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Urbanismo

Así se reparte la vivienda en el municipio de Murcia: zonas tensionadas y de oportunidad

En algunos barrios del sur se plantean intervenciones comunitarias, mientras que las pedanías del norte destacan por la presencia de servicios públicos

Nuevas promociones residenciales en Santiago y Zaraiche.

Nuevas promociones residenciales en Santiago y Zaraiche. / Israel Sánchez

Judit López Picazo

Judit López Picazo

En materia de vivienda, Murcia es "una suma de micromercados", como indica el análisis previo a la elaboración de la estrategia municipal de vivienda, que desgranó Chencho Riquelme, decano de la facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Murcia

En dicho análisis, se observa un "eje de prosperidad" entre el centro, Juan Carlos I, Juan de Borbón y los desarrollos urbanísticos del norte del municipio. Mientras, los valores son inferiores en el arco sur y algunas pedanías del suroeste. 

Y es que las zonas con mayor renta son las de la mitad norte del municipio, con cifras que oscilan entre los 50.000 y los 100.000 euros al año. Por otro lado, las rentas bajas se aglutinan en el sur, pues no suelen superar los 25.000 euros anuales. 

Además, las diferencias económicas y demográficas también se ven condicionadas por las barreras físicas, como carreteras, vías del tren y el propio río Segura

Por ello, estas barreras se deben tener en cuenta no solo en las políticas a implementar en la actualidad, sino también en los futuros desarrollos y actuaciones municipales, resaltó el decano. 

Políticas integrales

En este sentido, cabe resaltar que "el entorno también crea y quita valor", aseguró Riquelme, por lo que las políticas de vivienda tienen que atender también a otros factores como, por ejemplo, la conectividad y los servicios públicos. 

La zona tensionada se sitúa, sobre todo, en el casco histórico de la ciudad capitalina, y el riesgo principal es el desplazamiento residencial de la población actual al no poder permitirse pagar la renta.

En estas zonas, se deben impulsar políticas de contención, protección y anclaje, es decir, generar viviendas a precios asequibles para contener la subida de precios. 

En cuanto a las llamadas zonas de oportunidad, son las pedanías y el arco sur del municipio, aunque en estas zonas "el entorno aparece infravalorado por carencias de conectividad y equipamientos", indica el estudio. 

Por ello, en las zonas de oportunidad la respuesta pasa por la regeneración física del lugar y mejoras en la conectividad

Además, hay bolsas de vulnerabilidad estructural, en las que hay bajos valores de la vivienda en el mercado y también baja capacidad estructural. 

En estas zonas, las políticas residenciales por sí solas son insuficientes y la respuesta debe ser integral y transversal. Así, se deben coordinar varios factores, como la vivienda, el empleo, la educación y los servicios públicos. 

La política de vivienda "tiene que empezar por reconocer que la ciudad no es uniforme", y medir esa diversidad permite intervenir con mayor equidad y eficacia, concluyó el rector. 

Barrios

En la estrategia de vivienda, el barrio de El Carmen aparece como una zona con problemas de integración histórica, aunque con mejoras recientes de conexión urbana, como la mejora de accesos a la estación intermodal que han contribuido a integrarlo mejor en la ciudad. 

Infante Juan Manuel es identificado junto a El Carmen como uno de los sectores degradados o vulnerables que forma parte del mapa de desigualdad del sur de la ciudad.

En cuanto a La Paz, aparece como un barrio prioritario para la intervención social y comunitaria, en el que se plantean proyectos de convivencia vecinal, empleo e integración social, pues se considera una zona de vulnerabilidad estructural. 

Otra zona de vulnerabilidad estructural es Espíritu Santo, en Espinardo, donde se prevén políticas de inclusión residencial y social. 

Por su parte, Ronda Sur aparece como un área con calidad ambiental y residencial relativamente alta, con buena dotación de zonas verdes y espacios públicos, así como cercanía a la huerta de Murcia. 

Pedanías

Cabezo de Torres es definida en la estrategia de vivienda como un "núcleo autosuficiente con servicios de proximidad", equipado con centros educativos, centro de salud y equipamientos culturales como un auditorio, así como instalaciones deportivas. 

Junto al Cabezo aparecen integrados El Puntal, que "destaca por sus equipamientos deportivos y servicios socioculturales", y Churra, con un centro de salud y equipamientos compartidos con otras pedanías. 

Asimismo, El Palmar y Puente Tocinos aparecen en el análisis territorial como pedanías densamente pobladas que forman parte del continuo urbano y representan el modelo de expansión urbana consolidada. 

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