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Fauna

¿Sabes que te pueden multar por dar de comer a las palomas en Murcia?

La ordenanza municipal, que fue aprobada en Pleno en el año 1996, contempla sanciones de hasta 300 euros por dar de comer a estas aves

Vídeo | Varias palamos siendo alimentadas en un parque de Murcia

A. L. H.

Ana Lucas

Ana Lucas

La Ordenanza sobre Protección y Tenencia de Animales de Compañía, aprobada en Pleno en marzo de 1996, establece que en Murcia está prohibido «suministrar alimento a los animales en la vía o espacios públicos siempre que esto pueda suponer un riesgo para la salud pública». Fuentes policiales explican que, según la normativa vigente, dar de comer a las palomas en la calle puede acarrear una multa que va de los 30 a los 300 euros. Sin embargo, desde el Consistorio apuntan que «no se han iniciado expedientes sancionadores dirigidos a ciudadanos».

«El Ayuntamiento apuesta sobre todo por la prevención y la sensibilización», detallan desde el equipo de Gobierno de José Ballesta, al tiempo que recuerdan que «periódicamente se desarrollan campañas informativas, a través de folletos y acciones de proximidad, para explicar por qué no se debe suministrar alimento a las palomas y cómo esta práctica puede provocar un crecimiento descontrolado de la población».

Desde la Glorieta precisan que «sí se han tramitado expedientes puntuales a viviendas o comunidades de propietarios únicamente cuando ha sido necesario requerir medidas estructurales, como asegurar el cierre de ventanas en viviendas desocupadas o instalar barreras físicas que impidan el anidamiento» de estas aves.

El Ayuntamiento no responde a la pregunta de cuál es la población de palomas que se calcula que hay actualmente en el municipio (no lo conoce), aunque afirma que es «estable, con ligeras variaciones propias de las épocas de cría, especialmente en primavera y verano». La institución, asegura, «realiza un control poblacional continuo, con análisis anuales que permiten actuar de forma preventiva y garantizar un equilibrio adecuado en el entorno urbano».

Estas aves se tienen que buscar la vida para comer, puesto que «el Ayuntamiento no alimenta a las palomas», significan fuentes municipales, al tiempo que destacan que «el uso de alimento solo se realiza en situaciones muy concretas y estrictamente técnicas, como cebo cuando se va a ejecutar una captura programada en zonas donde se ha detectado un incremento significativo de población».

A la cuestión de en qué zonas están, la Glorieta recalca que «como ocurre en cualquier gran ciudad, las palomas tienden a concentrarse donde encuentran alimento, agua y refugio. Por ello, las colonias más numerosas se localizan en parques, plazas y entornos residenciales, así como en estructuras como puentes, repisas o edificios altos que utilizan para posarse o anidar».

No obstante, «no se ha detectado un aumento significativo de quejas vecinales en los últimos meses», destacan las fuentes.

«No hago daño a nadie»

Este periódico ha comprobado cómo en zonas ajardinadas del barrio de Santa María de Gracia y en el centro de Murcia, en la zona de la Plaza Mayor, hay paisanos que dan de comer a las palomas. «Ya me ven venir y se arriman», asegura Marga, una vecina, que considera que no hace «daño a nadie» por echar «un ‘poquico’ de pan y a veces arroz» a estas aves. «Alguna vez me ha gritado alguna desde un balcón que va a llamar a la Policía, pero ya ves tú el daño que hago», dice la mujer, que vive en un bajo y las tiene «aquí en la puerta».

La principal queja que tienen las vecinas de Marga es «porque los ‘animalicos’ les manchan la ropa» con sus excrementos. Algo que la mujer puede llegar a entender, dado que «no da gusto». Sin embargo, le puede «la pena» y acaba volviendo a darles comida.

Hace décadas, lugares como la Plaza de Santo Domingo estaban atestadas de ejemplares. Actualmente «el Ayuntamiento de Murcia mantiene un plan activo y permanente de control poblacional basado en actuaciones eficaces y respetuosas con el entorno», sostienen desde el Consistorio.

En concreto, hay «capturas programadas en zonas donde se detecta una densidad mayor», comentan, y también aluden al proyecto ‘Falco’, en virtud del cual se instalaron halcones peregrinos en el casco urbano con el objetivo de disuadir a las palomas de establecerse en los edificios históricos. «Este proyecto comenzó en 2022 y actualmente cuenta con varias hembras y machos trabajando de forma estable en el municipio», subrayan desde la Glorieta. Además, «se han instalado barreras físicas, como pinchos, púas y redes, en edificios emblemáticos para impedir el asentamiento de las aves», especifican.

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