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Semana Santa Murcia 2026

La luz del Resucitado vence al demonio y cierra la Semana Santa en Murcia

La alegría de los nazarenos de túnicas blancas acercó los últimos caramelos a los niños y sus familias

Santiago Ramón Torres

Santiago Ramón Torres

El redoble de tambores, las trompetas triunfantes y el paso de la guardia del Imperio Romano, desde soldados armados con gladius y arqueros, todos unidos para celebrar la llegada del Resucitado. El rey de reyes había vencido a la muerte, encarnada en el demonio.

Encadenado y custodiado por cuatro angelitos, era el principal reclamo de los padres para fotografiar a los niños con aquel ángel negro, que enseñaba su lengua roja a todos. Gritos desde el público de: "¡Demonio, ven demonio!", nadie quería perder la oportunidad de guardar un recuerdo con él.

Y, aunque el demonio asusta a los más pequeños y no da chuches como comentan los más jóvenes de la grada, su presencia era sinónimo de admiración y de que, tras él, venían los primeros pasos.

'San Miguel Arcángel' era el primero de los tronos en aparecer a los ojos del público. Un ángel guerrero, que con su espada y escudo, asestaba el golpe definitivo al demonio. La primera escenificación del bien venciendo al mal acercaba a los niños y niñas a pedir caramelos a los nazarenos blancos de la Archicofradía del Resucitado, que con una sonrisa en la cara, se los daban.

Seguidamente, llegaba 'La Cruz Triunfante'. La madera se había revestido de flores rosas y era sostenida por otro de los ángeles del Señor, que se encontraba sobre una roca coronada por claveles de colores.

Tras dejar atrás el sepulcro y la cruz, llegaba el Titular de la procesión, Nuestro Señor Jesucristo Resucitado avanzaba triunfante con una aureola sobre su cabello marrón. Solo conservaba algunas marcas de la Pasion y Crucifixión, su victoria sobre la muerte era completa y anunciada por un ángel a un guardia romano que no podía creer lo que estaba viendo.

"¡Viva el Cristo resucitado! ¡Viva!", así hasta tres veces saludó el público de la Glorieta con aplausos y alabanzas al paso del Salvador.

Apariciones de Jesucristo

Tras presentarse a los murcianos, un Ángel del Señor anunció a las tres Marías (la Virgen María, María Magdalena y María, la de Cleofás), la noticia de la que algunos dudaban. Jesús había resucitado. Entre los portapasos había otra mujer que acompañaba a sus compañeros a cargar con el trono.

Tras comunicar la noticia, Jesús apareció ante María Magdalena. Vestido con túnicas blancas y carmesí con detalles en dorado saludaba mostrando las llagas de su paso por la cruz a una de las tres Marías. La Magdalena también con una aureola vestía una túnica verde con detalles florales.

El sexto paso fue otra aparición de Jesús Resucitado, en este caso a dos de sus discípulos que iban camino de Emaús. Según la Biblia, el hijo de Dios se sentó a la mesa con los ellos, que no lo habían reconocido. Bendijo y partió el pan para ellos, en ese momento, abrieron sus ojos, lo reconocieron y volvieron a Jerusalén. El trono describe exactamente la escena de Jesús con los discípulos en la mesa.

Santo Tomás fue el siguiente en ver al Resucitado. El discípulo, ausente en la primera aparición, dudaba del hecho. Por ello, el Salvador apareció ante él y sus otros discípulos. Jesús invitó a Tomás a tocar las llagas de sus manos para comprobar que era real.

La última de las apariciones tuvo lugar en el lago Tiberiades. Jesús ataviado con una túnica blanca y dorada llegó para ver a sus seguidores mientras estaban pescando. La representación del trono incluye el barco de vela de los discípulos.

Subida a los cielos

Los mantos rosas sobre túnicas blancas de los mayordomos anunciaban que el siguiente en llegar era el paso de la Ascensión del Señor al cielo. Jesús con los brazos abiertos los eleva al radiante e infinito techo azul de Murcia, mientras se encamina flotando hacia la eternidad rodeado de fieles rezando.

El siguiente en aparecer fue San Juan, con su águila, escribiendo el evangelio del Señor. Una talla en solitario que desató los aplausos del público que sabía que estaba cercano el final de la procesión.

'La Virgen Gloriosa' fue la talla que cerró la comitiva blanca de la procesión del Resucitado. Tras padecer la pérdida de su hijo en la cruz, la Dolorosa pasa a ser la Gloriosa, acompañada por dos ángeles y cientos de flores. Escenifica la alegría de la Resurrección de Jesús con la que finaliza la Semana Santa en Murcia, entre aplausos y alabanzas.

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