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Eulalia Clemente: "La Facultad de Biología siempre ha aportado grupos de investigación muy potentes"

"Siempre me ha interesado el medio ambiente y el trabajo de campo, por eso elegí Zoología como especialidad"

Eulalia Clemente

Eulalia Clemente / Juan Carlos Caval

Javier Vera

Javier Vera

¿Qué le llevó a cursar estudios de Biología en la Universidad de Murcia?

A mí me hizo amar el mundo de la biología un profesor de Ciencias Naturales que tuve en el colegio. Me abrió los ojos con todas aquellas cosas que nos enseñaba y que me encantaban. Cuando entré en la Universidad de Murcia, allá por el 1977, no se había constituido aún la Facultad de Biología, sino que se trataba de una sección de la Facultad de Ciencias, al igual que pasaba con Matemáticas y Psicología.

¿Cómo recuerda esos años estudiantiles en la UMU?

Yo siempre le digo a mis estudiantes que aprovechen estos años, además de para estudiar, por supuesto, porque son los mejores años de la vida. Así lo sentí yo, porque se trató de una liberación debido al contexto político y social que atravesaba España en plena Transición. Estudiábamos bastante, obviamente, pero no nos perdíamos unas Fiestas de San Alberto que por entonces eran espectaculares y en las que participaban, no solo toda la comunidad universitaria, sino el resto de la sociedad murciana. Fueron años de mucha ‘movida’ y represión estudiantil, pero los recuerdo con mucho cariño, en parte por todos aquellos compañeros que haces en el camino y con los que aún a día de hoy mantengo relación.

¿Por qué especializarse en Zoología y Antropología Física, área en la que actualmente ejerce como profesora?

A mí siempre me ha interesado el medio ambiente y el trabajo de campo, así que sin pensarlo elegí Zoología como especialidad en los últimos años de carrera. Probé suerte entonces en el Departamento de Zoología, donde pude empezar echando una mano en algún que otro proyecto de investigación que precedió a una tesina en la que trabajé sobre los ortópteros (saltamontes) de las dunas, aprovechando que vivía cerca de la playa, en Los Montesinos. Así estuve durante un año entero yendo a las dunas de Guardamar haciendo muestreos con mi manga entomológica. Presenté y defendí la tesina, y pasé entonces a formar parte del grupo de investigación de ortópteros. Tenía muchas ganas de trabajar, como cualquier recién egresado imagino, y me llegó la oportunidad de hacerme con una plaza como ayudante para colaborar en prácticas. Y ahí me di cuenta de algo que siempre recuerdo a mis estudiantes, y es que durante la carrera es obvio que se adquieren unas herramientas y habilidades, sobre todo teóricas, pero donde ‘de verdad’ se estudia es cuando empiezas a trabajar.

Me he acompañado de un equipo magnífico, que empezó como un grupo de compañeros y acabó como uno de amigos

Eulalia Clemente

— Profesora del Departamento de Zoología y Antropología Física de la UMU

Bajo su decanato se celebró el 50 aniversario de los estudios de Biología en la UMU.

Fue una celebración por todo lo alto, estoy muy orgullosa del trabajo que realizamos tanto desde el decanato en particular, como desde el resto de la Universidad de Murcia y el tejido empresarial de la Región. Porque ese colofón final el pasado mes de junio en el Teatro Circo, en el que nos reunimos antiguos alumnos, docentes, autoridades y miembros de la comunidad universitaria, no hubiese sido posible sin su ayuda. Tratamos de hacer partícipe a la sociedad murciana de la evolución de los estudios de Biología en la UMU en estas últimas cinco décadas. Cincuenta años en los que la Universidad de Murcia ha avanzado muchísimo, sobre todo en materia social y de servicios. Pero también creo conveniente apuntar que ha atraído una burocracia que cada vez es mayor. Y aunque todas las nuevas tecnologías y la nueva legislación parece a priori que llegan para facilitarnos la vida, creo que intentamos abarcar más de lo que deberíamos. Exigimos tanto que el nuevo personal investigador que entra en la Universidad llega con un ansia de proyectos y de publicar que no juega a su favor, dejando un poco de lado la docencia, que no debemos olvidar que es la vocación principal.

Tras cuatro años como decana de la Facultad de Biología, ¿de qué se siente más orgullosa?

Ha sido una etapa dura pero muy satisfactoria. En estos cuatro años hemos sido ‘conejillos de indias’ en cuanto a planes de estudios, por ejemplo. Me he acompañado de un equipo magnífico, que empezó como un grupo de compañeros y acabó como uno de amigos. Esta es una facultad en la que siempre hemos ido todos a una, contando con el apoyo del profesorado y siendo capaces de aportar grupos de investigación muy potentes.

También ha destacado por una constante implicación en el ámbito educativo, social y cultural de su localidad.

La verdad es que sí, en el poco tiempo que me ha ido sobrando (risas). Formé parte de la primera comisión prosegregación de mi pueblo. He formado parte de los consejos escolares del pueblo, he abanderado junto a otros vecinos la reivindicación para la creación de un instituto en Los Montesinos que acabó llegando, así como comedores escolares en los colegios. También fui presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer a nivel local, además de presidenta de la Banda Musical. Siempre he estado muy implicada en el servicio público, pero ahora ya me toca una etapa de reposo.

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