Semana Santa Murcia 2026
El llanto de la Virgen del Rosario vuelve a brotar de Santa Catalina para acongojar a Murcia en el Sábado Santo del Yacente
La talla de la Madre de Dios fue sacada del templo al son del himno de España, en un desfile de color negro en el que estrena un guion en el que evoca al Niño Jesús
De San Juan de Dios partió, dos horas después, el cortejo con la imagen de Jesús aún muerto

Cabildo de Cofradías
La Madre de Dios, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, partió, en la primera procesión de este Sábado Santo murciano, con puntualidad británica del mismo templo del cual emergió, hace justo una semana, la procesión de color corinto, la de La Caridad. Lo hizo al son del himno de España y asistida por nazarenos que vestían de luto y no cubrían su rostro. Sí lo tapaban los tamboristas que fueron la avanzadilla.
La Caridad estrena, en esta procesión de Sábado Santo, una nueva tavoleta-guion diseñada por Santiago Rodríguez y creada por Manuel Ángel Lorente. La imagen muestra a la Virgen con un rosario en la mano y un niño en su regazo. El mismo niño al que, 33 años después, ella vería morir en la Cruz, que desde entonces se escribe con mayúsculas.
A la virgen que llora (la única talla del desfile) la esculpió, hace 13 años, Ramón Cuenca Santo y la cargan a hombros 26 nazarenos estantes. Para expandir su llanto por la ciudad de Murcia durante dos horas y media, emplea e el trono de la Santa Mujer Verónica, obra de Juan Cascales Martínez del año 2003.
Los faroles que hay a sus pies no necesitan ser encendidos, dado el sol de justicia que domina la ciudad. Las flores en distintas tonalidades de rosa (van del fucsia al rosa más pálido) son el manto sobre el cual camina, destrozada y con la mano en el pecho, la mujer más adorada del mundo.
Dos horas después, cuando la Virgen del Rosario ya alcanzaba Belluga, salía de San Juan de Dios la Cofradía del Santísimo Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Luz en su Soledad. Al Cristo muerto lo sacaron de la iglesia acostado sobre flores blancas y en riguroso silencio. No había fanfarrias para un momento así.
"Según la documentación conservada alusiva al Cristo Yacente, su escultor, Diego de Ayala, tardó en tallarlo únicamente 15 días", apostillaba el Cabildo de Cofradías en sus redes sociales, a propósito de esta procesión.
Es un cortejo fúnebre corto, tarda apenas 20 minutos en pasar. No hay plañideras: hay luto blanco y un punto en la boca. En apenas unas horas, sonarán las campanas para anunciar la mejor de las noticias: la Resurreción. Algo que, lo que es en Murcia, se celebra abriendo las barracas y contando los días que quedan para el gran desfile del Entierro de la Sardina.
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