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Universidad de Murcia | Ramón Almela Doctor en Veterinaria por la UMU

Ramón Almela: "Desde niño siempre supe que quería estar conectado con el mundo animal"

"Las salidas profesionales en veterinaria abarcan tanto la medicina en las especies animales catalogadas como mascotas, como la salud pública y producción animal"

Ramón Almela

Ramón Almela / UMU

Javier Vera

Javier Vera

El pasado mes de octubre fue nombrado Alumni Inspirador de la Facultad de Veterinaria de la UMU. ¿Qué supone para usted este reconocimiento? ¿Sigue manteniendo relación con la institución?

Sentí una enorme gratitud y muchísima ilusión al enterarme del nombramiento. Siempre he estado conectado con la Universidad de Murcia durante mi trayectoria profesional. La Universidad de Murcia siempre ha estado muy cerca, mi hermano y mi padre siendo profesores, y ha representado mi casa en la dimensión profesional. Por ejemplo, un conocido investigador de la Facultad de Veterinaria, José Joaquín Cerón, muy reconocido en su disciplina, me ayudó con mi proyecto de residencia. El proyecto de residencia es una parte importante del proceso de especialización que hay que realizar y que se publicó en la revista de referencia de nuestra especialidad, la dermatología veterinaria. Con lo cual, este nombramiento supuso una ilusión tremenda por el reconocimiento a toda mi trayectoria profesional.

¿Qué le llevó a licenciarse y doctorarse en Veterinaria por la Universidad de Murcia?

Desde niño siempre supe lo que quería, y era estar conectado con el mundo animal de una manera u otra. Tengo muchas anécdotas, pero quizás una representativa es una en la que con pocos años ideé un plan, que incluía un lavado y secado y una especie de protocolo de reanimación, para salvar cuantas moscas era posible cada vez que mis padres usaban un insecticida para eliminarlas. Conseguía una tasa de recuperación muy decente con el consiguiente enfado de mis padres. Siempre apasionado con la biología y el mundo animal que me hacía leer multitud de libros, de hecho, uno de los objetos más preciados que tengo es un libro de zoología que me regaló uno de mis abuelos cuando tenía unos ocho años, ver infinidad de documentales y viajar todo lo posible buscando naturalezas únicas. De las distintas opciones profesionales finalmente escogí la que involucraba medicina. La medicina con todos sus procesos biológicos aunado a la emoción de poder ayudar a seres vivos me parecía, y me parece, muy interesante, dinámica, ya que el conocimiento puede cambiar de un día a otro, y con capacidad para transformar vidas y mejorar el mundo. Investigar para conocer es otra pasión, de ahí nació el interés por realizar un doctorado. El doctorado me sirvió para entrar en el mundo de la investigación y conocer sus bases fundamentales.

¿Cómo recuerda esos años estudiantiles?

Los recuerdo con mucha felicidad, ternura, nostalgia e ilusión. Ilusión por aprender medicina veterinaria, imaginándome como veterinario, un veterinario trabajando con vida salvaje en parques naturales africanos, ¡cómo no era posible evitar ese sueño! Otra parte importante de mis años estudiantiles es la amistad que hicimos entre todos durante esos años. De hecho, hace poco conseguimos reunirnos para celebrar el treinta aniversario de nuestra promoción. A pesar de los años que han pasado y los distintos caminos que cada uno siguió, muchos de nosotros nos reunimos ese día. También me acuerdo de esos profesores que me inspiraron y me ayudaron a encontrar mi camino profesional, y que ahora intento continuar con mis alumnos.

¿Y por qué especializarse en dermatología veterinaria?

Vino un poco de casualidad. En ese momento yo estaba centrado en medicina de animales salvajes y exóticos dentro del contexto de la Universidad de Murcia. Sin embargo, de manera repentina el servicio de dermatología se quedó huérfano y contactaron conmigo para proponerme si inicialmente, hasta encontrar alguien definitivo, podía encargarme de ese servicio. Acepté, y al poco tiempo me sentí muy cómodo y con un interés creciente en la dermatología veterinaria que hizo que ahondara participando en congresos, talleres, estudiándola en profundidad hasta que vi que esa era la disciplina que quería perseguir profesionalmente dejando de lado otros campos de especialización. El siguiente paso, el de buscar la especialización, lo empecé a dar cuando me enteré de la existencia de las especialidades veterinarias y entré de lleno en el proceso de búsqueda de un programa de residencia en dermatología veterinaria en el momento que me convencí de que necesitaba hacer la especialidad, ya que era y es el mejor camino para alcanzar ese tipo de formación estructurada y profunda para poder dar el mejor cuidado posible a mis pacientes.

Actualmente trabaja como 'assistant professor' en la Universidad de Tufts (Boston, EE. UU.), centrando su investigación en la medicina de precisión, la dermatitis atópica y las enfermedades autoinmunes. ¿Cómo es su día a día?

Mi día a día varía por semanas. En el momento de las entrevistas y conversaciones para definir el contrato con una universidad estadounidense se suele negociar todos los detalles del puesto de trabajo. Entre ellos el tiempo de dedicación, que depende de las preferencias personales y necesidades de la Universidad. En mi caso, yo buscaba investigar además de las tareas más puramente clínicas con lo cual tengo semanas que dedico exclusivamente para mis pacientes en el hospital junto con los estudiantes que hacen las rotaciones en los distintos servicios. Y tengo otras semanas que dedico a reuniones, colaboraciones, materias y tareas de investigación y preparar la docencia de los distintos cursos académicos.

¿Observa alguna diferencia en cuanto a concienciación de la salud y el bienestar animal entre Estados Unidos y España?

Sí. Es cierto que España ha mejorado mucho en los últimos años respecto a la concienciación de la salud y el bienestar animal. Sin embargo, todavía queda camino para llegar al nivel de otros países. Al realizar la residencia en Alemania, puedo comparar España con Europa y Estados Unidos. Tanto en Alemania como Estados Unidos, todo lo relacionado con los animales, mascotas, interacción social de los propietarios de animales y mascotas, está mucho mejor que en España, aunque no tan lejano como hace una década. Las salidas profesionales en veterinaria son amplias y abarcan tanto la medicina en las especies animales catalogadas como mascotas, como la salud pública y producción animal. La mayor diferencia es respecto a las mascotas, ya que el área de salud pública y producción animal son punteras y están en una mejor situación.

¿Cuánto cree que queda por avanzar en este aspecto?

Principalmente se nota en la visión, como sociedad, respecto a un mundo animal en el que se necesita abogar por su bienestar, que incluye buscar cuidados veterinarios ante cualquier enfermedad o problema. También mejorar cómo la sociedad ve la figura del veterinario. El respeto y la admiración hacia el veterinario es mayor en Alemania y Estados Unidos. A nivel administrativo también se ha mejorado, pero queda campo para mejorar sobre todo en el área de mascotas para proveer estructura e inversión. Como ejemplos que se mantienen controvertidos en este contexto son la rebaja del IVA en la profesión y actividad veterinaria o la reciente propuesta de un programa informático específico dentro del espacio europeo que ayude a aumentar el buen uso de los antibióticos dentro del abordaje de lo que se denomina ‘Una Salud’. Es el concepto que la salud en las personas está conectada con la salud en los animales y viceversa. Es un trabajo de todos el mejorar este aspecto empezando con inculcar desde la infancia el respeto hacia lo vivo y mayor implicación administrativa

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