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Semana Santa

La Procesión del Ángel toma Murcia: "De ellos y de los que son como ellos es el Reino de los Cielos"

Más de 2.000 escolares de 16 colegios participan en el desfile que cada año recuerda a la ciudad que la tradición nazarena está garantizada

Un grupo de niños desfila durante la Procesión del Ángel de Murcia 2026

A. L. H.

Ana Lucas

Ana Lucas

Enunció Victor Hugo que “la fuerza más fuerte de todas es un corazón inocente”. Con esta premisa por bandera, más de 2.000 corazones inocentes, residentes en el pecho de 2.000 niños de 16 colegios de Murcia, participaron este sábado por la mañana en la Procesión del Ángel, desfile que tomó el centro histórico de la capital de la Región a modo de pistoletazo de salida de una Semana Santa que no es que caliente motores: es que ya está en marcha.

Diez y media de la mañana y ya se escuchaban, desde Martínez Tornel (donde se planta el Catafalco de la Sardina) los primeros redobles de tambores. Dos pequeños, cirio en mano y ataviados con túnicas rojas como la sangre, cruzaban de la mano de una mujer hasta la Glorieta, punto de encuentro de los integrantes de la comitiva.

Detalle de dos de los pasos en miniatura que fueron sacados en la Procesión del Ángel de Murcia 2026.

Detalle de dos de los pasos en miniatura que fueron sacados en la Procesión del Ángel de Murcia 2026. / A. L. H.

“¡Chicas, miradme!”, se esforzaba una mujer, de túnica azul, empeñada en grabar un vídeo de chiquillos, azules como ella, antes del comienzo del desfile. Quienes llevaban colgada del cuello la identificación que los acreditaba como ‘responsables del colegio’ se las veían y se la deseaban para mantener en orden las hileras de niños, en especial las formadas por los más pequeños.

Dolorosas en miniatura

Los impulsores de la Procesión del Ángel no solo amparan a menudos nazarenos que visten túnicas de todos los colores (porque todas las cofradías ponen su granito de arena en el cortejo), o incorporan a la procesión a manolas con mantilla y bandas de música que barnizan de acordes solemnes a su fe, sino que hasta aportan pasos.

Claro está, pasos del tamaño de sus estantes, aunque no del tamaño de su ilusión, que es inabarcable. Dolorosas y Santísimos Cristos en miniatura, lucieron flanqueados por flores de colores en una mañana en la que el astro rey no explotó en todo su esplendor, pero al menos tampoco hicieron acto de presencia la lluvia ni la fuerza de Eolo.

“Qué olor a incienso, me encanta”, comenta una mujer, y la primera banda de cornetas, procedente de Archena, se pone firme y en formación para enfilar de Belluga a la plaza de los Apóstoles.

Va a comenzar el desfile. Delante y detrás de las vallas, efectivos de la Policía Local de Murcia y miembros de Protección Civil, al quite por si hubiera que correr. La consigna más repetida por parte de los agentes: “Ya no puede cruzar, señora”. Once en punto de la mañana y arranca la procesión.

Pendiente de que todo estuviese en orden estaba el presidente del Cabildo Superior de Cofradías de Murcia, José Ignacio Sánchez Ballesta, que departió con el obispo de la Diócesis, José Manuel Lorca Planes, el cual bajó de su casa para ver el desfile en la calle, junto al pueblo.

En formación, a la espera de salir, una niña con la túnica verde Esperanza (como las del cortejo que parte cada Domingo de Ramos del templo de San Pedro) saca un caramelo del buche, lo muestra al público... y lo vuelve a guardar. Aún no toca, falta la indicación para que echen a andar.

Como cada año desde hace unos cuantos, los componentes de la comitiva infantil son la avanzadilla, la cantera, la promesa de que en Murcia habrá procesiones para rato, para siempre, porque la devoción, la tradición, las ganas, están garantizadas.

El propio Jesús lo dejó claro, sin medias tintas, y así consta en los Evangelios: “Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos y de los que son como ellos es el Reino de los Cielos”. Pues eso.

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