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Patrimonio

Murcia sepultó bajo sus calles esta joya islámica de 1.000 años para dar paso a la Gran Vía sin que casi nadie lo supiera

El tesoro medieval de los baños árabes, declarado Monumento Histórico-Artístico, resistió siglos pero desapareció en secreto durante la transformación de la ciudad

La Gran Vía de Murcia actual y una imagen más pequeña de cómo eran los baños árabes en los años 50.

La Gran Vía de Murcia actual y una imagen más pequeña de cómo eran los baños árabes en los años 50. / Juan Carlos Caval

Juanjo Raja

Juanjo Raja

Bajo el asfalto y el bullicio de la Gran Vía de Murcia se esconde una historia milenaria que muy pocos murcianos conocen. Antes de que la vida moderna se impusiera en las céntricas calles de la capital del Segura, existía un lugar que fue testigo de siglos de tradición árabe.

El lugar desapareció casi en secreto. Para verlo hoy, tendrías que consultar planos antiguos o preguntar por algún que otro testimonio disperso. Se trata de los baños árabes de la calle Madre de Dios, una construcción medieval, posiblemente del siglo XII, considerada en su momento como uno de los vestigios que la ciudad conservaba de su época islámica.

Restos de los Baños Árabes, situados en la calle Madre de Dios, muy deteriorados.

Restos de los Baños Árabes, situados en la calle Madre de Dios, muy deteriorados. / L. O.

Un punto de encuentro social e higiene de la Murcia musulmana

Durante siglos fue un punto de encuentro social y de higiene en la Murcia islámica. Sus salas frías, templadas y calientes, y sus característicos arcos de herradura, hablan de un tiempo pasado bastante sofisticado.

Sin embargo, después de la reconquista, los baños dejaron de cumplir la función para la que fueron concebidos y se transformaron en viviendas y talleres. Incluso, llegaron a acoger un taller de carpintería a principios del siglo XX.

Cabe destacar que el lugar, a pesar de los numerosos cambios que sufrió con el paso de las décadas, mantuvo buena parte de su arquitectura original, además de sus bóvedas y arcos, casi mil años después de su construcción.

Los obreros, en plena demolición de los baños árabes de Murcia.

Los obreros, en plena demolición de los baños árabes de Murcia. / L. O.

Se interpuso al "progreso y la modernización"

Los baños fueron declarados Monumento Histórico-Artístico en el año 1931. Sin embargo, el reconocimiento no fue suficiente para salvarlos de su demolición. Durante la apertura de la Gran Vía de Murcia, en los años 50, el Gobierno de la ciudad, con Domingo de la Villa como alcalde, decidió que aquel tesoro milenario no debía interponerse frente al "progreso y la modernización".

Fueros meses de protestas públicas entre los que estaban a favor de su derribo y los que estaban en contra, hasta que al final el alcalde De la Villa movilizó a bomberos y operarios para comenzar su demolición.

Lo más sorprendente de esa decisión fue el cómo y el cuándo: la demolición se llevó a cabo en secreto, de noche y bajo la lluvia, aquel día hubo tormenta. Pese a los esfuerzos de los albañiles, los muros seguían en pie, desafiando a los picos y las palas y, en definitiva, a los planes urbanísticos de Murcia.

A día de hoy, bajo el asfalto de la emblemática avenida principal reposan los cimientos de estos baños, un pedazo de la Murcia islámica que desapareció para siempre, y con él, una parte de la memoria de esta ciudad.

La cuenta de Instagram de @historias.con.alex da un repaso completo a la historia de estos baños árabes murcianos, atropellado por el paso del tiempo y por la necesidad inmobiliaria de la Murcia del siglo XX.

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