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Sucesos

Un Policía Nacional 'condenado' a la oficina o a la jubilación por la agresión de un 'rider' en Murcia

Gabriel García Torres podría perder el ojo por el 'efecto guillotina' si recibe otro golpe fuerte donde le han puesto una placa de titanio

El agresor, de 18 años recién cumplidos, se enfrenta a una pena de cárcel que podría abarcar de 2 a 12 años en función de las secuelas

Gabriel, agente de la Policía Nacional, narra la agresión que sufrió

Israel Sánchez

Judit López Picazo

Judit López Picazo

Un agente de la Policía Nacional se ve 'condenado' a trabajar en el despacho el resto de su vida laboral, pues podría perder el ojo si recibe un golpe fuerte, o incluso a la jubilación anticipada a sus 47 años de edad, a raíz de una agresión que padeció en Murcia fuera de servicio, originada por una discusión de tráfico en la carretera de Santa.

Así resumió esta redacción las consecuencias de la agresión que sufrió el pasado 22 de noviembre Gabriel García Torres, quien carga a sus espaldas 19 años de servicio en Murcia y Alcantarilla.

En cuanto al agresor, "cumplió los 18 años de edad hace un mes escaso y, si tiene antecedentes, ahora no influyen", explicó el abogado encargado de su caso, Valentín Fernández, del despacho Legamur.

Condena

"Lo que le viene al agresor es grave", sintetizó el letrado, quien explicó que "no es un delito de lesiones básico, se trata de uno agravado porque se usó un arma contundente: un casco".

Gabriel García junto a su abogado, Valentín Fernández, quien señala una foto tomada tras la agresión.

Gabriel García junto a su abogado, Valentín Fernández, quien señala una foto tomada tras la agresión. / Israel Sánchez

Este delito de lesiones está penado de 2 a 5 años, pero dependiendo del informe pericial del forense, la condena puede ser mayor. "Los primeros seis meses son clave para la diplopía, visión doble, porque podría ser permanente y eso conlleva una pérdida visual importante. En ese caso, estamos barajando una pena de 6 a 12 años", detalló Fernández.

Además, reclamarán una responsabilidad civil por las lesiones sufridas, que supondrá una cuantía económica que el abogado de Gabriel García no se atreve a aventurar, pero podría rondar, al menos, los 100.000 euros.

De momento, el agente de Policía no ha recibido el alta, y no conoce el alcance de las secuelas por las agresiones sufridas. "Tienen que adaptarle el puesto de trabajo a uno administrativo, pues la placa en el ojo tiene 'efecto guillotina': perderá el ojo si recibe otro fuerte golpe", declaró Valentín Fernández, y agregó que incluso "podría tener que pedir la jubilación anticipada, no lo sabemos, pero podrían darle una incapacidad permanente total a sus 47 años".

En la cuantía de la responsabilidad civil se incluyen también los gastos de la psicóloga que atiende a Gabriel García, porque "tiene miedo, ya apenas sale por la calle cuando es de noche", explicó el abogado.

Agresión

La agresión tuvo lugar el 22 de noviembre, cuando Gabriel García se encontraba fuera de servicio y se dirigía, junto a su madre, al santuario de la Virgen de la Fuensanta a un acto religioso, como narra el propio agente en un vídeo para La Opinión. Pero se pasó la salida de Patiño y accedió a la carretera de Santa Catalina. Al llegar a una raqueta para atravesar la Costera Sur.

En este punto, un repartidor de Glovo, uno de los llamados 'riders', se saltó un ceda el paso, a lo que Gabriel respondió haciendo sonar el claxon y continuó por la carretera de Santa Catalina rumbo al santuario cuando se percató de que el repartidor le perseguía con la moto hasta llegar a rebasar su coche y cerrarle el paso.

"Recibí un golpe criminal que me dejó atónito", dijo Gabriel García

"Mi madre me dijo: párate, hijo, a ver si ha pasado algo", relata Gabriel García, y, sin mediar palabras, el motorista echó al suelo su mochila y acto seguido le golpeó con su casco y le hundió el ojo. "En un segundo, recibo el golpe criminal que me dejó atónito", expresó.

"No sé cómo voy a tener el ojo: cada mañana me levanto y lo tengo rojo y lagrimoso. Es bastante difícil el día a día", concluyó el agente de Policía Nacional.

"Cada día me levanto y no sé cómo tendré el ojo", expresó el agente

Una placa de titanio y dos tornillos

Gabriel ingresó esa noche en la unidad de urgencias del Hospital Virgen de La Arrixaca y el parte médico refleja que padecía un "hematoma en región orbitaria del ojo izquierdo", "cefalea con mareo" y "visión borrosa".

Los golpes habían roto el suelo de la órbita del ojo izquierdo y el tratamiento consistió en una cirugía maxilofacial para colocar una placa de titanio y dos tornillos. Pero todavía padece problemas de visión y podría perder el ojo si recibe otro golpe fuerte en esa zona debido al llamado 'efecto guillotina'.

Aunque también está diagnosticado de diplopía, visión doble, una condición que podría llegar a ser permanente, dependiendo de la evolución durante los primeros seis meses.

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