Semana Santa
El Cristo de la Fe asciende al cielo de Murcia y cautiva los corazones de sus fieles
Santa María de los Ángeles y el Crucificado fueron acompañados en procesión por un reguero de creyentes y túnicas marrones de la Cofradía

Santiago Ramón Torres
Los tambores y trompetas al viento ya se hacían eco del acontecimiento. A ellos se unían los estandartes marrones que vestían las verjas de la iglesia de los Padres Capuchinos. Procesiona por las calles de Murcia, el Santísimo Cristo de la Fe y su madre, Santa María de los Ángeles.
Poco antes de su inicio oficial, a las 17:45 de la tarde, los fieles ya se concentraban en los aledaños de la iglesia de los Padres Capuchinos en la plaza Circular. Persignaciones y estampas religiosas unidas a los niños que preguntaban a sus padres por el Cristo y la Virgen aumentaban la expectación del momento.
Pequeños y mayores recibieron con un fuerte aplauso los tambores que anunciaban la llegada de Santa María de los Ángeles. A su salida, el ruido se transformó en silencio. Señal de respeto por la pérdida de su hijo en la cruz.
El rostro apenado de la Virgen lo decía todo. Apostada sobre un lecho de flores de distintos colores avanzaba junto a su túnica marrón, enseña de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe.
Previo a la llegada del Cristo, la comitiva marrón inundaba el ambiente de incienso mientras uno de sus nazarenos portaba sobre un cojín la corona de espinas del Salvador.

La talla de Santa María de los Ángeles a su paso por la plaza Circular. / Santiago Ramón Torres
Cirios y velas se abrían paso por el paseo Alfonso X, el rey Sabio ya veía desde su trono el pasar del Cristo de la Fe que junto a la banda de música animaba a los murcianos a seguir creyendo. Seguir confiando aún más allá de la muerte.
La misma fe que mantiene su Cofradía que año a año eleva su talla al cielo de Murcia desde la fachada de la iglesia de los Padres Capuchinos, a través de un sistema de poleas y cuerdas, para después colocarlo en su trono decorado por flores rojas que evocan su sangre.
Cerraba la comitiva de nazarenos, un grupo de manolas de distintas edades con velas, junto a las autoridades y la banda de música venida desde Cieza.
La devoción de los murcianos se hacía presente a lo largo del recorrido de la procesión que atravesó Santo Domingo, Trapería, Hernández Amores, Nicolás Salzillo, Cardenal Belluga, Frenería Puxmarina, Sociedad, San Bartolomé, José Esteve Mora, Jabonerías, Julián Romea, Echegaray, Enrique Villar Bas y Santa Ana, antes de emprender el camino de regreso por el paseo Alfonso X.
Siempre acompañado, siempre creyente, la Fe del Cristo vuelve a inundar los corazones de los murcianos que se acercan a recibirlo como cada año.
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