Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Semana Santa en Murcia

La hermandad infantil vuelve a acompañar al Cristo del Rescate

La talla de la Virgen de la Esperanza procesionó este Martes Santo sobre un trono recién restaurado

Nuestro Padre Jesús del Rscate, a su salida por el pórtico de la calle Ceballos, en el centro de Murcia

Judit López Picazo

Judit López Picazo

Judit López Picazo

Los fieles aguardaban a ambos márgenes del pórtico de la calle Ceballos, junto al Mercado de Correos, este Martes Santo, para asistir a una de las procesiones más sobrias de la Semana Santa murciana: la de la Hermandad de Esclavos de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de la Esperanza.

Aunque siempre queda espacio para la solidaridad cristiana: los asistentes abrieron paso a una señora en silla de ruedas para que pudiera ser testigo del desfile que partió a las siete de la tarde de la parroquia de San Juan Bautista.

Los tambores anticiparon la llegada de los nazarenos, vestidos con túnicas moradas y blancas y verdes y blancas. Estos devotos se autodenominan esclavos y muchos de ellos marcharon descalzos para compartir el sacrificio del Salvador.

Talla del Cristo del Rescate

La talla del Cristo del Rescate es la misma que, cuando la iglesia de San Juan Bautista fue reconvertida en cárcel tras el estallido de la Guerra Civil, consolaba a los cautivos que sabían que el Cristo de las Manos Atadas estaba con ellos, tapiado entre las paredes de la parroquia.

El futuro de los esclavos

Una hermandad infantil antecedió, por segundo año consecutivo, a la Cruz Guía, obra de Vicente Segura Valls que se convirtió en reliquia por contacto de la Vera Cruz de Caravaca en 2017.

A diferencia de lo que ocurre en otras cofradías, los futuros esclavos desfilan con el capuz sobre el rostro.

Los fieles aplaudieron, clamaron "guapa" y se santiguaron cuando asomó por el pórtico la imagen de María Santísima de la Esperanza, portada por esclavos con trajes blancos y verdes.

La talla de José Sánchez Lozano procesionó ataviada con una corona de oro y un gran manto bordado en oro sobre terciopelo verde, que fue restaurado recientemente por Manuel Ángel Lorente Montoya.

También son de estreno cuatro ciriales que acompañaron al titular de la procesión, Nuestro Padre Jesús del Rescate, talla anónima del siglo XVII que fue portada, de nuevo, por estantes con túnicas moradas y blancas.

El también llamado Cristo de las Manos Atadas lucía una corona de oro y una túnica de terciopelo morado bordada en oro y, como es habitual, a sus pies descansaban rosas rojas y flores moradas.

Tras recorrer 1.650 metros, los esclavos en procesión regresaron a la parroquia de San Juan Bautista sobre las diez de la noche, cuando el Cristo de la Salud aún recorría las calles de la ciudad de Murcia.

Talla del siglo XVII

La talla anónima del siglo XVII también protagonizó uno de los encuentros más populares de la Semana Santa murciana: el besapié del Cristo del Rescate, que se celebró el pasado 6 de marzo, cuando el presidente regional, Fernando López Miras, anunció que la tradición será declarada Bien Inventariado Inmaterial.

Tracking Pixel Contents