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Universidad de Murcia | Jerónimo Tristante Alumni inspirador de la Faculta de Bilogía de la UMU

Jerónimo Tristante: "Los cuentacuentos tenemos ese ‘veneno’ dentro que tarde o temprano termina por salir"

"Cuando antiguos alumnos reconocen que ahora valoran mucho más tu trabajo y que tuviste una influencia en los que son hoy en día, eso no tiene precio"

Jerónimo Tristante

Jerónimo Tristante / Juan Carlos Caval

Javier Vera

Javier Vera

Recientemente fue nombrado Alumni inspirador de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia. ¿Cómo recibió este reconocimiento?

Fue un momento muy emocionante. Yo llegué a la Facultad de Biología en el año 1987, y salí de allí en el 1992. Entré como un chaval que no tenía experiencia en la vida, algo ingenuo, y cuando acabé me di de bruces con la realidad. Volver tantos años después para ser nombrado Alumni inspirador es un orgullo, ha sido difícil contener las lágrimas en un momento tan bonito que pude compartir con mis antiguos profesores, que han podido ver que después de tantos años te has convertido en una persona productiva, que ha empleado bien el tiempo. Me ha servido también para retomar la relación con la Universidad, de hecho, el próximo 19 de diciembre participaré como invitado en unas jornadas en las que se tratará la soledad en las personas mayores.

¿Qué le llevó a dirigir una parte de su vida profesional hacia la biología y la geología? ¿Cómo recuerda esos años estudiantiles en la UMU?

Todo el mundo recuerda sus años de universidad como la etapa más feliz de su vida, porque eres joven y el ‘oficio’ de estudiante te permite disfrutar socialmente fuera de la época de exámenes. Es cierto que disfruté mucho de esos primeros años, pero mis padres fallecieron tristemente durante mi tercer y cuarto año de carrera, cuando me tuve que hacer ‘formal’ y centrarme aún más en los estudios. Pero sí que guardo desde entonces esa ilusión por aprender cosas nuevas, y a mí la biología me gustaba desde siempre. Tuve una pequeña ventaja, y es que un año antes de la Selectividad ya tenía tomada la decisión de estudiar biología, y por entonces no pedían nota de corte, así que pude hacer un COU algo relajado. Ahora los jóvenes sufren esa presión, es algo de lo que me doy cuenta en mis clases.

Después de casi 30 años dedicados a la enseñanza. ¿Qué le ha aportado la docencia hasta ahora?

En un instituto no solo nos centramos en enseñar las asignaturas, sino que trabajamos para sacar personas adelante. Es realmente gratificante, porque años después coincides con antiguos alumnos que han crecido y te hacen sentir viejo (risas), pero cuando te reconocen que ahora valoran mucho más tu trabajo y que tuviste una influencia en los que son hoy en día, eso no tiene precio. Suena a tópico, pero es cierto que el profesor aprende del alumno tanto como el alumno del profesor. Trabajar cada día con gente joven es muy estimulante, porque te transmiten esa vitalidad y optimismo.

Es un orgullo que hayan pensado en mí para hacer el pregón de un fenómeno de la dimensión social, cultural y religiosa como la Semana Santa de Murcia

Jerónimo Tristante

— Escritor

Una faceta que ha compaginado con su vocación literaria. ¿De dónde surge esta inquietud? ¿Nunca ha pensado en dedicarse en exclusiva a ella?

Todos los cuentacuentos respondemos al mismo esquema de partida. Niños y niñas que desde pequeños tienen facilidad para escribir y que son reconocidos por el profesor. Yo voy al cine y en lugar de disfrutar de la película estoy dándole vueltas a cómo mejorar cualquier trama o personaje. Es un ‘veneno’ que tenemos dentro y tarde o temprano termina por salir, y en mí afloró cuando tuve tiempo, una vez aprobada la oposición. Me lancé a escribir aprovechando las vacaciones, como un hobby, y poco a poco se ha convertido en un trabajo, pero la idea inicial era hacer algo distinto a lo que hago al cabo del día. Para mí, que me dedico a la biología, ponerme a leer un ensayo sobre la batalla de Stalingrado es terapéutico. Son dos facetas que he sabido y sé compaginar, pero es cierto que por momentos te puedes ver apurado por muchos compromisos, y tienes que saber dosificarte y planificarte bien. Es cierto que he tenido un par de momentos en los que me he planteado pedir la excedencia y dedicarme solo a la literatura, pero entonces me ha llegado la epifanía, dándome cuenta de que yo no soy un escritor, sino un profesor de biología que en su tiempo libre escribe. También por una cuestión de responsabilidad, porque la excedencia mínima en la docencia es de dos años, y eso es un tiempo en el que en el mundo editorial no sabes lo que puede ser de ti; un día eres maravilloso y mañana no te cogen el teléfono.

Será el pregonero de la Semana Santa de Murcia de 2026. ¿Qué significa para usted este nombramiento?

Es un orgullo y un reconocimiento que hayan pensado en mí para hacer el pregón de un fenómeno de la dimensión social, cultural y religiosa como la Semana Santa de Murcia. Cuando me nombraron entré en una fase de ilusión lógica, que ahora ha dado paso a una de enorme responsabilidad, pero estoy muy agradecido de la ayuda que me están prestando desde el cabildo y todas las cofradías, siempre con la máxima humildad. Espero estar a la altura, el próximo 22 de febrero en el Teatro Romeo, del honor que supone ser pregonero de la Semana Santa de Murcia.

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