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Fiestas de Primavera 2026

"El mejor día del año" para los murcianos

Miles de vecinos y visitantes se han echado a las calles desde primeras horas de la mañana para disfrutar de este martes festivo

Las plazas y jardines del centro de la ciudad concentran las mayores aglomeraciones durante unas primeras horas que están transcurriendo con normalidad

Asier Ganuza

Asier Ganuza

Para algunos, no demasiados, el Bando de la Huerta comenzó temprano. Antes incluso de que José Manuel Lorca Planes ofreciera la tradicional misa huertana en la Plaza del Cardenal Belluga, los vecinos que aprovechaban las primeras horas del día para pasear a sus perros se mezclaban con grupos de jóvenes que no estaban dispuestos a desaprovechar ni un minuto del “mejor día del año” en la ciudad, como sugería Luis, un vecino de Santa María de Gracia.

En las plazas del centro histórico de Murcia, las campanas de la Catedral rivalizaban con los martillos de los otros protagonistas de estas primeras horas del día: operarios y trabajadores de los locales de hostelería del casco antiguo, que se apresuraban para montar “a contrarreloj” las barras que poco después recibirían a multitudes de festeros.

Las plazas de Santo Domingo, el Romea y, por supuesto, la de las Flores fueron las primeras en llenarse. Principalmente fueron familias las que ocuparon estos espacios clave del callejero murciano, la mayoría de ellas a partir de las once, doce del mediodía, a modo de continuación de la misa y la posterior procesión de la Virgen de la Fuensanta. El ‘Bando Joven’ comenzaría a coger vuelo algo después y en parques y jardines algo más alejados del centro, como La Pólvora, la Seda y Las Tres Copas.

Aunque, por supuesto, Alfonso X fue la arteria principal de la ciudad tanto para grandes como para pequeños. Incluso por allí comenzaron a circular a estas horas los carros de las peñas –cargados de bebida y viandas–, los de los vendedores ambulantes –que se colaban entre la multitud con todo tipo de snacks e incluso elementos de atrezo, de chapas y pines a claveles– y, también, carros y cestas de supermercado ‘tuneados’ para la ocasión y que cargaban con tuppers, bolsas de comida y litros de cerveza y vino.

Y es que hay que aguantar “todo el día”, comentaba un joven huertano en la intersección entre el ‘Tontódromo’ y Santo Domingo. “¡Y toda la noche!”, puntualizaba uno de sus compañeros, que portaba un biberón o ‘pera’ para salsas, pero cargado con sangría. Y es que, como cada año, esta primavera han surgido nuevas formas de transportar el avituallamiento (más allá de las clásicas botas, garrafas o botellas reutilizadas).

En el Romea –que evitó el paso de la patrona– las barras iniciaron el aperitivo huertano y los surtidores de los locales de la plaza no dejaron de servir cañas, mientras algunas panaderías de la zona aprovechaban para hacer su particular ‘agosto’ de principios de abril a base de empanadillas de pisto y pasteles de carne. Eso sí, ya para estas primeras horas de la tarde las colas en las barracas, incluso en aquellas fuera del tumulto, como La Cetra, frente a la Plaza del Padre Joseico, eran significativas (y eso que la cocina no había comenzado a marchar pedidos). “Acho, ¿y si no comemos?”, le sugería con sorna un joven a sus amigos.

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