Navidad
Papá Noel llega cargado de fantasía a Murcia
El invitado anual de Laponia se bajó de un coche de época en la plaza Belluga para convertirla, junto al Ratón Pérez, hadas y elfos, en un mundo imaginario

Todas las imágenes de la llegada de Papá Noel a la Plaza del Cardenal Belluga /
La plaza del Cardenal Belluga es, durante el resto del año, eso: una plaza. Sin embargo, cuando se llena de niños como ocurrió anoche, en la que cientos de pequeños con sus familias esperaban la llegada de Papá Noel a Murcia, la plaza Belluga se convierte en un auténtico mundo de fantasía en el que el Ratón Pérez, sobre el que ha pasado ya el tiempo, está dispuesto a salvar la Navidad antes de retirarse con la ayuda de hadas y elfos del Polo Norte que revoloteaban bajo la Catedral de Murcia.

El alcalde de Murcia, José Ballesta, recibió al invitado de Laponia. | ISRAEL SÁNCHEZ
Carlota y Celia, de siete y nueve años, son amigas de baile. A Carlota la han traído sus abuelos «para juntar aquí a toda la familia» y que nadie se pierda el gran festival que recibe a Papá Noel. Las dos amigas, con el bocata de la merienda en la mano, coinciden: «Somos más de Papá Noel que de Reyes porque nos trae más regalos». Y Celia acaba convenciendo a su madre, que la escucha: «Además, Papá Noel está por todo el mundo». No le quitan ojo a una figura que está entre las sombras de la noche en el lateral de la catedral. Es un coche de época, un Chrysler Phaeton LX65 Deluxe de 1929 que llevará a Papá Noel hasta su casa dispuesta en la Calle Besabé. Pero aún ni rastro de Santa Claus.
Cientos de familias ya se habían acomodado en alguna de las localidades dispuestas frente al escenario donde tuvo lugar el espectáculo musical infantil ‘El Ratoncito Pérez salva la Navidad en Murcia’. «¿Qué tiene que ver el Ratoncito Pérez con Papá Noel?», pregunta un niño. «Hombre, los dos traen regalos», le contesta muy resuelto su hermano. Ambos son de los pocos afortunados que se han podido subir sobre las sillas de una de las cafeterías.
En el mundo de los niños, y especialmente en Navidad, cabe todo lo que su imaginación puede crear. «¿Sabéis que las hadas nacen de la risa de los niños?», dice una voz de hada desde lo alto del edificio Moneo. En ese caso, el centro de Murcia está abarrotado de pequeños seres con alas que se cuelan entre las torres de padres con sus hijos a coscoletas para no perderse el musical en el que el Ratoncito Pérez trata de impedir que los malos, Robo el Ratón y el Grinch, se lleven los dientes y los regalos de Navidad. Y aunque en este caso portarse bien signifique que los pequeños cuiden su dentadura, no faltan quienes corretean con bigotillos de chocolate caliente y churros en las manos. Esos olores, junto al ahumado de castañas, llena el espacio desde los soportales.
Se ilumina la esquina de la catedral con los faros del coche antiguo. Papá Noel llega al volante hasta el escenario acompañado del alcalde, José Ballesta. Los niños mueven las cabezas ansiosos, con sus gorros y diademas navideñas. «He recibido la carta de Antonio, y la de Juan, y la de Ana, y la de Lucía —saluda Santa Claus—. Y todos piden, además de juguetes para ellos, pasar más tiempo con sus abuelos, con sus padres y con su familia», desvela antes de enfilar por la Trapería. Allí, el guitarrista de Viva Suecia, Alberto Cantúa, se acercó a presenciar el paso del de Laponia entre un corrillo de niños —y de padres— emocionados por conocer al músico.
Ya estaba todo preparado para que el nuevo huésped de la ciudad, que este año vive intensamente la Navidad con motivo de los 1.200 años celebrándolas en Murcia, se acomodara en su casa antes del desfile del miércoles 24, a las 12 horas. Una fila de familias daba la vuelta al colegio Cierva Peñafiel. Fuensanta está a la cabeza con su hijo Carlos, de 4 años, que será el primer niño en visitar a Papá Noel. «Llevamos desde las seis y cuarto, pero es su primera vez y es muy bonito para el niño», se alegra.
Al inicio del paseo Alfonso X, Teresa Manzanero y Juan Miguel González, profesores del Conservatorio Superior Massotti, amenizan la espera junto a sus alumnos: nueve acordeones, dos violines y contrabajo. Abrigados los músicos, pues parece que Papá Noel ha traído los siete grados de la noche a Murcia, los acordeones envuelven el ambiente navideño con ‘Noche de paz’.
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