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Semana Santa en Murcia

Cuatro velones rojos iluminan al Cristo de la Salud en su luto blanco

La talla más antigua de la Semana Santa murciana desfiló por las calles de la ciudad en la segunda procesión de la jornada

El Santísimo Cristo de la Salud, a su salida en procesión del templo en Martes Santo en Murcia

L.O.

Judit López Picazo

Judit López Picazo

La segunda procesión del Martes Santo murciano, la del Cristo de la Salud, partió de la iglesia de San Juan de Dios poco antes de las ocho de la tarde, cuando el Cristo de las Manos Atadas, titular de la primera procesión de la jornada, aún desfilaba por las calles de Murcia.

Los nazarenos vestían de blanco y rojo y no repartieron caramelos en el también llamado Martes de la Controversia, día en el que Jesús anticipó la traición de uno de sus apóstoles y la negación de otro de ellos.

Dolor y consuelo

La primera talla fue la de Nuestro Padre Jesús de la Merced, imagen que condensa la Pasión de Cristo. La sangre brota de la herida en el costado de Cristo, causada por la lanza del soldado romano Longinos, en la obra de Nicolás Salzillo y Gallo.

Le siguió María, Consuelo de los Afligidos. La escena, obra de Francisco Javier López del Espino, muestra a una mujer que se seca las lágrimas con un pañuelo, mientras que María le posa una mano sobre el hombro y otra sobre el brazo: gestos pequeños que simbolizan un gran consuelo.

Un fuerte olor a incienso se apoderó del ambiente a la llegada del "discípulo amado", el único que permaneció al pie de la cruz: San Juan Evangelista.

La talla, obra de Roque López López, se lleva la mano al pecho y refleja en su faz un dolor contenido.

La Santísima Virgen del Primer Dolor mira al cielo mientras que una lágrima cae por su rostro. La talla, de Francisco Salzillo y Alcaraz, procesionó con un manto blanco bordado en dorado, a juego con las flores que decoraban su trono.

El himno de España comenzó a sonar a la llegada del Santísimo Cristo de la Salud y los fieles se arrancaron a aplaudir ante el titular de la procesión.

Cuatro velones rojos iluminaron este año al Cristo de la Salud, mientras que ríos de sangre brotaban de sus heridas y se condensaban en un manto de flores rojas.

Jesucristo carga con la cruz al hombro en la talla más antigua de la Semana Santa murciana, atribuida a Gutierre Gierero y datada entre los siglos XV y XVI, que fue portada a hombros por medio centenar de anderos.

El cortejo de luto blanco regresó a la iglesia de San Juan de Dios a falta de unos minutos para las 23:00 horas, aunque la recogida se prolongó hasta la medianoche del Martes Santo.

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