carta también dedica unas palabras especialmente emotivas al dueño del negocio, al que el propio equipo despide con un mensaje cargado de cariño: "Felicidades al jefe por su merecida jubilación. ¡Gracias por liderar esta familia panadera con tanto amor y dedicación!"

Un cierre con el corazón lleno

El texto concluye con una promesa que resume bien el espíritu de este tipo de comercios de proximidad que, cuando desaparecen, dejan un hueco difícil de llenar: "Esta panadería cierra, pero todo lo vivido aquí se queda con nosotros para siempre. Nos seguiremos viendo por las calles de nuestro barrio".

Cabe señalar que los propietarios de San José cuentan con un segundo establecimiento en la avenida del Palmar, 51, que continúa en activo y donde los clientes más fieles podrán seguir encontrando el sabor de siempre.

El cierre del local de San Nicolás es el de una panadería, sí, pero también el de un trozo de memoria colectiva del barrio. De esas que se cierran una sola vez y no se reabren.

Tracking Pixel Contents