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Fiestas

Murcia evoca la Reconquista cristiana con la entrada del rey Jaime I

La plaza de los Apóstoles fue testigo del momento en el que la ciudad dejó de estar bajo dominio musulmán

Momento de la entrada de Jaime I y su mesnada en la Plaza de los Apóstoles de Murcia

Santiago Ramón Torres

Santiago Ramón Torres

Santiago Ramón Torres

Murcia celebra este sábado uno de sus momentos clave en su historia como fue la entrada en la ciudad del legendario rey aragonés Jaime I 'el Conquistador' que supuso la unión de la ciudad al Reino de Castilla y a la religión católica.

El centro de Murcia regresó al siglo XIII desde las once y media con la representación de la entrada del monarca aragonés y sus tropas en la ciudad. La mesnada del Conquistador partió desde la Plaza de Santa Eulalia, pasando por las calles San Antonio, Isidoro de la Cierva y Plaza de los Apóstoles.

Previo a reunirse con los mudéjares, -los pobladores musulmanes que gobernaban la ciudad-, representados por la kábila homónima, que comenzó su recorrido en la plaza de San Bartolomé y pasó por las calles Sociedad, Puxmarina y Sol, hasta llegar a instancias de la catedral en la plaza de los Apóstoles.

Allí se reunieron cristianos y musulmanes, frente a la antigua mezquita mayor de la ciudad, hoy catedral, gracias a Jaime I que la consagró como iglesia a la Virgen María cuando tomó Murcia.

Jaime I tenía en alta estima a Murcia a la que definió como "la villa mayor y la más notable de toda Andalucía" a excepción de Sevilla

Los primeros en llegar fueron los mudéjares que esperaron la llegada del Conquistador y su mesnada, una vez ambos grupos juntos, el monarca aragonés procedió a leer los términos del acuerdo de rendición por la que Murcia dejaría de ser una taifa para integrar el Reino de Castilla.

La kábila Mudéjares a su paso por la plaza Hernández Amores.

La kábila Mudéjares a su paso por la plaza Hernández Amores. / Santiago Ramón Torres

Tras aceptarlo el rey moro, sellaron el acuerdo con un apretón de manos entre ambos soberanos. A lo que Jaime procedió a celebrar la paz con un baile de su mesnada ante el público que llenaba la plaza.

Al acabar las danzas, mesnada y kábila desfilaron juntos hacia la plaza de Santa Eulalia, lugar en el que finalizó la representación en una foto de familia entre cristianos y moros que supuso el broche de oro final al choque y posterior convivencia pacífica entre ambas culturas.

El rey que besó la tierra

Tal y como expresó el propio rey Jaime I de Aragón en la crónica que escribió de lo que había acontecido en su reinado. Tras ver sus estandartes ondeando en las torres del alcázar de Murcia, el monarca se arrodilló y besó la tierra, pues la había conseguido conquistar, y "no queríamos su muerte ni su destrucción, sino que pretendíamos que viviesen para siempre junto al rey de Castilla y que conservasen sus mezquitas y su religión, tal como lo habían convenido con él en sus primeros documentos", expresaba el rey Jaime I en su obra autobiográfica, Libro de los hechos.

Previo a su tomar Murcia, el monarca aragonés describió en este documento cómo que se había ganado su fama de conquistador al haber expandido las fronteras de su reino anexionando las Islas Baleares y el Reino de Valencia.

Pese a haber pasado por otras ciudades importantes de la época, Jaime I tenía en alta estima a Murcia a la que definió como "la villa mayor y la más notable de toda Andalucía" a excepción de Sevilla. Es por ello que quiso convertir la mezquita mayor en iglesia para "honrar el nombre de la Madre de Dios, para que fuese por siempre venerada".

Las fiestas en recuerdo de la entrada de Jaime I a la ciudad continúan mañana en la pedanía de Torreagüera un concierto de música medieval, una comida de convivencia y un mercado artesanal.

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