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Urbanismo

La cara de los nuevos barrios de Murcia: "Parece Nueva York"

Nuevas promociones de viviendas se anuncian y construyen en todo el municipio y las pedanías experimentan una "renovación" con la concesión de numerosas licencias de rehabilitación

Judit López Picazo

Judit López Picazo

Grúas, esqueletos de edificios en construcción y nuevos bloques de viviendas que repiten un mismo patrón: cubículos en blanco y negro. Este es el paisaje que se repite en varios puntos del municipio de Murcia, que vive un momento de revitalización urbanística, aunque con «un crecimiento constante y equilibrado en el número de licencias concedidas», detalló a esta redacción el edil de Urbanismo, Huerta y Medio Ambiente, Antonio Navarro.

Nuevas promociones residenciales se anuncian, construyen y venden de norte a sur: desde las torres de 14 y 8 plantas que se erigen en Espinardo hasta la reciente urbanización Montevida, en La Alberca, pasando por localidades céntricas como La Flota y Santiago y Zaraiche.

Esta revitalización se debe a la suma de varios factores. Cabe destacar el desarrollo de nuevas zonas, como es el caso del sur de la ciudad, que atrae el interés de los promotores gracias a la futura ampliación del tranvía y la urbanización del soterramiento, con el impulso añadido del Parque Metropolitano de Barriomar. Y es que la existencia de zonas verdes y equipamientos municipales es un factor esencial para los nuevos desarrollos urbanísticos.

Aunque Navarro también resaltó la renovación de las pedanías, donde cada vez hay mayor demanda de vivienda y se han concedido numerosas licencias de rehabilitación.

Estética industrial

Los nuevos edificios no escapan de la fiebre de los llamados bloques de tipo cebra, que se componen de franjas blancas y negras, un patrón muy común entre las nuevas promociones. Aunque algunas infraestructuras innovan un poco el diseño, todas tienen la misma estructura: bloques cuadrados en blanco y negro, con numerosos balcones.

En este sentido, Navarro explicó que se trata de una fórmula para agilizar la construcción y «dar una respuesta más ágil a la necesidad de vivienda», el motivo por el que se ha puesto de moda la construcción de estética industrial.

Desarrollos recientes

Hasta tres grúas irrumpen en el horizonte de La Flota entre bloques de nueva construcción, esqueletos de edificios y carteles de futuras promociones. Así es la visión del barrio murciano desde la nueva rotonda ubicada junto al disuasorio municipal Loaysa, en una carretera dotada de carril bici.

Las nuevas viviendas en La Flota se ubican en el nuevo tramo de Marina Española, entre las avenidas Reino de Valencia y Almirante Loaysa, cerca de la parada del tranvía de Abenarabi.

Santiago y Zaraiche también es una zona en pleno desarrollo, en la que se levantan, entre casas antiguas de una sola planta, numerosos bloques cuadrados y mayormente blancos. Aunque se vislumbran también los ‘nuevos clásicos’: edificios de tipo cebra. A medio camino entre las antiguas viviendas y los bloques modernos, se encuentra un edificio residencial al que solo le falta para estar concluido culminar la fachada de la planta baja, aun de ladrillo, y junto al edificio se sitúa un contenedor lleno de escombros.

Frente al centro de iniciativas municipales se ubica un punto de patinetes eléctricos y, junto a la confitería Luis Miguel de la zona, hay dos parques, uno de ellos de gran tamaño y con juegos infantiles y máquinas de ejercicio. Estas nuevas promociones también se encuentran cerca el polideportivo y el centro municipal de La Flota, así como un Mercadona y un aparcamiento.

Otra promoción reciente es la urbanización Montevida, en la pedanía de La Alberca, a la que llegará el servicio de autobús con el nuevo modelo de transporte, y también el tranvibús, que llegará hasta El Palmar.

Este desarrollo se ubica cerca de la piscina y el campo de fútbol municipal. En cuanto a la oferta comercial, en la zona hay un Mercadona y un local de La Boca Te Lía.

Hasta catorce plantas

«Parece Nueva York», comentan algunos vecinos de Espinardo, donde se proyectan 2 bloques de 80 viviendas con piscina común y varios jardines. Uno de ellos tendrá 14 plantas, con 48 casas, y el otro 8 plantas, con las 32 restantes.

La tipología de las viviendas abarca estudios, pisos de dos y tres habitaciones y dúplex en los áticos. Navarro explicó que se aprobó un estudio de detalle para reordenar el volumen de la parcela y poder erigir así un edificio de tanta altura entre el resto de viviendas de la zona.

Ambos bloques sumarán más de 100 plazas de garaje y un total de 88 trasteros. Esta promoción se está construyendo en una parcela de más de 2.500 metros cuadrados situada en la esquina de la calle Cruce y la avenida Juan Carlos I, junto a la parada del tranvía de El Puntal. Además, se ubica cerca de la piscina municipal de Espinardo y junto al pabellón deportivo y las pistas de pádel.

Dos bloques de catorce y ocho plantas se erigen en Espinardo y su silueta se suma a la del hotel JC1.

Dos bloques de catorce y ocho plantas se erigen en Espinardo y su silueta se suma a la del hotel JC1. / Israel Sánchez

Interés de las promotoras

En general, el interés de los promotores responde a la ley de la oferta y la demanda, en concreto, una alta demanda. Ya hemos salido de la crisis que produjo el estallido de la burbuja inmobiliaria, explicó el edil de Urbanismo, pero en las grandes ciudades aún hay más demanda que oferta.

Navarro destacó también el dinamismo de la actividad económica, que crece a la par que la residencial, como ha sido el caso del llamado polígono de Amazon.

Aunque esto también ocurre en los alrededores de los campus universitarios, sobre todo, en Guadalupe y La Ñora.

También juegan un papel fundamental a la hora a de atraer a las promotoras los equipamientos públicos. Por ejemplo, la urbanización de la zona del soterramiento y la construcción del futuro Parque Metropolitano desembocaron en la construcción del complejo residencial Ribera Park, cuyas obras arrancaron en septiembre para construir 200 viviendas junto al río Segura.

A la revitalización de los planes parciales junto a la zona soterrada se une la recuperación de proyectos paralizados, como es el caso de la Torre Norte, junto a la avenida Juan de Borbón de Murcia. La infraestructura fue ideada para albergar oficinas, pero, tras más de una década en punto muerto, se reformará para acoger 120 viviendas.

También en el Campo de Murcia hay proyectos residenciales que se han retomado. «Hay mucho volumen de licencias e interés de gente que quiere vivir ahí, tanto de fuera como del propio municipio, pues ya no se ve como una barrera el Puerto de la Cadena», agregó el concejal.

Asimismo, el interés por vivir en pedanías es cada vez mayor, indicó Navarro. Estas localidades están en pleno proceso de «renovación», pues se han concedido muchas licencias de rehabilitación que se unen a las obras acometidas en los cascos urbanos.

Además, se añade un fenómeno cada vez más frecuente: la reconversión de bajos comerciales en viviendas, una tendencia que destaca en localidades como San Basilio y El Ranero.

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